text: ¿Es cierto que se pueden aumentar como de... Rango?????????????????
text: ¿En pokémon go? Creo que sí.
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Con el demonio sostenia un libro abierto por sobre si cabeza mientras su cuerpo se mantenía recostado sobre un sofá. Algo había llamado su atención en la clase anterior, lo suficiente como para hacer que continuará leyéndo por su cuenta. Eso hacía hasta que el suave sonido de unos pasos llamaron su atención lo suficiente para que dejara caer el libro en el suelo a la altura de su cabeza pero unos metros más lejos de donde se encontraba. Su mirada se movió para ver a la otra persona. “¿Podrias pasarme ese libro?” Pidió con fingida amabilidad a la otra persona. Sólo quería fastidiar un poco, además su intereses en lo leía ya se había perdido así que mejor buscar otro foco de interés
“¡Seguro!” respondió con su normal sonrisa de siempre. Se agachó para recoger el libro y lo dejó colgando con una mano sobre la cabeza del chico. “Te lo doy si dices las palabras mágicas”.
Elizabeth Olsen attends the screening Of Marvel’s “Captain America: Civil War” hosted by The Cinema Society with Audi & FIJI at Henry R. Luce Auditorium at Brookfield Place on May 4, 2016 in New York City.
Su entrecejo estaba fruncido, se encontraba muy enojado con todo lo que le estaba ocurriendo, pero más que todo, estaba incómodo. Demasiadas acciones hechas por el otro sujeto con las que el Branko actual no estaba de acuerdo. El abrazo lo tomó por sorpresa y permaneció inmóvil. “Por— Por favor no me abrace” Pidió, intentando sonar enojado, queriendo alejarse de ella “Yo… Vine a pedirle que se aleje de mi y por favor no vuelva a practicar su brujería en mi” Pidió, creía que si estaba recto al respecto la chica le dejaría en paz. De verdad quería que lo dejase en paz. Tenía que volver a tomarl as riendas de su vida.
Se apartó de Branko como si estuviera en cámara lenta. Ahora lo podía sentir con más intensidad, el lazo del demonio y ella ya no estaba y se sentía vacío e incorrecto. A Eleanor no le gustaba y pensó, con pesadez, que ahora tendría tres cosas en su lista de disgustos. “¿Branko?” preguntó en un susurro. Sabía qué estaba sucediendo, pero no lo comprendía y dolía demasiado para asimilarlo con la cabeza fría todavía. Eleanor intentó mirar a todos lados menos a la cara de este Branko, hasta que un pensamiento fugaz cruzó su cabeza. No importaba si era un demonio o un humano, se había prometido a sí misma, cuando conoció a Branko por primera vez, cuidar de él. Y eso era lo que haría. “Lo siento, Branko Waldorf, pero no puedo hacer eso. Tendrás que soportarme por un tiempo más, porque no pienso abandonarte en este estado” sentenció con determinación. “Ahora dime si te duele algo o si tienes hambre, porque estaba preparando palomitas para una película” añadió forzando una sonrisa, esperando que su tono amigable -fingido y afligido- le ayudara a convencerlo.
( @gramllie )
Estaba decidido a aclarar las cosas con esa bruja. Todos los recuerdos habían vuelto a él a medida que habían pasado las horas, podía recordar entonces lo que le habían hecho, como habían arrebatado su vida, su cuerpo para reemplazarlo por un demonio, haciendo una versión de sí que no era cierta. Conocía la habitación de Eleanor, el otro sujeto habría entrado así sin más, pero este no. Tocó la puerta.
Hacía años que Eleanor no se mordía las uñas, pero suponía que algunos hábitos eran difícil de olvidar cuando la vida de Branko peligraba. Sinceramente, no sabía por quién estaba más nerviosa, si por el demonio o por el humano que probablemente la enfrentaría. Y es que apenas las invocaciones abandonaron los cuerpos Eleanor pudo sentir que un lazo se rompía y fue desgarrador (sin mencionar que su madre la había llamado para avisarle). Oyó la puerta y se sobresaltó. Se quedó de pie e inmóvil por unos segundos antes de reaccionar y abrirla. Cuando vio a Branko al otro lado del umbral, no pudo evitar sonreír al ver que se encontraba bien y se tiró para abrazarlo. “Dios, creí que te había pasado algo, ¿te sientes bien? ¿estás bien?”.
whatsapp: BRANKO, ALERTA ROJA, TENEMOS QUE HABLAR, ES URGENTE (Eleanor).
