Monterey Bay Aquarium

Discoholic 🪩

pixel skylines
we're not kids anymore.
Aqua Utopia|海の底で記憶を紡ぐ
sheepfilms
cherry valley forever
Mike Driver

Love Begins
taylor price
he wasn't even looking at me and he found me
wallacepolsom
🪼
Fai_Ryy

Janaina Medeiros
Claire Keane
Misplaced Lens Cap
official daine visual archive
art blog(derogatory)
macklin celebrini has autism
seen from United States

seen from United States

seen from United States

seen from United States
seen from United States
seen from United States

seen from United States
seen from United States
seen from United States
seen from United States

seen from United States
seen from United States

seen from United States

seen from Malaysia

seen from United States
seen from Malaysia

seen from United States

seen from United States
seen from Malaysia
seen from United States
@havivax
a misfit in a world of perfection
@ God please send me a hot boy who ain’t gonna fuck shit up in my heart or brain but is also down with my chill lifestyle and blesses my ego by telling me daily my ass looks good amen
.
that’s that shit that drives me crazy
Asintió levemente observando como la maleta de la muchacha caía escaleras abajo. "Sentarme sería una buena idea." Murmuró a la vez que se sentaba en los escalones, poniendo su cabeza entre las rodillas y ambas manos en su nuca, recuperando el aire que había perdido. Levantó la cabeza observando a la muchacha mientras soltaba todos esos comentarios, escapándose una pequeña risa de su boca. Le parecía simpático y algo adorable como se culpaba la morena ante algo que le podría haber pasado a cualquiera. "Tranquila pequeña ─ iba despistado sin prestar atención por dónde iba, me habría pasado tarde o temprano." Dijo, esperando que así se relajase. Se aclaró la garganta para seguidamente rascarse la nuca algo nervioso. "Esto… ¿tú no eres Haviva Callander?" Preguntó algo tímido. No es que él fuera nuevo en eso del mundo de los modelos o algo por el estilo, pero hay una diferencia entre ser un modelo y un super modelo.
Confirmó asintiendo, para luego perseguirlo y colocarse a su lado mientras acariciaba con suavidad su espalda, como si aquello de alguna manera funcionara para algo. No lograba evitar sentirse inútil e incluso bastante tonta ante aquella situación, incluso aunque el castaño hubiera lanzado aquél comentario. Era su culpa, o más bien de su poca fuerza, ya que si alcanzara a tener un poco más de lo anterior, seguramente ese inconveniente tan desastroso no habría pasado. —Pero si yo hubiera estado más pendiente, seguramente hubiera podido evitar causarte tanto dolor. —continuó excusándose y botando un pequeño suspiro, antes de que éste la reconociera, sonriendo disimuladamente. —Sí, me parece que ella y yo compartimos parentesco. —bromeó relajándose un poco. —¿A caso te he visto por alguna pasarela? —preguntó sin reprimir la curiosidad que aquél rostro le causaba, reconociendo que de alguna manera u otra se le fuera distinguido.
Pudo observar como la muchacha se tensaba; sus simples gestos delicados que tan bien conocía demostraban todo. Se odiaba por ello, detestaba ser el causante del sufrimiento ajeno aún, a pesar de haber pasado ya un tiempo. Aquello era algo que lo atormentaría cada día de su vida. El cruce de miradas fue como si le hubiese clavado una estaca en el corazón, sabía que ni siquiera se merecía que le dirigiese la palabra, sin embargo no pudo evitar que algo en su estómago le provocara un cosquilleo. Aquello confirmaba que sus sentimientos por la joven seguían ahí. —Bastante… y-yo… ¿Necesitas ayuda con eso? —señaló sus pertenencias, ofreciendo su ayuda para llevarlas. Podía imaginar que la presencia del moreno podía trasformarse en una tortura para ella, mas Jafar era egoísta, él la quería cerca, deseaba enmendar todo el daño hecho y continuar rogando por su perdón.
Reconocía que no iba a poder mantener esa farsa, no por mucho, pues de sus fuertes la actuación no había sido una de ellos y por eso hasta ahora no sabía qué hacer para ocultar el llanto que se avecinaba. Sin poder esquivarlo de ninguna manera, en cualquier momento haría presencia y revelaría todas las sensaciones que aún mantenía por el chico. Ahogó un sollozo, intercambiándolo por una exhalación y su vista fue directo al objeto en sus manos, agradeciendo aquella excusa para poder retirar sus orbes de los contrarios, pudiendo respirar luego de sentir que casi se quedaba sin aire en los pulmones. —N-no es necesario q-que te molestes. —farfulló balbuceando esa pequeña oración. —Debes t-tener mejores cosas que h-hacer. —utilizó como pretexto, esperando que el moreno no insistiera, ya que de otra manera sus hábitos sobre saldrían y se mostraría dócil, como siempre lo fue estando a su lado. Lo único que aquél momento realmente quería era que tan lacerante huella en su cuerpo acabase de una vez por todas.
