Él era alto, unos 15 centimetros más que yo (y eso que mi estatura está por sobre el promedio). Moreno, y cabello castaño ; en el verano su piel bronceada era radiante pero por descuidos suyos sus mejillas y nariz se tornaban rojas. Quemadas, pero el no se quejaba. Un amor platónico, algo que nunca sabré si pudo ser y que tampoco estuve muy interesada en descubrir. Historia exótica, nombre extraño, apellido casual para la zona en que vivíamos. Todos lo nombraban por éste último, inclusive yo. Interesante fue para mí desde un principio, muy similares él y yo. Temples cálidos, bastante honestos, optimistas y expresivos, escépticos pero a pesar de eso comprometidos con nuestro estilo de vida. Era un año menor que yo, y como "vieja en esto" según él, cuidarlo era natural para mi, como a todos mis "hermanos"; ¿coquetería? nadie lo pensaría, quien me conocía sabía que no había dobles intenciones en mi actuar. Él era despreocupado y yo lo reprendía; "abrigate", " usa protector solar" y el asentía. El afecto era natural (como con la mayoría) ¿abrazarlo? yo abrazaba a casi todos, porque los apreciaba. Pero con él, con él peleaba. Un juego, nada más. Cuando comenzamos a acercarnos una amiga me reveló que tenía sentimientos por él, y yo quien nunca ha sentido algo remotamente cercano al amor, no dudé en ayudarla. Era mi amiga, y él también. Mediadora. Nacional, alejados. Tampoco me importó, habían demasiados chicos de mi edad como para meditarlo. ¿los rumores? Era su vida, y en ese entonces estaba interesado en ella. Ella, 2 años menor que él. Yo no la conocía bien, y entonces se nos unió. Si alguien era pareja de otro no se notaba; no debía y ese era el punto porque a nadie le agrada las caricias y exceso de afecto de las parejas. Duraron poco, él era muy infantil y ella, una perra. Mediadora. Ella estaba harta de su falta de interés, de olvidar las citas y demases. ¿y a mi? Me dio igual. Ella no era mala persona, un tanto chillona e inmadura, pero cuando se trataba de chicos... Le gustaba ser el centro de atención y eso me lo hizo saber estúpidamente. Había un chico, no de los nuestros pero con el mismo estilo de vida. Era guapo, para todas e incluso para mí. Pero solo eso, el tiempo en que estuvo relativamente cerca me sirvió para darme cuenta del egocentrismo que tenía. Él estaba interesado en mí, lo cual fue una sorpresa «¿por qué ese chico tan mino estaría detrás de mí, habiendo chicas más hermosas que yo?» pensé. Pero que va, estaba hueco, y mi interés al conocerlo un poco más fue de –10. Si no hay sustancia para qué. Recuerdo un día en el que ella (quien en ese momento era novia de otro chico) me dijó ‹me encontré a -su nombre- [lo sé muy rayita] en el super y dijo: "cuando continuaremos lo nuestro" y me besó en la mejilla, y yo le dije “no sé ahí veremos”› entre otras cosas, pensando que me afectaría, noté malas intenciones en su supuesta historia (la cual probablemente fue una mentira como muchos de sus anécdotas). Por lo que la ignoré y direccioné el tema de conversación.
Acerca de ella, ha crecido bastante... No le guardo rencor por los sucesos y mentiras del pasado, pero tampoco he logrado fiarme completamente de ella.
Actualmente, cuando él, el chico de sonrisa infinita y de un altruimo increíble se encuentra a más de 9.000 KM de casa, su recuerdo me llena de nostalgia y me vienen a la cabeza tantas vivencias y profundas conversaciones, que me es imposible no reprenderme a mi misma por haber apasiguado tantas cosas. Sé que él nunca leerá esto, pero si lo llegara a hacer, espero que tengas una maravillosa vida, tanto como tú.