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@itsjmnsssi
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taehyung was born in the last minutes of 1995 so jimin wouldn't be alone cr. 0613data, jung-koook, namuspromised
my soulmate.
PARK JIMIN??? JEON JUNGKOOK???? HELLO?????????
"he's the cutest living thing in this whole world" - joon | for @jkvjimin
Pudo notar la preocupación en sus orbes, le conocía mejor que nadie. Además, Jimin era la persona más transparente y eso hacía que Moon pudiera saber cuando el chico necesitaba ayuda. Miró la argolla y sonrió con nostalgia, entonces, dejó un pequeño besito en la mano ajena y sonrió. “Brilla como su amor”. Respondió para así, escucharlo con atención. Las mentiras duelen, y mas cuando provienen de alguien que dice quererte, pero en ésta situación la intuición de Moon siempre le habló, más ella, jamás la escuchó. “Jimin… Cariño, que no hay nada que yo deba disculpar y mucho menos perdonar. Sonará duro lo que diré ahora pero, siempre lo supe. Jamás toqué el tema contigo porque me resultaba un poco incómodo, sin embargo, las cosas tenían que ser así y acomodarse así para que finalmente pudieras entregarte a V, y lo has hecho, has abierto tu corazón y créeme que ante un acto de amor, yo soy la menos indicada para juzgar. Como le he dicho a Tae, sólo prométanme que serán muy felices y estaré aquí, admirándolos y apoyándolos incondicional”. La muchacha tomó el rostro del rubio entre sus manos y lo acunó para unir sus frentes, mas las últimas palabras de Jimin la dejaron con el corazón aún un poco estrujado. “¿Qué pasa? ¿Hay algo más que deba saber?”.
Las lágrimas no pudieron aguardar, sus ojos estaban llenos de agua ya y Moon simplemente lo seguía viendo cómo lo que eran: mejores amigos. Le carcomía el hecho de haberse comportado como un ser obsesionado, trastornado e infeliz. “Moon, he sido un cínico. Me acosté con Jungkook y tú... Sigues aquí, queriéndome y siendo feliz porque me casaré con la persona que básicamente era tu prometido cuando llegamos aquí. Me siento el peor amigo. He sido muy egoísta y sólo he pensado en mí, en mis necesidades y en lo que yo quiero. Perdóname por ser tan hijo de puta”. Llorando, Jimin casi se hincaba para implorarle misericordia y un perdón, como si se tratase de una Diosa y que su vida únicamente dependiera de ello. “Y sí, hay algo más que debes saber”. Sacó su billetera para dejar pagados los carajillos y salió de allí, tomando la mano de Moon para correr por toda la avenida hasta llegar al penthouse. Subieron a la azotea del edificio y ambos tomaron asiento en medio de ella, mirando hacia el horizonte. “Cuando Tae me propuso matrimonio, me sentí inmensamente feliz, pero también me sentí ruin y no digno de tanto amor. Ese mismo día decidí que debía y tenía que cambiar. Tú estabas en medio, a pesar de saberte con JK, había algo en mi interior que me decía que V nunca te iba a soltar. De sólo observar cómo se le iluminaban los ojos cuando cruzabas el vestíbulo, me volvía loco. Perdí la conciencia”. Su llanto no cesó, se volvió más intenso y desgarrador que pudo haber asustado a Moon. Aún sentados, Jimin se puso frente a ella, recargándose en sus propias rodillas y tomó sus manos. “Fui yo. Yo te entregué a Namjoon. Yo le dije que necesitaba que te quitara de en medio. Él te estudió y... Después pasó lo que pasó en la zona alta. Lo sé todo porque yo ordené que te mandara lejos, que te separara de Taehyung y a su vez de Jungkook. Lo siento Moon, no merezco nada de lo que me está pasando. No merezco a V, ni a ti. No merezco ser feliz. Perdóname por favor. Te lo ruego”.
Llegó puntual, como siempre. Jungkook la acompañó, dejándola sana y salva, sabiendo que volvería más tarde para el festejo de V. Ya en el lugar, Moon pidió una mesa en la terraza para poder charlar más cómodos y ordenó un par de carajillos para comenzar. Jimin tardó en aparecer menos de diez minutos. Se veía impecable, como sacado de un cuento. “Eres como un ángel”. Sonrió y recibió entre sus brazos a su mejor amigo, llenándole de besitos sus mejillas esponjadas. “Qué guapo. ¿Listo?”. Molestó, levantando una ceja. “Estoy mejor ahora. Ha pasado mucho pero, estos últimos días lo que he aprendido es a sobrevivir. ¿Y tú? ¡Muéstrame esa mano ya!”.