WhatsApp: Sí.WhatsApp: Tengo que hablar contigo.
whatsapp: okAY VEN A MI HABITACIÓN
whatsapp: ahora ya, es una orden.
Quiso seguir explicándole, intentando que recordase algo, pero ya debería saber mejor que solo eran intentos inútiles, tan solo le quedaba esperar que, tal vez si Eleanor mejoraba como bruja, sus habilidades pasarían a ser más algo que la beneficiaría que lo que actualmente pasaba, es decir, lo opuesto. Negó con suavidad. “Solo revisa que tengas tu dinero, no creo que te haya robado, después de todo, le caíste encima” Aclaró. Cruzó sus brazos de manera inmediata, un mecanismo de defensa para bloquear todo aquello que no le gustaba y ahora que lo pensaba, pasaba mayoría del día así. “No, no lo hicist—” Hizo silencio. “¿Franco? ¿Es en serio?” Refunfuñó y prácticamente le arrebato el teléfono “Si ni siquiera conoces a un tal Franco ¿Por qué tienes su contacto?” La reprendió, no podía relajar su semblante, estaba enojado. Ahora la confusión era doble ¿Estaba enojado por la posibilidad de que Eleanor sí hubiese hecho lo que dijo o porque hablaba de un tal Franco? Demasiadas interrogantes que, sinceramente, no quería tener respuestas. “Como me estés haciendo una broma Eleanor Graham voy a… Voy a hacer algo que no te guste” Era terrible para amenazarla a ella, podía hasta amenazar de muerte a cualquiera persona, incluso un brujo, pero no a Eleanor.
“¿Le caí encima? Debieron ser mis reflejos desarrollados en karate” sugirió y de la nada, como una pequeña luz blanca parpadeante, algo en su cabeza se encendió. Creyó tener una memoria propia por unos segundos, pero antes de poder atraparla, esta se alejó. Se encogió de hombros como si no fuera importante. “Franco, sí, aquí dice Franco” siguió mintiendo. Miró a su celular como si de verdad ese nombre estuviera allí, pero lo único que tenía en su pantalla era su lista de contactos en Whatsapp donde solo se veía el nombre de Branko, el de su compañero de cuarto y el de otras personas más que probablemente Branko no conocía y no le importaban. “¡Sí lo conozco! Fue el otro día en... la... uhmm... cafetería, me pidió mi número y todo, luego fuimos a ver una película y las cosas terminaron como te conté” flaqueó por unos segundos, pero cuando logró inventar toda una historia en su cabeza el mentir se le hizo más sencillo. “¿Crees que quedé embarazada? No sé si usamos protección” soltó de pronto con pánico. Quería reír en cualquier segundo, pero hizo un esfuerzo por mantener la fachada seria. “Branko, lo único que no me gusta es madrugar. Y cuando te lastiman. Así que a menos que estés dispuesto a alguna de esas dos cosas creo que la amenaza no va a tener un gran efecto” y era verdad, fuera de esas dos cosas Eleanor rara vez se enfadaba o se sentía incómoda. “Ahora, en serio, ¿crees que podría quedar embarazada? No quiero ser madre aún”.
Permaneció en silencio, esperando que tal vez, ella pudiese recordar algo y Branko no tendría que explicar, no le molestaba hacerlo, lo que odiaba de toda la situación era la reacción de Eleanor. La frustración de no recordar lo que hiciste hace diez minutos no debía ser agradable. Quería evitarselo “Digamos que… En un principio, ni siquiera debiste abrazarlo, intentó robarte, creo” Aún no lo tenía muy claro “Como sea, viste alguno de sus recuerdos y te afectó un poco” Siguió explicando, rascando su mentón. Detuvo su hablar por los recuerdos dichos, en definitiva no quería saberlos, pero más allá de cualquier cosa, Branko no le creía en eso último. “No es gracioso” Le dijo, elevando una de sus cejas. “Si la hubieses perdido ya tendría más de cien mensajes por WhatsApp con detalles explícitos” Acotó un tanto irritado. La cuestión era el por qué estaba así, la conocía, así que su actitud no era la causa.
