Alzó los brazos y se alejó un poco al oír el grito, miró a los niños que reían e hizo lo mismo. Miró como el rubio le entregaba todos los dulces que tenía — No dejen que se coma ni un dulce, son de ustedes no de él — le dijo a los niños que corrían hacía otro lugar y cuando vio que Peter la miraba, simplemente se rió en su cara, le causaba bastante gracia toda la situación. — Mh, ¿lo siento? — negó sin saber que más decir.
—No, no lo sientes —murmuró con enfado, aún sin retirarle la mirada de encima. Él no quería dulces, no eran su alimento favorito, pero al menos esperaba que su juego le durase un poco más, ya que empezaba a aburrirse y a estresarse de tanto griterío de los niños—. ¿Sabes? Yo planeaba ayudarte a acomodar pero no, me voy.














