¿De que nos sirvió todo aquello?
Si me sigo aferrando a la idea de que no fue querer,
como quien tiene la convicción de que el día no pasa sin que el cuerpo se entere.
Aunque sacaste lo peor de mí, excepto por todas esas noches en que las lágrimas mutaron en sonrisas llenas de esperanza,
que me quedé ahi, tratando de recomponer esas piezas rotas sin tocarte para no cortarme, y al final quedé destruída de forma titánica. ¿Quizás fue que me faltó usar guantes?
¿A quién pudiese culpar, entonces? si aunque pasen los años me sigo preguntando si mi amor no fue suficiente,
Cuanta confianza desperdiciada en ataduras oxidadas,
cuanto querer desolado en brazos armados,
y cuán grande fue el deseo de permanecer en la absurda dinámica y la idea de que funcionabamos,
cuando la realidad siempre fue que nunca pudimos amarnos.