Abrió los ojos con exageración. “¿Robarme?” cuestionó sin poder creérselo. “Pero si se veía como alguien amable” intentó encontrar una explicación razonable para lo que decía Branko, pero ella sabía y confiaba en que él jamás le mentiría, así que a regañadientes asimiló la idea de que aquel chico había intentado robarle algo. Intentó hacer memoria de los recuerdos ajenos, a ver si podía ver alguna imagen, pero como todos los recuerdos que veía, estos solo duraban un par de minutos hasta que un golpe de amnesia la atacaba. Consecuencias de su poder, aunque debía admitir que era equilibrado, ya que vivir con los recuerdos de los demás y verlos día a día tras sus párpados no era algo que en realidad anhelara. “No, no lo es porque es algo serio” comentó de pronto. Tal como imaginó, Branko no río. “Sí te mandé los detalles” se defendió y sacó el celular de su bolso para fingir que lo revisaba. Hizo un gesto de terror, totalmente actuado, y luego levantó la mirada. “Oh, sí los mandé, pero no a ti. No sé por qué sigo confundiendo tu nombre con un tal Franco”.
Con un pequeño gruñido de dolor (muy demonio será, pero su cuerpo era humano, y por más que hiriera su orgullo al admitirlo, Eleanor tenía una fuerza bruta impresionante) se apoyó en sus brazos para quedar sentado en el suelo, sin ninguna intención de tomar sus audífonos por él mismo. “Cómo es la vida, ¿no?” se burló. Llevó una de sus manos a su boca y su rostro cambió al de un pensador “La vida es tan curiosa, que ahora que me recuerdas que tus audífonos son rosa, mi cerebro me entrega estas divertidas imágenes en las que aparecen tus audífonos en la ropa que metí a la lavadora. Ups”
“¡La vida está llena de sorpresas!” exclamó con otra risa nerviosa, encogiéndose de hombros como una niña descubierta robando galletas. Ladeó la cabeza un poco y sonrió lo mejor que pudo, intentando apelar por el lado amable de Jaehyun, un lado que aún no descubría pero al que le tenía fe. “Oh, vamos, Jaehyun, fue un pequeño malentendido por parte de ambos, tú me sorprendiste, yo me equivoqué de audífonos, seamos adultos y dejemos esto como un empate” intentó que su voz no se quebrara al oír que sus audífonos rosa, esos que tanto adoraba, podrían estar en la lavadora, así que siguió sonriendo como si todo fuera bello.
“Aunque siempre al final de las películas, terminan agarrando a los ladrones por lo que no creo que sea importante la marca.” Comento mientras se alzaba de hombros para luego soltar una pequeña carcajada, gracias a la conversación que estaban teniendo. “Es bueno que tengas a una mujer que te recuerde que eres importante.” A diferencia de ella, nunca tuvo esa figura materna que le digiera ese tipo de cosas. No es como que le importara tampoco. “Creo que el susto que le diste salvara a muchas personas.” Volvió a bromear y luego se acercó un poco más a la rubia. “O te salvara de futuros robos si comienza a hacer rumores sobre ti.” Cambio su voz a una más profunda para poder volver hablar. “Nunca se encuentren con esta mujer o te dará vueltas el mundo…literal.” Una pequeña carcajada escapo de sus labios y acerco su mano a ella. “Por cierto, soy Alexander”
“Se nota que no has visto ‘Now you see me’, necesitas purificar tu alma y verla cuando puedas” se cruzó de brazos y negó con la cabeza como si no pudiera creer tal osadía. “Si quieres te la presto, la tengo en dvd y está en netflix, aunque no es que sea fan” añadió negando con la cabeza para que no creyera que estaba loca -aunque en el fondo temía que ya había dado esa primera impresión-. “Necesitaré un nombre de superhéroe, salvaré vidas así” sentenció con una sonrisa, le agradaba la idea de ayudar implícitamente a los demás. “¡Eso, eso, que no temo en usar la fuerza!” exclamó mirando al resto como si luciera intimidante con su metro sesenta. “Eleanor” respondió con sencillez y una sonrisa.
sms; tatiana
Tatiana: Sus pulmones están bien, no exageres tu. 🙄
Tatiana: incluso cuando gruñe es adorable, ok.
Tatiana: y vale, prometo no asfixiarlo de nuevo (a menos que lo merezca) ✋🏻
Eleanor: pero y si le pASA ALGO???
Eleanor: ¿qUÉ HAGO?
Eleanor: okay me calmo. es como ver a chihuahua enojado c':
Eleanor: Tomaré tu palabra.
sms: VENGO A DEFENDER EL HONOR DE BRANKO????? qué es eso de que casi lo matas???? omg no lo mates, ¿qué hago sin él? -Eleanor.
SMS: ESPERA!!! Seguro exageró todo, no quería matarlo, sucede que estaba provocándome y tuve que hacer algo.SMS: solo fueron dos segundos, no iba a matarlo. No me gusta admitirlo pero me agrada.
sms: dijo que lo asfixiaste o que lo ahogaste.
sms: ahora temo por su vida D:
sms: lo llevaré al médico para ver sus pulmones omg.
sms: AWWWWWW tiene ese efecto cuando no está gruñendo.
