debe ser hasta ridícula la forma en que anatomía reacciona cuando isolde traza recorrido sobre abdomen. quiere con tanta fuerza que corazón se mantenga sereno estando casi bajo palma femenina, pero fracasa. falla y siente que hay un latido que falta, que viene poco después con ahínco. es incapaz de definir qué es lo que arranca una risa irónica de los labios, y qué es lo que le empuja a dar un paso más hacia ella, mínimo, uno que invade espacio personal y lo busca volver único punto de atención. es algo caliente e irreconocible lo que danza en pecho cuando entiende que, en efecto, sí le importa. "ah, pero sí lo hace." seguridad en vocablos es tan firme como lo es zurda que sube hasta posarse en mentón, obligando mantener contacto visual. "¿qué quieres que te diga, isolde?" inquiere, alza de cejas que es, en parte, una sorpresa para sí mismo, para la valentía que lo llena y la necesidad de encontrar respuestas. de saberse provocador de estado ajeno, de ruptura en semblante. "¿que sí, que te pensé, que te pensé cada uno de los días porque quería estar contigo?" es puntual, directo, falta de vergüenza una característica que ayuda a soltarse. "¿o que te diga que aún con todo quiero estar contigo ahora?" añade poco después, pulgar bajo mentón ayudando a alzar facciones ajenas. "no te tomaba por mentirosa." menciona, se inclina, pero no llega. "si en lugar de mentirme diciéndome que no te importa, me dijeras lo que realmente piensas, estaríamos haciendo un mejor uso de nuestro tiempo."