ktae-o:
Reacciona con una sonrisa ladina sin mirarla, con la atención sobre las puertas metálicas cerradas frente a si. — No lo sé, aún no lo decido, quizás dejando que me sorprenda la vida ¿Usted? Una señorita tan bonita a seguro que tiene compañía — Mueve la cabeza en dirección de ella, pero no dirige la mirada, para ser sutil al hablarle. Levanta las gafas y le guiña un ojo a modo bromista, aunque refriega su ojo con la idea de despejar sospechas. para dejarlas reposar sobre su cabeza al menos lo que tardara la subida. — ¿Tú crees? Lo tendré en cuenta, como concepto, en vez del parche en el ojo, la máscara — Y asintiendo, deja caer las gafas a su nariz con torpeza, suelta una corta risa y las vuelve a colocar. Respira hondo al tenerla cerca, no reacciona, mantiene la calma y con su mano estrecha la contraria por un segundo antes de guardar propia mano en el bolsillo del pantalón— No, no, para nada — Había llegado y treinta y cinco, agradeció que la opuesta se hubiera tomado su tiempo en vez de ser él quien la dejara esperando.El transporte público no parecía cargado en dirección a ese espacio, lo cual agradecía que la contraria tuviera buen ojo para lugares de poca popularidad. — ¿Tú esperaste mucho? —Baja la mirada para hablar y observa el número que continuaba subiendo, pocos pisos faltaban. Ladea su cabeza sutilmente hacia la dirección de la contraria — Traje la cámara — Informa en un susurro, y finge estirar el cuello como si tuviera una molestia allí.
“No, no, seguramente llegamos al mismo tiempo, porque tampoco tuve que esperar” sigue hablando en voz baja, aun cuando no había nadie más con ellos que pudiera ser testigos de la conversación. “Ah, ¿entonces me tomarás fotografías? ¿Serás mi fotógrafo personal? Es una pena que nadie pueda saber quién es el que las ha tomado. Es decir--” y habló todavía más bajito, pero para ser escuchada se inclinó hacia adelante con una expresión exagerada de sorpresa. “¿Taeoh? ¿El Taeoh de NEX? Imposible” niega, regresa a su distancia y ríe, casi como si se divirtiera solita. Aunque no lo hacía, pues dicha dramatización la llevaba a cabo para que él también riera con ella. De repente las puertas se abrieron, así que con el sonido metálico le hace dar un pequeño respingo y llevar un paso hacia su lado. Para sorpresa suya, no había nadie esperando usar el ascensor en ese momento, por lo que pudo salir sin problema alguno y observar todo el piso a su propio tiempo. Aquel era el lugar por el que el mirador había salido en el directorio: de lejos, las ventanas transparentes le daban una imagen limpia de la ciudad. “Creo que no nos equivocamos al elegir este lugar...” Comenta maravilla, apenas torciendo por encima de su hombro para que le escuchase. Con los brazos bien cruzados por delante se fue acercando para disfrutar mejor de la vista; Lucy tenía los labios entreabiertos y y no paraba de soltar ‘oooh’s bajitos. Qué fortuna que el lugar no estuviese tan concurrido como pudieron estar otros.










