Canción para los fonemas de la alegría
(Thiago de Mello)
Traducción Lourdes González
Pido permiso para algunas cosas.
primeramente para dar rienda suelta
a este canto de amor públicamente.
Sucede que solo se decir amor
cuando reparto el ramo azul de estrellas
que en mi pecho florece de niño.
Pido permiso para deletrear
en el alfabeto del sol pernambucano
la palabra ti-jo-lo por ejemplo
y poder ver que dentro de ella viven
paredes, cariños y favelas,
y descubrir que todos los fonemas
Son mágicas señales que se van abriendo
generando constelación de girasoles
en círculos de amor que de repente
estallan en flor en el suelo de la casa.
A veces ni hay casa, es solo el suelo.
Mas sobre el suelo quien reina ahora
es un hombre diferente, que acaba de nacer
por qué uniendo pedazos de palabras,
poco a poco va uniendo arcilla y rocío,
tristeza y pan, trabajo y picaflor
y acaba por unir la propia vida
en su pecho partida y repartida
hasta qué al final se le revela
que también el mundo es suyo, que su trabajo
no es la pena a pagar por ser hombre
si no el modo de amar y de ayudar
al mundo a ser mejor. Pido permiso
para avisar que, al modo de Jesús,
este hombre renacido es un hombre nuevo:
El atraviesa los campos esparciendo
la buena nueva y llama a los compañeros
a pelear limpio, frente a frente,
contra el monstruo de cuatrocientos años
cuya espesa hiel empero no resiste
cuarenta horas de ternura total.
Pido permiso para terminar,
deletreando la canción de rebeldía,
qué existe en los fonemas de la alegría:
Canción de amor general que yo vi crecer
en los ojos del hombre que aprendió a leer.








