sub-zerots:
“¿Disculpa?” dejó caer los brazos, actuada era la incomprensión que le provocaban las palabras y acciones ajenas, el resistirse a un abrazo que nunca esperó que se concretara. “¿Te tengo que pagar por abrazarte, aún si lo hago por tu placer y no el mío?” los absurdos eran protagonistas esa noche, por lo que nada que ella dijera le podía parecer extraño para ese punto; nada tenía sentido en una fiesta en la que el alcohol reinaba en la mente de cada invitado. “Menos mal que ofrecí un abrazo y no alguna otra cosa que pudieras confundir con un servicio y cobrarme una fortuna” acercó un taburete al de su acompañante, para quedar sentado a su lado. “Tú me pediste que te ayudara a entrar en calor, ahora quieres que sea frío… Sin ofender, pero creo que deberías decidirte, Ariel” todavía desconocía su nombre ficticio, por lo que continuaría siendo la princesa del cuento hasta que despejara sus dudas.
“un abrazo no da placer” replica intentando mantener la compostura y no romper en risas por las palabras ajenas. las palabras le parecían tan graciosas, el devenir de una gracia acongojada de una incoherente acción o trabajo, del cual se encontraba tan lejana. “eres un rey, se supone que puedes pagarlo” y ya no aguantaba más, las carcajadas escaparon de sus labios, como caballos en un campo al atardecer. ya se había olvidado lo que era reírse de esa forma, sin preocupaciones, sin responsabilidades, sin temor. estaba disfrutando todo aquello porque en su mente se encontraba en el presente, en lo que ocurría, agradecía al alcohol por haberle dado esa posibilidad que sobria no podría “Satine” decide corregir al contrario y lo observa “bien, tienes razón, estuve mal” permite darle ese espacio “debería quizás haberte dado al menos una prueba de que valgo la pena” comienza a decir y se inclina hacia el contrario, apoyando una mano sobre el pecho ajeno para mantener el equilibrio. pausa, fija la mirada sobre los ojos masculinos y con la mano contraria, casi pidiendo permiso de forma silenciosa, descubre los labios ajenos de la tela azul. continuando con su forma de acortar la distancia, lo besa con suma lentitud pero presión firme en su postura.