Jimin no pudo sentirse peor en cuanto aquella muchacha le pidió con tanta euforia que le mostrara su izquierda. La había defraudado, le había mentido y lo peor de todo es que ni si quiera Taehyung era conocedor de toda esa información. Moon a pesar del terror que vivió, seguía mostrando seguridad y esa sonrisa que le abría las puertas del mundo entero. Se sintió fatal. Tuvo que tomar el carajillo casi por la mitad para tener el valor de enfrentar a su mejor amiga y soltarle la verdad. “Aquí está”. Mostró su mano izquierda para que Moon fuera la primera persona en catar esa argolla que la adornaba. Brillaba como el mismo sol. “Es perfecta ¿no?”. El rubio se limitó a sonreír. “Moon... Tenemos un mes en Seúl y vaya que ha pasado de todo. Pero necesito, antes que nada... Pedirte perdón. Durante muchos años tuve que reprimir mis sentimientos por Tae. Los veía tan felices que, realmente para mí él se convirtió en alguien inalcanzable y lo solté. Tuve que hacerlo para que yo también pudiera ser feliz. Pero... Debo decir que, la llegada de JK, ésta ciudad, y los tiempos muertos entre tú y V, fueron un parteaguas para mí. Me sentí vulnerable, pero decidido a confesarle mi amor”. Por un instante la mirada de Jimin cayó al suelo, se sentía avergonzado y muy diminuto. “Quiero que sepas que mi intención jamás fue separarlos. El decirle todo lo que reprimí sólo me llevó a ser correspondido. Me imagino que conoces el sentimiento ¿cierto?”. Cuestionó con un nudo en el estómago y alzó su rostro sólo para percatarse que la chica asintiera a su pregunta. “Por favor, perdóname... Por todo”.
El cumpleaños de V estaba a nada de comenzar y el penthouse lucía espectacular, pues Jimin se sentía en deuda y debía pagar con creces aquella celebración que echó a perder. Todo estaba casi listo y los invitados aún tardarían más en llegar, sin embargo, el rubio le pidió a Moon que llegase antes para poder conversar en el bar que se encontraba en la esquina. “Una mesa en la terraza, por favor”. Ordenó, pasando enseguida al sitio pues al parecer ya había alguien esperándole, entonces como por arte de magia, Moon apareció, combinando increíblemente con la vista del atardecer. “Ven aquí”. La abrazó tan fuerte, que quería deshacerse en ese momento. “Te eché mucho de menos. Cuéntame, ¿cómo estás?”. @bahkmoon
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Se corrió gloriosamente, esparciendo todo su líquido dentro de la boca de Jimin. Un placer. Un deleite. El rubio relamió sus labios, agradeciendo aquello y sólo sonrió en plan de satisfacción. Estaba elevado, flotando, amándolo. “Cada día te amo más”. Jimin gemía, se contraía y cerraba sus ojos ante el simple roce. Se perdía entre las manos afiladas y largas de Taehyung y aquellos movimientos que con su cálida lengua lo dejaban en blanco. Entonces, elevó su cuerpo hasta poder recargarse en sus codos nuevamente, pues su respiración se aceleraba a mil por hora, deseando que ese éxtasis le durara una eternidad. “Nunca dejes de hacerme correr”. Afirmó entre jadeos continuos y sin querer sostenerlo más, el orgasmo se estrelló en toda la cabina del auto. Un estruendo que ya había empañado los vidrios. Y Jimin se venció, dejándose caer en el asiento aún viendo destellos por todos lados. Magia pura.
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Jimin estaba viajando a lugares jamás antes vistos y además, esas sensaciones lo tenían al borde de la locura y del abismo. Lo amaba, de pies a cabeza, no había ni una sola cosa que odiara de él, todo para sus ojos era perfecto. Lo veneraba en el sexo. Lo arrullaba en sus sueños. Lo idolatraba en el canto. Y lo sucumbía junto a él, a la hora de estallar y ver estrellas, justo como ahora, que las galaxias tenían colores en destello, tan brillantes como el sol que iluminaba el abdomen de V, uno que se movía con sensualidad, con dulzura y desenfreno sobre él. Entonces, aquella bestia que no deseaba domar, se le encimo y trepó hasta llegar a sus labios, los cuales lo esperaban ansioso y sediento. “Uffff....”. Sólo pudo sonreír y abrió su boca, recibiéndolo como a un Dios griego. Succionaba, lamía, chupaba y todo lo hacía en un vaivén mágico, transportando a V directamente a su nueva perdición. Jimin abría los ojos solamente para disfrutar del privilegio que era ver a su hombre en una agonía de placer. “La mejor vista que he tenido en mucho tiempo”. Susurró y continuaba con su trabajo, pues sus manos curiosas danzaban sobre los costados de sus caderas, descansando sus dedos en ese six pack bien formado y arañando cuando los movimientos de V eran más profundos. “Córrete dentro”. Pidió, con una mirada llena de pensamientos obscenos.
