m a g g i e
La distancia entre su cuerpo y el del moreno era casi nulo pero eso a Maggie no parecía incomodarle, muy por el contrario la alemana estaba disfrutando de aquella proximidad que no habían tenido desde la subasta. “No se, te voy a dar la posibilidad de adivinar, mayormente porque no soy muy creativa” soltó divertida. Sabia a donde los llevaría toda aquella conversación pero lo que no tenia del todo claro era si lo haría pagar por amarle la vez anterior o si finalmente con la excusa de probar el panini le robaría un beso. Estaba dividida entre romper el misterio o continuar con aquel juego de niños que la ponía nerviosa. “Acá es cuando se supone que decís que te bese…” bromeo aunque como la mayoría de sus bromas, aquella escondía un deseo oculto de que en verdad ya dejaran tanto coqueteo y a la vez deseaba salir corriendo como los adolescentes que eran y escapar de aquella escuela. “Creo que se me ve todo porque estoy sintiendo una brisa en…. bueno, siento una brisa” le comento divertida. Solía usar calzas pero el problema es que justo ese día se había quedado dormida y por salir a las apuradas las había olvidado.
Le fue inevitable soltar una ligera carcajada, con la cabeza echada hacia atrás, para luego regresar y encontrar su mirada con la de Maggie. Rodó los ojos, en el mismo aire burlón sólo para contestar “Hay muchas que, se supone, debo decir o hacer...” indicó, con media sonrisa buscando romper la fina línea entre sus dedos al tiempo que acortaba aún más la distancia entre sus rostros; esto incrementaba la dificultad que presentaba seguir con aquel juego de seducción y con el simple propósito de tentar los límites, y lo llevaba casi al borde de romper distancia y besarle ahí mismo. Por el otro lado, algo dentro de sí buscaba hacerlo en otro momento. Buscaba hacerlo en el momento adecuado. Por ahora, seguiría disfrutando de aquello----- de lo que fuese que hubiese entre los dos por el momento. Un arco elevó sus cejas, y era seguro decir que cierto tinte rojizo había llegado a sus mejillas; por esto agradeció tener tez morena, ya que podía resguardarse en la sombra de su piel para que el rubor no fuera tan notorio “¿Tú no...?----” no terminó la pregunta. En su lugar, dejó escapar una risa ligeramente nerviosa, y luchó por no agachar la mirada “Interesante...”







