annxbonny:
Sus pulmones se llenan de aire una vez sus pasos pisan el balcón, dejando que la brisa nocturna choque contra su rostro, refrescándose cada segundo que pasa en el exterior, una sonrisa danzando en sus facciones. “Oh, eso hubiese sido fantástico.” Concuerda, y no solo por aquel fuerte contraste de aire entre el interior y el exterior, sino porque el bailar bajo la luz de la luna tenía una connotación completamente distinta, hubiese sido mucho más libre. Imita los movimientos ajenos, apoyándose en la baranda, la mirada perdida en el cielo. “Están muy ocupados bailando, al parecer.” Quién podía culparles, ella misma hubiese seguido moviendo sus extremidades al ritmo de melodías profesadas por los parlantes, si es que la música hubiese sido más de su agrado. Lo que si venía a ser de su agrado, es el tema que la heroína trae a cabo. “¡Sí!” Con un entusiasmo un poco desbordante, balancea su cuerpo contra la baranda mientras sus grandes ojos se alzan al cielo. “En casa podía ver las estrellas por horas y horas.” Confiesa, aún con la mirada perdida, antes de buscar la de su acompañante y que su dedo sirva como guía, índice que se alza hacia el cielo, en un mapa nocturno que ya era experta en reconocer. “¿Ves aquella estrella brillante de allá? Esa es como la cúspide de Draco, si sigues su camino puedes ver como cuatro estrellas forman su cabeza, luego bajan-” Dedo que procura hacer lentamente todo el camino. “suben, y vuelven a bajar, para formar su cuerpo. Dragón.” Explica, su sonrisa brillando en la oscuridad.
salir no ha sido un error, descubre que aire es justo lo que precisaba para mejorar su noche. “fuegos artificiales incluidos.” agrega, broche de oro personalizado para cerrar la velada. en el fondo no (se permite) renuncia( r ) a que los organizadores del evento tengan preparada una sorpresa, esperanzas aún vivas de que el cielo se llene de colores antes de que el sol sentencie el final. “y bebiendo, mañana el palacio estará en un completo silencio. van a circular más aspirinas que personas...” hace su apuesta, imagina la resaca que dominará a la mayoría. opta por dar la espalda a la vista que ofrece el balcón para intentar sentarse en la baranda, conocedora de las medidas de aquél improvisado asiento pues no es la primera vez que intenta llegar al equilibrio allí, cuestionable hábito suyo de jugar con las alturas. desde aquél nuevo lugar eleva la vista al cielo, la curva en sus labios resulta permanente y se hace más evidente cuando encuentra la estrella que ha proclamado como suya desde su niñez, justo a la izquierda de la Osa Mayor. buscarla al mirar al cielo se tornaba casi una constante. “¿de dónde eres?” quiso saber ante la mención de su hogar, intriga por la identidad de su compañía que no hacía más que crecer con el paso del tiempo. las indicaciones fueron seguidas, creyendo ser capaz de hallar la mencionada: “admito que esperaba escuchar una de las más conocidas, ¿segura que eso es un dragón y no una foca?” porque habría jurado que eso era lo que veía.