TWITTER ;;
@REALHAVIVA: #THROWBACK. Remembering those days in Thailand, the best trip in the entire world. instagram.com/p/ySI5HmHtD3
The way that you held me / I wish that I’d put you first / I was wrong I admit / Numb from your kiss / While you were slipping through my fingertips
street style - H A V I V A C A L L A N D E R .
[#01]
“Puedo jurar que no tengo problemas de audición, de verdad. Sin embargo, no estaba prestando mucha atención a lo que decías. ¿Podrías repetirlo?”
Sólo me preguntaba si podrías tomarte una foto conmigo. —repitió ésta vez más tímidamente, jugando con su teléfono en sus manos debido a los nervios que pronto se le presentaron.
—Ouch. —susurró el moreno, más que todo exagerando un poco la situación. Sonrió hacia la chica y negó con su cabeza mientras hacía un gesto con sus manos. —No te preocupes, estoy acostumbrado. —dijo rápidamente fijando ahora su mirada en el equipaje que traía la morena. —¿Necesitas ayuda? —cuestionó. Le parecía haber visto antes aquel rostro delicado de la muchacha pero si en algo no era bueno Roger, era en recordar a las personas. De todos modos, la chica se veía bastante refinada, el moreno lo supo enseguida por su porte y su manera de hablar, sin mencionar la ropa que llevaba puesta. —Tú eres… —murmuró, llevando una de sus manos hasta su frente, haciendo un gesto pensativo. —La súper modelo… ¡Sabia que te había visto en algún lado!
No quiero molestarte. Además es pura ropa, nada que éstas chicas no logren levantar. —bromeó haciendo referencia a sus bíceps, arrugando su nariz de manera juguetona, antes de entrecerrar sus ojos esperando al reconocimiento del moreno. —No tan súper, pero sí, creo que has acertado. —respondió con modestia, soltando una risita. —Vale, ahora déjame adivinar a mi, porque estoy segura de que tu rostro igualmente me suena. —aseguró examinando al chico con interés, pero sin tener mucho éxito pues jamás se había destacado por tener buena memoria. —Mejor dame algunas pistas, porque lo más seguro es que aquí nos quedemos horas, si es que adivino por mi propia cuenta.
Después de haber terminado la sesión fotográfica de ese día, había arreglado una cita con su manager para revisar el contrato de la nueva película que protagonizaría. Iba algo retrasada ya que el fotógrafo había llegado tarde, por lo tanto todo su horario se había recorrido. Caminaba apresuradamente mientras miraba la pantalla del celular ya que Jonah, su manager, le había mandado un mensaje de texto preguntándole en dónde se encontraba. Justo en ese momento sintió un codo enterrarse en su vientre, lo que provocó que soltara un ligero grito de dolor y cerrara sus ojos con fuerza, esperando que el dolor pasara pronto.— No te preocupes. —musitó una vez que observó a la chica, probablemente si hubiera sido alguien más, hubiera hecho un escena, pero Haviva y le gustaba su trabajo por lo cuál se tragó todas sus palabras.
Pero, diablos... —susurró mordiendo el interior de su mejilla, mientras se acercaba sin saber qué hacer para aliviar a la rubia. —¡Soy una despistada, te juro que lo siento! —exclamó molesta consigo, examinado a la rubia para descubrir el lugar en el cual sin querer había propiciado aquél golpe. —¿Necesitas que te ayude a bajar?, ¿te duele mucho? —indagó con un tono culposo, sin saber con qué cara mirar a su victima. Encima era un de sus actrices favoritas, así que los nervios se marcaban más.
El moreno iba con prisas esa mañana, pues tenía una reunión importante con una de las agencias para la que trabaja, y como no se había quedado dormido. Maldijo al despertador de su móvil por no sonar en los momentos que más lo necesita. Caminaba rápido con la mayor cara de recién despertado a la que los paparazzis le sacarían fotos en sus vidas, no prestaba atención por dónde iba ni con quién se cruzaba, solo tenía en la cabeza comprar un café bien cargado a mitad de camino del lugar de la reunión. Saco su móvil del bolsillo con la intención de mirar la hora, pero por lo visto el destino decidió que justo en el momento en el que dejó de mirar al frente, alguien le propinara un codazo bastante doloroso en el estómago, provocando un grito ahogado por su parte y el tener que apoyar las manos en las rodillas, intentando coger aire y no matar a quien quiera que le haya dado. Miró hacia arriba al escuchar una voz femenina, mirando a la morena delante suya a los ojos. "No─no pasa nada." Murmuró, poniéndose recto y mirando mejor a la muchacha, dándose cuenta de quién era.
