Scott:
Cuando la mujer dijo aquellas palabras, su mirada fue hacia la caja, asintiendo levemente antes de alcanzarla y pasársela, no le costaba nada ser amable—. Aquí la tienes, perdón por no atenderte la primera vez —dijo él, haciendo un amago de sonrisa.
Tomo la caja y la colocó en su cesto de compras. “muchas gracias” agradeció acomodando sus compras. “No, no te preocupes, debí fijarme que estabas metido en tus pensamientos” comentó la pelirroja, pero es que a veces podía ser muy distraída. “no sé que pasa, pero si quieres hablar, estoy dispuesta a hacerlo, me han dicho que soy muy buena escuchando a las personas... y dando consejos”













