Ebbaba Hameida: “Ser mujer es una ventaja”
Hace aproximadamente un año tuve la suerte de coincidir con Ebbaba tras una de esas invitaciones VIPS que nos regala el profesor Arturo Gómez Quijano en la asignatura de Gabinetes de Comunicación. Escuchar a Ebbaba fue un regalo, su historia humana y profesional calaron hondo en mí. Fue un exquisito placer que este curso, Ebbaba aceptara mi proposición para hacerle una entrevista. Aquí dejo condensado lo que Ebbaba me transmitió aquel día que decidió abrirme las puertas de su casa.
Ebbaba Hameida es la voz de una periodista coraje. De origen saharaui, llegó a Roma para curarse de una enfermedad que la alejó de su familia desde muy pequeñita. En España creció gracias a la hospitalidad y el calor de las familias que la acogieron y la ayudaron a ser quien es. Su vida, dura y valiente, la ha conformado como persona. Ella tiene ese dulce tono de saber contar las historias.
P. ¿Podría explicar cómo ha llegado hasta donde está hoy?
Para llegar hasta aquí he recorrido un camino lleno de mucho esfuerzo, renunciando a muchas cosas, sobretodo, en lo emocional. He llegado porque tenía muy claro lo que quería. Me sentí parte de esta sociedad por lo que me veía como una más. El verme como una más creo que ha sido súper importante para no renunciar nunca a nada.
P. Cómo fue el cambio de querer ser médica a periodista, ¿qué le llevó a cambiar de decisión?
Mis padres veían que la medicina era lo que más podía aportar yo al Sáhara. Hasta que me di cuenta de que no, que no quería hacer medicina. Yo quería contar historias, estaba muy cansada de contar mi historia, de repetirla, de explicarla, de sacar el mapamundi y situar donde estaba el Sáhara. Y dije, yo quiero hacer periodismo.
P. Ha sido redactora en RTVE, forma parte de Reporteros sin Fronteras… Cuénteme, cómo de difícil ha sido su camino.
En mi camino tuve como dos vías. Una es la oportunidad. Que tantas familias te abran sus puertas esos son oportunidades. Pero creo que mi camino es también, el de una privilegiada que se lo ha tenido que currar porque no todo el mundo aprovecha las mismas oportunidades. Pero yo he tenido el privilegio de poder hacerlo, de poder recorrerlo. Luego por otro lado, es difícil. Me mata el estar lejos de mi madre y mis hermanas. Pero sí, yo creo que, si tienes claro lo que quieres de verdad puedes estar donde estás, y yo estoy donde quería estar.
P. ¿Como mujer y periodista se ha enfrentado a alguna situación que le haya impedido ejercer su profesión?
No. Esto me lo dijo una vez un compañero, Xavier Aldekoa, cuando estábamos en el Sáhara y estuvimos hablando de dedicarse al periodismo. Dijo que yo tenía dos ventajas que había que aprovecharlas, una la de ser árabe y la otra ser mujer. Y yo me quedé con esto de ser mujer. Creo que, si se deja de ver como una desventaja, es una gran oportunidad. Cuando empiezas a verlo como una ventaja, empiezas a escuchar los problemas también de las mujeres. Empiezas a compartir momentos que los hombres no pueden hacer. Sobretodo en el tema migratorio. Te encuentras con que las mujeres profundizan contigo en determinados temas. Te cuentan lo que sienten, lo que piensan. Te hablan de intimidades que no podrían hacer con los hombres. Considero que una de las cosas que hay que reclamar es el acceso a los puestos de mayor rango, que las mujeres también tomen decisiones. Vivimos en empresas de comunicación que están gestionadas por hombres cuando las mujeres son la gran mayoría en las redacciones.
P. He leído varios trabajos suyos sobre migración y sobre los derechos de las mujeres, ¿cuál es su función?
Tengo la función de cualquier periodista. Veo que aquí se agradece mucho mi mirada, o se pone hincapié en que sea yo la mensajera. Si realmente somos buenos periodistas, somos buenas personas, como decía Kapuscinski, somos capaces de empatizar, de escuchar al otro. Mi función es intentar ejercer el periodismo lo más objetivo posible.
P. ¿Considera que el periodismo es un trabajo colectivo o más individualista?
El periodismo es un trabajo muy colectivo, pese a la fama que tiene de ego, de competencia, de que hay mucha gente, de que hay que destacar. No es verdad. El periodismo se hace siendo muy buena persona, y no es algo que se le ocurrió a Kapuscinski, es que es la realidad. Considero que seis, ocho o diez ojos miran más que dos. Y trabajar en equipo te da eso.
P. ¿Cuáles y cómo son sus fuentes?
La fuente que más me preocupa son las personas, tienen la generosidad de contarme a mí su historia. Me parece un privilegio. Hay que tratarlas siempre con el máximo respeto, tratando de pensar en cómo me gustaría a mí que contaran mi historia. Creo que el intentar ponerme en la piel de esa persona es muy importante.
P. El techo de cristal en el periodismo. Cuénteme.
Es difícil ascender, yo creo que por un tema de conciliación desgraciadamente. Cuando una mujer decide ser madre posiblemente tenga que renunciar a su vida profesional. Igual hay que compartir o exigir las obligaciones de la pareja. Él puede viajar cinco días por trabajo, y tú no. Hay que replantear esa maternidad. Si eso protagoniza nuestras noticias, como periodistas no podemos sentirnos ajenas a esta discriminación.
P. ¿Qué mensaje en materia de igualdad de género mandaría a la sociedad como periodista?
Yo soy más de contar que de dar mensajes. O eso intento, pero quizás que leamos más historias, que escuchemos, que defendamos ese periodismo de igualdad. Poner atención en estas temáticas para darnos cuenta de que las mujeres no han conseguido todos sus derechos.









