( + sebástien )
Estaba cansado físicamente, sin embargo, su mente no cooperaba mucho. Su habitación permanecía siendo un total desastre: maletas por un lado, camisas dobladas y ordenadas, pero fuera de su cajón, ¿y él? Sentado sobre la cama, con guitarra en mano y tocando cualquiera fuese la primer canción que se le venía a la mente. Seguro que el ruido inundaba el pasillo, porque entre su distracción y sus pocas ganas de salir de aquella cama se había olvidado de cerrar por lo menos la puerta. Entonces, pudo vislumbrar a alguien que le observaba desde el marco de la puerta. ❝ Sé que esto es un desastre. ❞ Admitió, aunque tampoco era como que le importase en demasía dejarlo así. ❝ Y ordenaré todo en un rato, pero primero dime la primer canción que te venga a la mente y sea interpretable en guitarra, si no la sé, te invito un café. ❞
En un vago intento por seguir apreciando la buena música que emergía de una habitación ajena, la portuguesa se mantuvo reposando a pocos centímetros de la puerta, sin contar el que su sombra podía vislumbrarse en el piso del cuarto. Una vez fue descubierta, simplemente salió de su fallido escondite, encarando al dueño de la magnifica melodía. ❝ Oh, no... digo, no me estaba fijando en el desorden. Además, creo que no es de mi incumbencia cómo vivas en tu habitación ❞ admitió, recostándose del marco, mientras se cruzaba de brazos observando al contrario. ❝ Déjame pensar... ❞ pidió, tomándose unos segundos para decidirse por una canción. ❝ Ya está, si tocas Can’t Help Falling In Love de el Rey Elvis, seré yo quien pague por los cafés ❞.














