COME AS YOU ARE // nirvana
Come as you are, as you were, As I want you to be As a friend, as a friend, As an old enemy
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@isabellaxmeier
COME AS YOU ARE // nirvana
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ricxmasters:
—No lo soy. Bueno sí. Soy así como una versión real de Tony Stark. Más joven, con menos dinero, menos reconocimiento del que debería, pero mucho más guapo. —Y como era de costumbre, salía con su tema de Anthony Stark. Rió, observándole. —Creo que era una copia pirata de Twitter.
— Entonces, serás como mi Tony Stark. Aunque como tú ya lo dijiste, más joven y mucho más guapo. —le guiñó un ojo y sonrió con amplitud, antes de añadir:— Aunque en verdad no estoy segura de lo de menos dinera y menos reconocimiento. —se encogió de hombros y abrió los ojos con sorpresa al escuchar su respuesta.— ¿Una copia pirata de twitter? ¡Vaya! Eso no me lo esperaba.
krystxlmiller:-
Bueno, me alegra haber, quizá, evitado tu muerte.- Aseguró con humor en sus palabras. Estaba segura que sólo habría causado un pequeño inconveniente, pero nada más.- ¡Soy una buena persona! - Exclamó riendo a la contraria.- No podría dormir pensando que soy mala.- Bromeó.
—A mí también me alegra, que quizá hayas evitado mi muerte. —mencionó riendo entre dientes, mientras se encogía de hombros ligeramente. Sabía que no hubiera muerto por haber perdido sus llaves, pero le gustaba exagerar, era un actriz ¿qué podían esperar?— ¡Yay! —exclamó, elevando sus brazos en el aire por unos segundos.— Pero afortunadamente, no tendrás que hacerlo, ya que eres buena en verdad.
conspirancez:
— Lo lamento, el cinísmo ya es un acto reflejo que poseo por genética. —se disculpó, sosteniendo una de sus cienes con la palma de su mano.— ¿Podrías repetir tu respuesta, por favor? —preguntó, esbozando una amable sonrisa.
Hizo un ademán con su mano y se apresuró a decir:— No te preocupes. —se encogió de hombros, dedicándole una ladina sonrisa.— ¡Oh! No es nada importante, nada que sea importante repetir. —aseguró, encogiendo uno de sus hombros nuevamente, ahora sonriendo ampliamente.
dantexst:
No le fue inevitable curvar una amplia sonrisa al darse cuenta que se trataba de su rubia amiga. Correspondió el abrazo, y soltó una pequeña risa. —Ya te dije que yo invitaba, ¿Si no cómo te ofrecería aquella, eh?— indagó algo obvio, mientras comenzaba a caminar junto a su lado, esperando que la fan que le seguía lo dejara en paz. —No te puedo mentir… por lo que sí, si me gustaron— admitió en un murmuro, encogiéndose de hombros.
Se vio contagiada por la risa del pequeño, por lo cuál ella rió también.— ¡Calma, fiera! Sólo era para asegurarme de que en realidad tú fueras a pagar todo.— rodós los ojos, con una divertida sonrisa en sus labios. Comenzaron a caminar e Isabella dio un rápido vistazo en dónde la fan estaba y notó como la chica la miraba con algo de odio, así que decidió ignorarla y disfrutar del momento con su amigo.— ¿Eran grandes? Por eso te gustaron, ¿cierto? —inquirió, elevando una de sus cejas.
Una enorme sonrisa se cruzó en su rostro, y en segundos sacó aquella selfie, observó la fotografía y chasqueó en manera de aprobación.—Está excelente.—le comentó, mientras le pasaba su móvil a la chica, para que viera la imagen—Una gran selfie.
Al igual que la morocha, sonrió con amplitud para la selfie y una vez que ésta fue tomada se separó un poco de la chica. Agarró el móvil y observó la fotografía mientras asentía.— Esto debería ser clasificado como la mejor selfie del año. —comentó a manera de broma, soltando una ligera risa.
Se encontraba dirigiéndose con decisión hacia la farmacia más cercana. Había pasado toda la mañana dando vueltas en su departamento sin saber exactamente qué hacer. Apenas y se había dado cuenta que su período se había atrasado una semana y eso no era normal. Ella era sumamente regular y lo sabía así que todas sus alarmas se habían activado. Se detuvo frente al local y agradeció que no hubiera nadie dentro. Casi corrió hacia el mostrador y sin aliento fue directa con la vendedora. — Tests de embarazo. Quiero veinte —la mujer la miró sorprendida y ella elevó ambas cejas—. ¡Rápido! —se cruzó de brazos y esperó ansiosa hasta notar una persona a su lado que acababa de entrar, al parecer había escuchado su pedido y ahora la miraba sorprendida—. ¡No son para mí! ¡Una amiga está enloqueciendo en el asiento trasero de mi coche! Cree que está embarazada —mintió intentando disipar toda idea de ella estando embarazada de la cabeza del contrario. Lo último que necesitaba era aparecer en todos los canales de chismes con un supuesto embarazo.
