Un nuevo trabajo
Desde que vivo en Medellín, solo he cambiado de trabajo dos veces, suelo ser muy comprometido con el trabajo en el que estoy. Sin embargo, cuando el ambiente laboral empieza a enrarecerse, no tardo en preguntarme si vale la pena seguir soportando o si ha llegado el momento de dar un salto hacia algo mejor, algo que me rete y me haga crecer. Cada nuevo trabajo que he tenido aquí ha sido más desafiante que el anterior, y aunque esto a veces abruma, también me encanta. Me obliga a descubrir nuevas partes de mí mismo. Pero seamos honestos: el trabajo no existe en el vacío. Pasamos tanto tiempo en él que es inevitable crear lazos y amistades… aunque ese sea un tema para otro capítulo.
Y vaya que ha sido un reto cambiar de trabajo. Esto ha sacudido mis certezas y me ha hecho preguntarme quién soy, hacia dónde voy y qué estoy haciendo. Sin embargo, si algo me define es mi compromiso, y esta nueva experiencia ha sido un entrenamiento desde cero. He aprendido no solo cómo hacer las cosas bien, sino a valorar el orden y la organización de una manera que no había experimentado antes. Pero no todo es color de rosa. Durante esos primeros meses intensos, dejé de lado cosas que amo, como escribir o simplemente desconectar. Al final del día, solo quería jugar Overwatch y dormir.
Ahora, las cosas empiezan a encajar. Mi confianza ha crecido, y los reconocimientos no solo me motivan; me recuerdan que soy capaz de hacer las cosas con excelencia. Y eso, honestamente, me hace feliz.
Es por eso que hoy escribo esta entrada, para compartir lo que ha sido este proceso de encontrar un nuevo trabajo. Y en definitiva mi seguridad profesional ha florecido, pero he descuidado mi vida personal. Por eso, estoy trazando un gran objetivo que pronto compartiré con ustedes.
Cambiar de trabajo nunca es fácil. Es una decisión que nos obliga a mirar adentro y cuestionarnos:
• ¿Vale la pena seguir soportando la toxicidad del entorno actual?
• ¿Mi experiencia puede llevarme más lejos?
• ¿Estoy dispuesto a enfrentar los desafíos que vienen con lo nuevo?
A veces, solo necesitamos ser honestos con nosotros mismos y valorar la experiencia que hemos acumulado. Ese es el combustible que nos impulsa a dar el salto. Si alguna vez cambian de trabajo, recuerden: confíen en lo que han aprendido y demuéstrenlo con seguridad.
Ahora, es momento de reconectar con esos hábitos que tanto me apasionan, descubrir nuevas pasiones y seguir aprendiendo.
Se vienen cositas, como dicen por ahí.
Antes de terminar, quiero dar un agradecimiento especial a quienes me brindaron apoyo emocional en estos meses de presión y estrés. He comprendido con quiénes puedo contar, y eso no tiene precio.
Un abrazo enorme a todos los que me leen.

