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Sus manos hacían puños la ropa que se encontraba a sus lados. El placer que V le regalaba cada que hacían el amor, era único y todas las veces resultaba tan diferente que le volaba la cabeza. “Desborda ese amor. Demuéstrame el porqué estás enamorado de mí. Dame todo lo que nunca le diste a nadie. Hazme tuyo ya”. Imploraba con voz feroz y con una mirada retadora. Necesitaba sentirlo dentro. Necesitaba que ese fuego le recorriera cada terminación y culminara en su boca para así, hacerle saber a gemidos y gritos que lo estaba disfrutando. Las embestidas llegaron sin aviso y Jimin se contrajo, su abdomen se hundió y sus piernas temblaban. “Bésame”. El rubio lanzó su diestra hasta el cuello de V para jalarlo hacia a él y besarlo desenfrenadamente, comiéndole la boca y creando una danza con sus lenguas, casi dejándose sin respirar. Entonces, Jimin volvía a arquearse, gritando de placer pero callándose al instante en los labios de V. “Más rápido...”. Musitó mientras arañaba y se aferraba a la espalda ajena, pero la energía era tan voraz, que el chico llevó una de sus manos hasta la garganta del castaño, clavándola ahí y sonriendo como si se tratase de un psicópata. “Dí que eres mío. Y hazme gritar”.
“Voy a tomarte de todas la maneras, de las buenas y de las malas, quiero vivirlas todas y cada una de ellas contigo”. Sus orbes no soltaban los propios y las carcajadas no paraban de brotar por sus labios, era feliz, era el más feliz. Se adueñaba de su cintura con totalidad, apretando en uno de esos abrazos que pareciera que dependen tu vida entera, y era eso… Tae sentía que estaba sosteniendo su vida entera con sostener al rubio. “Solía pensar que quería el mundo entero… Pero llegaste tú, y me diste toda la galaxia con tu amor. Escuchar que me amas, es todo lo que necesito oír”. Comenzó a asentir rápidamente, pero tomándolo desprevenido abrió la puerta trasera del auto, y empujó al muchacho ahí dentro, dejándolo acostado sobre el asiento; cayó encima de él y cerró la puerta con rapidez, con una sonrisa tan pícara como delatadora. “Pero antes… “ Comenzó a desnudarlo, dejando que sus manos lo recorrieran entero y jadeando sólo de sentir su aliento nervioso contra sí. “Voy a destrozar cada parte de ti… Sólo para construirte de nuevo a besos y promesas de amor, y para que nunca te vayas, voy a hechizarte a mil voces”. De un tirón se quitó la camisa y en sus pantalones el ardor y la urgencia ya se hacían notar físicamente. “Y aunque tú me embrujaste primero, yo te quise desde siempre”.
Ver al amor de su vida tan pleno y tan feliz, le hizo confirmar una vez más que todo el tiempo que esperó por él había valido la pena. Cada sol, cada luna, cada lluvia y cada primavera deseó que su corazón se uniera con el ajeno, y a pesar de saberlo imposible, allí estaba, frente a él, bailando y cantando su amor. Era su locura favorita. Era su persona. “Te amo cuando ríes, cuando caminas, cuando duermes, cuando ves por enésima vez tu película favorita o cuando comes pizza y se te cierran los ojos porque eres feliz... Te amo en la oscuridad de la lujuria y en la luz de una playa que nos abraza con la brisa del mar. Te amo a ti. Te amo tanto que el dolor desaparece”. Poetizó y su sonrisa no se iba, estaba en su lugar seguro. Entonces, de pronto el curso del tiempo se detuvo otra vez. Ya dentro del auto sólo cerró sus ojos y reía nervioso. “Mi amor... ¿Qué haces?”. Preguntó entre jadeos silenciosos. Sus manos ya estaban deshaciéndose de su propia ropa y lo observó desde allí. Recargó sus codos en el asiento del auto y sonrió tan sexy que soltó una carcajada. “Eres todo lo que quiero ya”. Afirmó, recorriéndolo con la mirada. “Hechízame de nuevo. Tómame aquí. Hazme saber por qué me elegiste”.