Después de la tan esperada sesión de fotos, a Isabella comenzó a dolerle la cabeza. Aquella sesión había sido una de las más difíciles que había realizado, sumando el hecho de que el fotógrafo era la persona más terca y controladora que había pisado el planeta. Decidida caminó a la farmacia más cercana para así poder comprar unas pastillas. Al entrar se encontró con Clarissa, una famosa actriz, e Isabella era su fan, por lo cual le sorprendió escuchar el pedido que la chica había realizado. Abrió su boca para decir algo, sin embargo, la cerró inmediatamente ya que la castaña ya se encontraba dándole una explicación. Asintió y le dedicó una sonrisa.— ¡Ahora entiendo! Bueno, pues espero que sea una falsa alarma lo de tu amiga, ya que si tiene tu edad, no entiendo que haría con la pequeña criatura.
- No creo que murieras por un juego de llaves.- Aseguró dedicándole una pequeña sonrisa a la muchacha.- Pero quizá te habría dificultado entrar a algún sitio.- Agregó entregándole el objeto a su propietaria.- De todas formas, no es nada, al menos me queda la consciencia tranquila sabiendo que no dormirás en la calle.- Bromeó.
— ¿Quién puede saberlo ahora? Tal vez pude haberlo hecho, pero como me has regresado mis llaves, nunca podremos saberlo. bromeó, encogiéndose de hombros y riendo gracias ante su propio comentario.— ¡Felicidades! Eres una buena persona. —exclamó con una amplia sonrisa.
Había logrado su cometido al ingresar al ascensor justo cuando las puertas se cerraron tras de él, separandolo completamente del fuerte ambiente de furia que su manager había dejado en todo aquel piso.—Bella—pronunció sonriente el apodo que tenía para la rubia apenas la reconoció, vaya coincidencia y sorpresa se había llevado, pero no le molestaba en lo absoluto.—Problemas con James—confesó.—Me salté una entrevista y al parecer es motivo suficiente para desatar su enojo—agregó.—¿Qué haces tú aquí?
Sonrió al escuchar el apodo con el que el chico siempre la llamaba. Él era una de las pocas personas que la llamaba de aquella manera, la mayoría le decía Isa o Izzy.— Hola Aaron. —se acercó a él y depositó un casto beso en su mejilla a manera de saludo. Negó repetidas veces con la cabeza, con una burlona sonrisa en sus labios al escuchar el motivo.— Pobre de James. Tener que lidiar contigo todos los días debe ser duro.—comentó a manera de broma, reprimiendo una risa que quería escapar de sus labios.— Yo me estoy hospedando aquí, ya que tendré una sesión fotográfica no muy lejos de por aquí.
Carraspeó un poco para sonreír después, soltando a la chica y volviendo a su posición anterior. —Una eternidad, Isa —hizo un puchero antes de acercarse nuevamente a la rubia y depositar un casto beso sobre su mejilla, un gesto común en Meredith, algo que hacía con la mayoría de las personas pero más a menudo con personas a las que realmente quería, como Isabella. —Llena de trabajo. Y ahora tengo que grabar más y más escenas. Es como si está película fuera infinita —exageró, riendo sutilmente. Amaba el teatro y amaba ser actriz, pero a veces le costaba asimilar todo el trabajo que implicaba. —Ellos te aman, que lo sepas. ¿Verdad? —preguntó está vez viendo hacía la cámara. —¿Y tú, cómo has estado, rubia preciosa?
Asintió un par de veces, sin poder quitar la amplia sonrisa de sus labios. En verdad le alegraba ver a la muchacha, la consideraba como la hermanita pequeña ala cuál tenía que proteger de todo mal, apesar de que sólo era mayor que ella por dos años. Sonrió con dulzura al sentir el beso ser depositado en su mejilla. Escuchó a la chica con atención y soltó una ligera risa al escuchar su último comentario.— Te entiendo, Mer. A veces es exhausto, pero al fin y al cabo, es lo que amas y te diviertes haciéndolo, así que... —se encogió de hombros, dejando su frase sin terminar. Acto seguido coreó su risa. Sabía lo que sentía, a veces ser actriz podría llegar a ser muy cansado.— Bueno, pues yo los amo a ellos. —guiñó un ojo hacia la cámara, para después soltar una risilla.— Pues, igual que tú, llena de trabajo. Ya sabes, sesiones aquí, sesiones allá y además me estoy preparando para una nueva película, así que, no he parado ni para ir al baño. —bromeó, formando un pequeño puchero en sus labios.
