@Touya
La sonrisa propia del saludo que había emitido se tornó inmediatamente en una mueca de preocupación al oír el pedido del muchacho. ¿Antídoto? Para nada, ni siquiera tenía la cápsula contenedora de su pokémon.
— Me temo que no. — respondió sin dar más explicaciones, parecía estar ante un tema serio.
El chico traía algo entre sus manos, algo que parecía que tenía mucho miedo que se rompiese o que le pasara cualquier tipo de cosa mala. De seguro era una Poké Ball en cualquiera de sus variantes puesto que él le había pedido algo para curar a su probable amigo.
— Diría que te alcanzaríamos hasta el Centro Pokémon más cercano, pero estamos a varios kilómetros y Garchomp no puede volar. — lamentó todavía con el ceño fruncido.
Además del nuevo problema que se le había presentado a Cynthia, estaba el anterior: estaba anocheciendo, cosa que traería más frío y menos chances de encontrar el camino de regreso.
— ¿Qué ha pasado? — preguntó para ver si conociendo la historia había otra cosa que pudieran hacer, a falta del antídoto.
Garchomp resopló y se pasó las garras por sus extremidades superiores, dando a entender que tenía frío.
— ¿Te parece si buscamos una cueva o algo? Hace mucho frío como para que charlemos en el medio de la nieve. — comentó notando que tenía los pies completamente sumergidos en el manto blanco. — Además, Garchomp sufre más esta temperatura que nosotros y no me gustaría verlo enfermo.
Se detuvo frente a la otra persona, quien resultó ser una mujer acompañada por un Garchomp.
Touya estaba respirando algo agitado por culpa de haber estado corriendo hasta hacía nada, gracias a eso realmente no estaba sufriendo con el frío. Estaba lleno de anticipación, rogando internamente que esa persona pudiera ayudarlo.
Oír la negativa ajena produjo una expresión de decepción en su rostro, pero apreció la preocupación de la otra persona y su deseo de ayudar. Abrió la boca dispuesto a explicar, de la forma más breve posible, lo que había ocurrido. Quizá por lo menos podría recibir instrucciones de donde encontrar un Centro Pokémon, no le importaba si tenía que seguir caminando por kilómetros hasta llegar.
Aun así, al notar la inconformidad del pokémon tipo dragón con el frío recordó las condiciones climáticas y levantó la mirada al cielo. Estaba pronto a anochecer y con eso la temperatura bajaría más aun. Sería peor si la nevada empeoraba también. No podría hacer nada con una neumonía encima.
—... Tiene razón —admitió no sin algo de esfuerzo. Apretó suavemente la cápsula en su mano antes de guardarla con cuidado en el bolso que llevaba consigo—. Vi una cueva no muy lejos de aquí, por esta dirección —señaló el camino del que él provenía, las pisadas que había dejado en la nieve estaban comenzando a desaparecer por lo que tenían que darse prisa—. Descuide, no está muy lejos —agregó dando media vuelta para comenzar a regresar sobre sus pasos.