Capturó toda la escena en su mente, como si grabara una película y cada parte preciosa de aquel encuadre era necesario para preservar uno de los momentos más felices y significativos de toda su vida. Era como si hubiera cobrado una nueva vida, una más luminosa, más plena, una donde la felicidad no tenía límite. Sonrió abiertamente, como si su vida dependiera de ello y sus orbes brillaron, iluminando cada parte de él. “Saberte mío es lo mejor que la vida pudo regalarme, Jiminah”. Comenzó bajando el poder su mirada hasta que sus frentes y narices se tocaron, era medio día, y aún así le parecía que Jimin brillaba más que el mismo sol. Le gruñó travieso contra sus labios, en un intento por no comérselo entero antes de tiempo, pero le era mu difícil pensar en otra cosa que no fuera preservar aquella sonrisa que parecía hecha especialmente para él. Por unos segundos se tensó, esperando la respuesta que tanto anhelaba su corazón y le apretó fuertemente las palmas, como si no tuviera alternativa y aunque dijera algo diferente a un sí, se lo fuera a robar de todas maneras. Pero justo al caer en el “sí”, no hubo poder que lo llevara a otra reacción que no fueran las palmas contrayéndose en un grito de victoria y él bailando con el rubio en plena calle. Le dio una vuelta, y al caer lo besó sabiéndolo total y completamente suyo, comiendo cada parte de su boca y aspirando una y otra vez el dulce néctar de sus labios, que a cada movimiento era más y más adictivo. “Nunca me había sentido más feliz que en éste momento. TE AMO. ¿Escuchaste? ¿Escucharon todos? ¡TE AMO!” Comenzó a gritar como un lúnatico y se carcajeaba entre su propia locura. “Reuniré pieza por pieza el mundo entero y te lo daré cada día que tenga el privilegio de estar contigo. Amor de mi vida, amanecer de mis días, luz de mi oscuridad… Tú, mi amor. Lo eres todo para mí”.
Danzaban por el estacionamiento del hospital, como si ese suelo fuera la pista de baile del gran día, no les importaba quién pudiera estar husmeando en su privacidad, pues aquel momento era sublime, lo más romántico. No había personas a su alrededor, sólo un cielo azul, un sol brillante y dos seres que se aventuraban en el amor eterno y en las promesas de un para siempre. “Taehyung, perdóname si alguna vez te fallé. Tómame ahora, no importa si con el pasar de los minutos me hago más débil ante ti. Eres el único que puede salvarme de la oscuridad, del delirio. Si miro hacia atrás y veo las cosas que he hecho, solamente te diré que estaba tratando de ser alguien, alguien bueno para ti. Alguien valioso. Pero ahora, ahora sólo déjame mostrarte la verdadera forma de mi corazón”. Se colgó del cuello ajeno, besándole como nunca y sellando ese momento como suyo, para toda la eternidad. Se sentía flotando en una nube. Y por fin supo lo que la felicidad plena significaba. Era él, eran esos ojos cafés, era ese pelo desordenado, era esa sonrisa. Era todo su mundo. “¡TE AMO!”. Gritó al igual que él. “¡TE AMO! TE AMO CON LOCURA”. Llenaba de besos ese rostro perfecto y entonces, sus manos se unieron, entrelazándose una vez más. “Cásate conmigo ahora mismo. Casémonos ya por favoooooooor”.
“Te amo como si no existiera mas vida después de ti y en realidad así es… “. Lo apretó tanto contra su cuerpo que podía sentir como sus pieles se mimetizaban. “Entregaré mi vida entera, sólo para demostrarte segundo a segundo cuánto amo cada parte de ti. Contigo encontré mi razón de ser, siento que vine a este mundo a estar contigo, a amarte más allá de lo que cualquier otro ser podría y a ser feliz con sólo mirar tus labios”. Recitaba y dejaba cada parte de sus palabras tatuadas en su ser, como una eterna promesa a sí mismo y al amor de su vida. Sus brazos estaban a cada lado del rostro del muchacho, en un cuadro perfecto que lo dejaba exhalando su propio aliento. Escuchar gemir a Jimin lo dejaba en un eterno tormento, en busca de escuchar cada vez más; todo lo que pudo hacer fue morder el labio del rubio, tirando de él y entrecerrando los ojos de puro placer. “Tengo que ser yo, porque sino te atormentaré para siempre”. Respondió picando sus costillas y peinó su cabello hacia atrás en un acto reflejo por los nervios. “Tenemos un asunto pendiente”. Sacó de su bolsillo un anillo muy serio, y sin preguntárselo lo deslizó por su dedo corazón. “Sé mío para siempre”.