—Dime por favor que has visto a Flan —medio suplicó a la primera persona que cruzó por su lado, mordisqueando su labio inferior en el proceso; signo de preocupación ante el paradero de su pequeña mascota—. Ya sabes, mi perro —aclaró, a pesar de que la mayoría ya conocía al can gracias a las fotos que subía a sus redes sociales—. Pequeño, blanco y marrón… ¿Y? ¿Lo has visto?
Frunció el ceño al escuchar las palabras de la chica ya que no entendía de que le estaba hablando.— ¿Quién es Flan? —se atrevió a preguntar.— Oh, ya veo. —asintió y al escuchar la descripción del cachorro, trató de recordar si lo había visto en el transcurso del día, aunque finalmente dijo:— No, lo lamento. No lo he visto.
—Celular, bolso, caramelos dentro del bolso…Oh, ¡el guión! Casi olvido lo más importante —habló a la cámara que sostenía con una mano mientras que con la otra se colgaba el bolso al hombro y guardaba el guión. La habían llamado durante la mañana para que fuera a grabar un par de escenas y, como era habitual, su cámara la acompañaba. Salió a la calle y empezó a caminar. Normalmente usaría su auto pero necesitaba comprar un par de cosas de camino al estudio así que prefirió caminar, luego llamaría a un taxi. Seguía hablando a la cámara cuando divisó por el lente de la misma un rostro conocido. —¡Miren a quien tenemos aquí! —exclamó con entusiasmo, sin dejar de sonreír. —¡Hace días no te veía! —agregó, rodeando el cuerpo de la otra persona con un brazo.
Acababa de salir de una de sus sesiones fotógraficas e iba camino a la oficina de su representante ya que tenían que revisar el contrato de la nueva película que protagonizaría. Había decidido caminar ya que el edificio en dónde se encontraba su oficina, no estaba muy lejos de dónde había tenido la sesión. Estaba inmersa en sus pensamientos, sin embargo, una voz conocida, la sacó de ellos. Al identificar a la muchacha una amplia sonrisa se coló en sus labios y se acercó a ella, para igualmente, rodearla con sus brazos.— ¡Lo sé! Días, aunque parecen años. ¿Cómo has estado? —inquirió emocionada. Posteriormente se apresuró a observar a la cámara y saludó con la mano, para después decir:— ¡Hola, hola viewers de Mer!
Estaba agotada, demasiado. Necesitaba entregar esa gran colección antes de el evento que se aproximaba, además de necesitar diseñar un par de cosas para la próxima premiación de los Oscars. Estaba ansiosa, demasiado, era su primer año como una diseñadora reconocida después de haber comenzado con ese blog online. Suspiró, acomodando su atuendo antes de salir por la puerta principal de el gran edificio donde se encontraba su oficina. — Lo siento, pero, ¿Podrías fijarte por donde diablos vas?— pidió, actuando de manera arrebatada a causa de todo el estrés.
Se encontraba caminando rápidamente por las calles, con dirección al edificio en dónde se encontraba la oficina de su representante. Iba distraída mirando la hora, ya que iba un poco retrasada, pero ésto sólo causó que la rubia chocara con alguien más. Frunció el ceño ante las palabras de la contraria.— Tal vez tú también podrías fijarte. —replicó con un tono irritado, sonriendo sarcásticamente.
—No tenía nada, simplemente instalaste una aplicación con un virus, lo cual por cierto fue bastante estúpido, y por eso estaba tan lento. Ten. —Le regresó el teléfono móvil a la persona frente a él, como si aquello fuese lo más normal del mundo; tomar de las manos las cosas ajenas e intentar acomodarlas. Bien, era normal para él debido a que se dedicaba básicamente a eso.
Observó al chico expectante y asintió ligeramente ante sus palabras.— Ya veo... ¿Sabes que aplicación fue? —inquirió, mordiendo su labio inferior y tomó el artefacto entre sus manos. —Muchas gracias en verdad. Eres como mi superhéroe. —bromeó, sonriendo de manera amplia.