—No es, no es gracioso— habló de forma elevada, tragando con fuerza y enderezando sus hombros. —¿Puedes… por favor, puedes devolverme mi bastón?— pidió por lo que le parecía ser la tercera vez ya. —No es un juguete, imbécil, de verdad lo necesito–- su tono de voz tembló con las últimas palabras, después de todo siempre iba a necesitar de la ayuda de -algo- para poder andar por el campus. —Ya qué, qu-quédatelo y… clávatelo en, en un ojo o no sé— murmuró a la vez que suspiraba, dando pasos hacia atrás con torpeza, chocando a los segundos con lo que pudo ser otra persona o tan solo un árbol.
Icarus le entregó unos apuntes a unos compañeros de fraternidad y se despidió para ir corriendo a la escena. -Por el noble camino óctuple de Buda, ¿qué diablos crees que estás haciendo?-le preguntó al chico cogiéndole el bastón y golpeándole el antebrazo lo suficientemente débil como para que nadie pudiera llamarle atención. -Tú eres Greg, ¿no?-le preguntó, le sonaba de alguna fiesta-¿no te está diciendo que no es un juguete? ¿cuántos años tienes? La próxima vez que intentes entrar a una fiesta de Lambda te vas a quedar en la puerta, amigo-le dijo el chico, enfadado, algo poco común en él. -Te me has caído, tío. Anda, lárgate-le dijo para volverse a la chica, entregándole el bastón. Le puso una mano en el hombro. -¿Estás bien? Perdona a ese infeliz, sólo está en la universidad por la fiesta.








