Subastas. Algo gracioso, pensó, sabÃa como iba todo estos temas, en sus escuelas anteriores la hacÃan, pero jamás participaba, para esos entonces no tenÃa el tiempo para citas, sÃ, era extraño, es decir, ¿quién no tenÃa tiempo para una jodida cita? Bueno, Franco, con tantas responsabilidades las chicas no estaban en su lista de prioridades. Asà que, estando aquÃ, en un lugar donde la única responsabilidad que tiene es mantener su beca (y ya de por sà era pan comido porque él era un cerebrito) ¿por qué no participar? Estaba seguro que muchas querrÃan una cita con él y en efecto, asà fue. Alegre estaba cuando vio a las chicas ofrecer dinero por él, pero muy dentro él realmente querÃa que Alaska ganase y ¡Bingo! Asà fue, vaya, Dios si que lo querÃa últimamente.Â
La rubia le agradaba mucho, no es solo porque fuese rubia, eso solo le daba puntos extras, la personalidad de la chica llamaba mucho su atención, no es que hubiese pensado mucho en ella... Solo una vez, o tal vez dos, ¡Como máximo tres!. SentÃa curiosidad por saber lo que aquella cita serÃa, podrÃa decirse que sÃ, estaba emocionado. Miles ideas cruzaban por su cabeza, sin embargo, era difÃcil que atinase a alguna, ya tenÃa claro que Alaska era una caja de sorpresa asà que esperaba cualquier cosa, ¡Hasta lo del traje de sirviente! Como sea, estaba seguro que pasarÃa un buen rato con ella
Se sentÃa estúpido por pensar en aquellas cosas... ¡Es solo una cita! No es como si fuesen a casarse, por Dios, estaba siendo muy muy tonto, no tenÃa por qué pensar en ello más de lo que deberÃa. Estaba en su cama, con las manos tras su cabeza, utilizándolas de apoyo mientras veÃa el techo, blanco como la nada. AudÃfonos estaba en sus oÃdos, escuchando entre Imagine Dragons hasta Katy Perry, cualquiera cosa que lo sacase de sus pensamientos. Estaba listo desde hace un buen rato, luego de una ducha, habÃa optado por usar unos jeans negros, una camiseta blanca y su chaqueta semi-cuero negra en conjunto de sus converse, lo normal. Al momento que escuchó la puerta, en realidad, no esperaba que fuese la chica, asà que se quedó donde estaba, moviendo el pie al ritmo de la canción. --Si no eres Alaska, no entres, estoy desnudo. Si eres Alaska, ya quisieras que estuviese desnudo, asà que pasa-- Exclamó, riendo un poco, pff... No tenÃa vergüenza de nada y con nadie.Â