"¿De donde salió tanta conexión?, si solo éramos extraños".
Me acuesto en esa cama que tantas noches me resguardó con mis llatos desconsolados. Esas cuatro paredes sin ventana hacia el mundo fueron testigos de mis peores noches y supieron aislarme del mundo que en ese entonces tanto me dolía.
Ahora, les toca ver como esa arena que enturbiaba el agua con su furiosa disturbio se asienta. Tranquila, despacio, cada grano desciende al fondo uniformemente. Y nuevamente esa arena parece ser una porque la tomenta ya paso.
Mi cuerpo yace placido horizontal en esa habitación con escasa luz, lo suficiente como para ver tu figura, tu rostro palido, tus labios rosas, esa sonrisa de mil dientes blancos que te llena de arrugas la cara y tus ojos pardos, esos claros, brillantes que con tus parpados caidos se endulzan con el movimiento elegante de tus pestañas.
Siento como al otro lado del colchon el peso trepa hasta llega hasta mi. Te recuestas boca arriba y miras hacia arriba. Me rodeas con tus brazo derecho largo y con una fuerza delicada me rodeas la espalda y me llevas a tu pecho. Entonces mi pierna izquierda se entrelaza con tu pierna derecha, mi palma se reposa en tu pectoral izquierdo y mi cabeza se reposa en tu hombro, mi oreja izquierda se embriaga con tu "Tom-Tom" y me da años de vida escuchar como suena la tuya.
Podríamos estar así por horas, tu brazo libre pilla la manta, la tira y acomoda hasta la mitad de nuestros vientres. Procedes a rodearme con el mismo por encima y me sobas los brazos tan deliciosamente que somatizo toda esa calidez en el tacto de la manta y de tu calor.
Tom-Tom. Tom-Tom
Entonces de a poco tu temperatura corporal se regula con la mia y un microsistema parece generar un ambiente nuevo. Una burbuja nos encapsula, tu vibra y la mia. Y empieza a armonizarse con la voz de la mía.
No parecemos estar en el planeta Tierra, no parecemos cuerpos, somos energia pura. Respiramos sin molestar, no hablamos para mantener ese silencio inquebrantable.
Tom-Tom. Tom-Tom
Y ese momento solo somos nosotros dos, este ambiente es inpenetrable, impertubable. Y me besas en la frente y un capa de mi parece desprenderse de mi. Y solo soy vos, y sos yo. Y Tom-Tom. Tom-Tom y deje de existir.
Mi cuerpo podria morirse allí entre tus brazos y sería una muerte digna de merecer para quien paso por todas las batallas buscando tregua. Mis pulsasiones bajan tanto que dudo si sigo allí o donde estoy. Siento que me asiento al final del mundo, después de vos ya no hay nada más.
Como una droga, soy adicta a ese momento en el que me someto en cuerpo y alma a tu respiracón y tu sano corazon. Con tu calor me embriago y siento como todo es suave y calido. Entre tus brazos y en tu pecho, la musica es insultante, nunca más tendría hambre ni sed, ni frio, ni calor. Invernaria una vida con ese gap entre la vida y la muerte. La minima cosa que desee irrumpir esta tranquilidad, paz y quietud seria insultante mas nunca suficiente. solo nosotros podemos volver al estado de la vida real. No recuerdo como era mi vida antes de vos, ya nada importa ni tu pasado ni el mio, ni siquiera lo que nos depare el futuro. Conoci la paz de la muerte con vos, resulta penisilina ante el dolor de la vida.