¡Oh por Dios! —pronunció llevando sus manos hacia sus labios y soltando así la maleta que permanecía en sus labios, sin siquiera importarle que ésta a su vez cayera las pocas escaleras abajo que había logrado subirla. —Qué pena, te juro que no ha sido mi intención, ¿necesitas algo?, tal vez sentarte, o quizá un poco de agua. —consideró con preocupación, acercándose al castaño. —Soy la persona más torpe del universo, deberían prohibirme salir a las calles. —musitó aunque era más que nada una afirmación para sí misma. Mordisqueó su labio inferior con nerviosismo, sumamente avergonzada por su acción, mientras observaba atenta al muchacho, por si éste necesitaba algo. Se sentía bastante mal por su falta de atención, ya que si hubiera tenido cuando menos un poquito más de cuidado, nada de eso hubiera pasado.
El día de la morena había sido particularmente agitado, ya que antes de que siquiera el sol se asomase por sobre el horizonte ya se encontraba en el estudio grabando una de las canciones que formarían parte de su tercer álbum. Sus uñas se encontraban al ras de la carne, a causa de haber sido brutalmente mordidas por su constante nerviosismo. En ése instante se hallaba caminando a toda velocidad, intentando llegar a tiempo para comprar un café cargado para aguantar otra sesión en aquella discográfica. Corrió escaleras abajo sin percatarse de la castaña que, a paso de tortuga, cargaba con su maleta. Fuerte fue el golpe que recibió en su castaño por parte de aquella joven, cual le arrancó un alarido de dolor. Fulminó a tal muchacha con su mirada y posó una mano en la zona golpeada, sin lograr pronunciar palabra a causa de la falta de oxígeno en su organismo. Apretó la mandíbula con fuerza, volviéndose hacia ella. —Tienes suerte de que esté demasiado ocupada como para detenerme a patear tu trasero —murmuró, arrastrando sus palabras, intentando controlar sus impulsos de abalanzarse contra ella.
La simple advertencia de la morena provocó un escalofrío en todo su cuerpo, recordando las muchas veces que había llegado a ser maltratada. Sin desear que aquello volviera a ocurrir, levantó su rostro y con un gesto de horror observó a la más baja. —No hay porqué llegar a la violencia. —susurró más como una suplica, mientras hacía un último esfuerzo para conseguir que su maleta quedara a su lado. —Ha sido sin intención, te juro que sólo intentaba que esta cosa subiera. —aseguró, y elaboró una pequeña mueca con sus labios, soltando un suspiro y sintiéndose culpable por el daño que había ocasionado.
Dejó escapar un sonoro suspiro mientras cerraba la puerta a sus espaldas. Había quedado exhausto, pero por lo menos había valido la pena. O por lo menos de eso intentaba convencerse a sí mismo. Forzando una sonrisa para sí mismo, se colocó sus auriculares y salió a dar una pequeña caminata para despejar su cabeza. Con la música a todo volumen, iba demasiado distraído para notar todo lo que estaba ocurriendo a su alrededor. No fue hasta que la morena accidentalmente tropezó con él cuando regresó a la realidad. Rápidamente, se quitó los audífonos para alcanzar a escuchar las disculpas de la chica. —No te preocupes.— negó la cabeza son darle demasiada importancia al asunto. —No quiero sonar entrometido..— comentó mirando la enorme maleta que la chica venía cargando consigo. —Pero eso se ve demasiado pesado. ¿Necesitas ayuda?— ofreció sonriente.
Qué vergüenza, te juro que lo siento —continuó disculpándose, bastante apenada por su torpeza, temía haber estropeado demasiado al muchacho, no fue hasta que escuchó su siguiente comentario que se permitió mirarlo, reconociéndolo al instante. —¡Oh por Dios! ¿Jason, no? Soy gran admiradora de tu música —aseguró con una enorme sonrisa, sacando un poco su lado fangirl, antes de llevar nuevamente su mirada a la maleta, riéndose un poco —¿Estás queriéndome decir debilucha? Porque de ser así... —hizo una pausa, entrecerrando sus ojos. —Estás en todo lo correcto.