Abuela
No quiero pensar que llegará un día en el que no podré volver a llamarte, en el que nadie responderá ese número que me sé de memoria;
No quiero pensar que algún día cuando vaya a la casa en la que me he criado ya no estarás esperándome sentada en tu mecedora, ni me abrazarás tan fuerte que arregles todas las piezas rotas de mi corazón;
que dejaré de sentir tu calor y empezaré a congelarme con el frío de tu ausencia.
Ya no te preparé tus tostadas con mermelada y melón en verano, ni tu leche con magdalenas en invierno. Ya no habrán comidas escuchando tus aventuras, ni papá volverá a recriminarte que ya las has contado cien veces y se las sabe de memoria.
Vamos a extrañar cada palabra, cada caricia y cada beso que con tanto cariño nos regalas.
No quiero pensarlo te lo juro, pero sé con certeza que nunca en mi vida volveré a mirar al cielo sin antes pensar que estás ahí cuidándome. Que nunca, y te lo juro, NUNCA he podido decirte adiós sin llorar al pensar que tal vez esa era la última vez que nos veíamos. Que te llevo en mi pensar en cada minuto de mi existencia y que le das sentido a ella.
Y no quiero pensarlo, pero sé que no me va a doler nada más en este mundo que tu partida. Que un día despertaré, marcaré tu número y nadie me dirá 'adiós bonita, adiós mi cielo, adiós mi reina'.



















