“ al contrario. ” respuesta se envuelve en una risa corta, ironía aposada en la forma en que ahora es confundido por alguien sin conocimientos sobre aquella parte de la cultura japonesa cuando son vívidos los recuerdos de su madre gritando su nombre en un intento por alejarlo del televisor familiar. “ mi hermana te diría que en cuanto a eso soy un nerd. ” pone los ojos en blanco, el tono utilizado por figura aludida impregnado en la pronunciación de la palabra extranjera, aunque es cariñosa la sonrisa que se cierne en labios cuando le da culminación al pensamiento. asiente mientras arma repertorio en mente, suponiendo en la variedad recogida entre ambos un espectáculo suficiente para recaudar al menos la atención de los transeúntes, cuando la linea de pensamiento es asesinada por las próximas palabras que escucha. hay alarma en su rostro cuando vuelve a enfocarse en rostro ajeno, un punzón como puñalada que se dispara demasiado cerca del pecho. se pregunta, en medio de los segundos silentes que le siguen al súbito cambio en tono, qué ha sido lo que al fin ha roto el hechizo: la perfección se encuentra a años luz de distancia de su persona, y por lo mismo se siente preparado para enfrentamientos derivados de sus propias falencias. entendimiento aparece pronto, y es amargo el sabor que se instala sobre lengua. “ haneul— ” intenta decir algo, lo que fuese, pero permite el discurso del más joven, reconociendo en su pesimismo el causante del presente momento. desde la perspectiva de haneul, por supuesto que está siendo egoísta. ¿por qué no debería parecerle así? si ni siquiera se ha tomado el tiempo de hablarle de inseguridades o pensamientos, a pesar de considerarlo uno de los más cercanos en competencia. “ lo siento. ” tiene más por decir, pero desea que las palabras se queden en el aire un poco más, darles tiempo de crecer entre ellos. “ tienes razón, estoy en un buen lugar en la tabla. no debería quejarme. ” da un par de pasos hacia el frente, lentos, y se cuida de no irrumpir demasiado en su espacio, tampoco de actuar en el reflejo que siente de alzar su barbilla y obligarle a mirarlo. “ y sin embargo… no lo merezco. daré lo mejor de mi por defenderlo, sí, pero sé que hay otros concursantes que podrían escalar en cualquier momento. porque es eso, una posición voluble, y yo solo soy alguien que sobresale en una categoría. ” en comparación con ese mismo que le enfrenta, brillante en cada área que le es propuesta, en comparación con otros participantes, en comparación con miles. exhala aire contenido, una mano desordenando hebras oscuras sobre cabeza, y de no ser por la fuerza de la acción bien podría aparentar suspiro. “ ¿podrías mirarme? intentaré no ser tan negativo, lo siento. ” se repite, lo repite, porque al final es mayor su miedo a perder el equilibrio logrado entre ambos.
‘ me gustaría hablar uno de estos días con tu hermana, y así sé en qué otro aspecto lo eres. ’ una sonrisa, que se muestra auténtica, adorna su fas. existe realidad / verdad tras los vocablos masculinos, sílabas que se hilan despreocupadas y en cotidianidad, se siente cómodo en compañía masculina aún cuando la inclemencia lo acorrala y la preocupación marca tonos violáceos bajo orbes. sin embargo, aquellos hombros descendidos y serenidad en rostro sólo se transforman en tensión de músculos, en molestia naciente y en reproche que quema en cuerdas vocales. ve en desmedro de sus habilidades, las propias, ya poseyendo demasiados demonios para agregar al portador del título de la ira ( qué irónico ) entre ellos. noches en vela, caída en los ranking y del propio grupo, se lástima su orgullo y se pregunta a sí mismo si necesita más entrenamiento o un menor peso del poseído. quizás alguna cirugía, un cambio de color de cabello, algo que lo aleje del inevitable olvido; que lo vuelva especial, sí como lo es quien se enfrenta a sus orbes en su mente. ‘ si tú eres malo, ¿qué somos el resto que está bajo el cinco? ’ interroga, voz suena ausente y pie marca distancia entre ambos, no anhela cercanía ni tacto, no busca lástima, sólo que por un segundo se observa desde la posición de quien nuevamente se encuentra al borde del abismo. pierde todo, no vale nada; sólo es ego y orgullo, quién diría que escenarios como aquel serían necesarios para aterrizar pecadora soberbia. ‘ no lo mereces — ’ sorna aparece en rostro, quién diría que en un instante ilusión de encontrarlo se transformase en lápida, agradeciendo el mantener obsequios en secreto y posteriormente en basura. ‘ ¿no te cansas de autolamentarte, hyunmin-ah? ’ se olvida del honorifico, de los límites, es él desde su posición de fracasado por culpa de los malos movimientos del otro, nuevamente el rencor surge en entrañas, se vuelve realidad y orbes hacen frente al pelinegro. lo detesta. ‘ toda tu promoción lo hiciste y fuimos el resto el que pagó por eso. ’ la elección de un mal concepto para él mismo, coronado como un príncipe encantador que sólo es capaz de cantar y correr con sus dígitos sobre piano, un llamado completamente contrario al de su interlocutor. ‘ no tienes que pedirme disculpas a mí, pidete disculpas a ti. ’ sentencia, así como él mismo debía culparse por sus errores, por ser tan irrelevante como es y rendirse, quizás, así como tantos nombres lo habían hecho a lo largo del avance del programa. entonces, mano se aventura en bolsillo, figura de ninja de rubia cabellera y chocolate a punto de comenzar el derretimiento, chocan contra pecho impropio; manteniéndose aún sostenidos por dígitos ‘ y empieza a valorar lo que tienes, o lo perderás todo. ’ finaliza con tensión en mandíbula y, por primera vez, profundidades café enfrentando las suyas.