Nuevamente, Branko dejó los ojos en blanco, no era una disculpa apropiada, no cuando se trataba de Eleanor, aunque en un principio el muchacho ni siquiera debió haber intentado algo contra ella. A lo mejor y el demonio no estaba haciendo su trabajo bien pues la gente seguía creyendo que la rubia era un objetivo fácil. Dejó ir al muchacho, pero este no había salido corriendo, al alzar su vista hacia él, entendió que era por la manera en que Eleanor lo miraba. Conocía perfectamente esa mirada. Todos sus sentidos se agudizaron. “Tú, desaparece antes que me arrepienta de mi benevolencia” Casi le gruñó al extrañado chico, pero eventualmente, hizo caso, alejándose de ahí. Colocó sus manos sobre los hombros de la bruja. “No, no es tu novio” Respondió con calma “¿Qué es lo último que recuerdas?”
No sabía a dónde mirar, así que lo hizo hacia todos lados por un rato. Observó la espalda del chico que se alejaba a toda velocidad como si hubiese visto horrible (y Eleanor no se consideraba tan fea como para provocar esa reacción) y luego miró a Branko. Frunció más el ceño. “Si no es mi novio, ¿por qué lo estaba abrazando? ¿Era una campaña de abrazos gratis?” preguntó aún sin entender qué sucedía. “El abrazo” contestó como si fuera obvio. Intentó forzar a su memoria y lo único que se le vino a la cabeza fue la película que vio anoche y la clase de la mañana. “Y mi clase de composición. Oh, también recuerdo cuando perdí la virginidad anoche, algo mágico sin duda” bromeó por último colocando la cara más seria que tenía, aunque dudaba que Branko fuera a reírse como tenía planeado.
Asintió con la cabeza. El chico se levantó y huyó luego de regresarle sus cosas. Esperaba que fuera agradecido, y no le robara a nadie más. Se acercó un poco a la chica, con una gran sonrisa.— ¡Absolutamente! Es cómo lo mejor que he visto.—rió.— Soy Alissa, por cierto.—mencionó, y extendió su mano para saludar a la otra.
“Debí haber lanzado una patada en el aire entonces” comentó entusiasmada por las palabras de la chica. “Eleanor, me llamo Eleanor, pero puedes decirme Jackie Chan” bromeó riendo.
Bufó, esperando a que Eleanor se levantase para poder irse, más no esperó que el chico hiciese que ella se cayera, hecho que hizo fruncir el entrecejo de Branko. No permitió que el tercero se echase a correr pues el demonio ya lo sostenía por el cuello de la camisa. “Alto ahí” Le dijo, una amenaza en su voz “Vas a pedirle disculpas porque supongo que aprecias tus pies tomando en cuenta que estabas a punto de correr como el cobarde que eres”
El chico, temblando, se disculpó con Eleanor, atropellándose con las palabras. Eleanor lo miró algo perpleja, a veces olvidaba que Branko tenía ese efecto en los humanos. “Ya, ya, disculpa aceptada” asintió con la cabeza mientras se levantaba. “Branko, ya puedes soltarlo” dijo sin decir las palabras mágicas, quería creer que Branko podía hacer cosas buenas sin necesidad de que fueran una orden. Sin embargo, cometió el error de mirar directamente a los ojos del chico por más de cinco segundos y, antes de darse cuenta de lo que había hecho, las imágenes azotaron su mente. Miles de recuerdos pasaron frente a sus ojos, un niño en un lago, novias y fiestas, juegos infantiles y un cementerio. Eleanor se quedó pegada en ese recuerdo en especial, sintió el dolor del chico al ver a su padre muerto y la calidez de su madre cuando lo abrazó para consolarlo. Cuando Eleanor regresó al presente, sintió que podría llorar, así que se abalanzó contra el chico antes de que pudiera escapar y lo abrazó como su madre lo había hecho antes. “¡Lo siento mucho!” exclamó sin soltarlo, sintiendo cómo poco a poco su propia memoria se desvanecía. Siempre era así, cuando veía los recuerdos ajenos después su propia mente la traicionaba. Para cuando olvidó lo que había ocurrido, se separó y miró al muchacho con confusión, luego dirigió su mirada hacia Branko y frunció el ceño. “¿Es mi novio?” preguntó totalmente desorientada.