“Si respirar fuera besarte, viviría muriendo todas las noches por culminar en tus labios. Encontrarte en ésta vida es el mejor regalo que alguien puede obtener. Eres mi alma gemela, Taehyung. Eres el amor de mi vida”. Grabó aquellas palabras provenientes de su novio como si fueran sus votos de amor. Tae era un hombre tan romántico, tan puro, que a Jimin se le deshacía el corazón de saber que su amor era mutuo. “Ser correspondido por la persona que amas es un privilegio. Y ahora, tengo el privilegio de amarte cuando amanece, cuando anochece... Eres tú, mi amor”. Se entregó a sus labios como si fuera la primera vez, saboreando cada movimiento qué V le regalaba. Volvió a jadear sólo para provocar al castaño y rió, encontrándose con esos ojos traviesos y esa sonrisa retorcida que lo tenía loco. “Eres tú. Siempre fuiste tú, Kim Taehyung”. Entonces, se quedó inmóvil y sólo pudo ver una argolla plateada deslizándose por su dedo corazón. Se quedó frío y su corazón se estrujo. “Tae, yo...”. No supo qué decir en un inicio, sólo recordó que debía ser leal a partir de ahí, sin importar qué. Unas lágrimas comenzaron a rodar por sus mejillas y le miró, como se mira a esa estrella fugaz para pedir un deseo. “Te amo. Y claro que seré tuyo para siempre. Sí sí sí”.
Text -> Moon.
Moon: Hola Mimi. Tranquilo, ¿de acuerdo? Estoy bien.
Moon: Y sí, Jungkook y yo estamos juntos.
Moon: Prometo que cuando pueda verlos, iré corriendo.
Moon: No me debes nada, bueno sí. Un abrazo.
Moon: Seguimos siendo una familia. Rota, pero lo somos.
Moon: Sólo que no supimos comunicarnos. Cuida a Tae, te necesita mucho.
Jimin: Moon, sólo cuídate por favor. ¿Lo prometes?
Jimin: Te daré millones de abrazos cuando vuelva a verte.
Jimin: Tienes razón, lo seguimos siendo. ¿Crees que podamos un día estar los cuatro juntos otra vez?
Jimin: Lo cuidaré como nunca, te lo juro. Ven pronto.
Text -> Moon.
Jimin: Moon, sé que quizás no quieres saber nada de mí, pero Taehyung está muy preocupado por ti.
Jimin: ¿Dónde estás? ¿Estás con JK?
Jimin: Sé que te debo muchas explicaciones. Me equivoqué.
Jimin: Y, éramos como una familia. Éramos como hermanos.
Jimin: Lamento haberte traicionado así, perdóname por favor.
Todo en él se derritió en cuanto escuchó su voz. No podía de tanto amor y su cara de idiota enamorado lo delataba con creces, pues comenzó a reírse apenado al recibir las flores, y se preguntaba cómo un acto tan sencillo podía hacerlo tan, tan feliz. Metió su cara completa en las flores, inhalando su perfume como si éste fuera la cura para todos los males. “Mi vida, me encantan. Muchas gracias”. Entonces las cargó con su antebrazo para poder estrechar fuertemente al rubio en sus brazos y olisquear su cuello, mismo donde dejó un beso marcado. “Te amo. ¿Te lo he dicho hoy? Te amo más que ayer, y seguramente menos que mañana. Ven aquí, para que te llene de amor”. Lo interrumpió antes de meterse al auto y comenzó a besarlo contra el capó. “Estoy muy bien, éste cuerpo se quedará contigo por mucho, mucho tiempo más”. Se sintió un poco travieso y su mano fue a dar por debajo de la camiseta de Jimin. “¿Tienes planes? Cancelalos para siempre, porque te quiero para mí, todo el día, toda la noche, es más, toda la vida”.
“Te amo. Te amo tanto que me tienes loco. No sé qué sería de mí sin ti”. Sus besos lo atraparon, lo acorralaron y por un instante se esfumó. Los brazos de Jimin rodeaban el cuello de Tae, en una escena romántica y llena de tensión por estar en público. Lo besó por varios minutos, deseando no parar nunca. Los labios carnosos del rubio soltaron un ligero jadeo, pues la temperatura se había elevado lo suficiente como para encender fuego dentro del auto. “Es que yo sin éste cuerpo me muero”. Susurró entre los labios de V y sólo pudo reír como todo un idiota. “Sí, si tengo planes. Quedé con un chico, muy guapo por cierto. Y además besa delicioso. ¿Sabes quién es?”. Volvió a reír y le besó de nuevo. “Estoy disponible para ti la vida entera. Llévame a dónde quieras”.