Esa loca travesia comenzó una noche fría, donde la lluvia resonaba en el techo de la casa y mi cuerpo necesitaba un poco de calor para poder aguantar aquel frío que se apoderaba de la habitación, empece a organizar mi cama para dormir cuando me vi interrumpido por el sonido de la puerta, rápidamente fui a abrirla y me encontré con la sorpresa de ver a aquella chica que tanto me movia el corazón totalmente empapada y mirandome con ojos tristes.
Lo primero que hice fue hacerla pasar, buscarle una toalla para que se secara un poco y abrigarla con una manta de lana que tenía guardada en el fondo del armario; calenté un poco de chocolate que había preparado hace aproximadamente 1 hora y le pedí que me contara la razón, por la cual acudió a mi casa sin avisar y toda empapada, no pudo ni pronunciar la primera palabra, cuando sus preciosos ojos se llenaron de lagrimas que corrieron por su rostro no pude hacer nada mas que solo abrazarla y acariciar su cabello mientras sollozaba, no me gustaba verla asi tenia que hacer algo.
Le levanté la mirada, la vi a los ojos mientras secaba sus lágrimas, ella me miraba con su cara triste y destrozada; acercó su rostro al mio, dándome un beso con tanta fuerza y deseo que ni tuve la fuerza para detenerla, la atraje hacia mi abrazandola e invitandola a que continuará con su ataque a mis labios, senti como mis mejillas se comenzaron a poner calientes, y también mis manos mas firmes al momento de agarrarla y acercarla a mi; comenzamos a besarnos desenfrenadamente y comenzamos a sentir que la ropa nos estorbaba.
La levanté del sofá con suavidad y la llevé a mi cuarto, que al llegar al pie de la cama la baje con lentitud y ella en un arranque de pasión me empujó, haciendome caer en la cama sin derecho a hacer nada más; inicio a quitarse la manta que tenia encima, y a la vez toda aquella ropa entrapada que tenia encima, al final su delgada pero hermosa figura junto a un delicado conjunto de encaje blanco me saludo.
Me desgarró la camisa que tenía puesta, literal mi favorita porque era de dragon ball y me desabrochó el pantalón con tanto deseó y lujuria en sus ojos, la detuve un momento, no queria que se arrebatara a hacer algo que no deseara, la tome de las mejillas y la mire a los ojos y ella simplemente asintió dandome via libre hacia sus labios, la bese con intensidad, mordí sus labios con suavidad y ella gimio dulcemente impulsandome a continuar. Me levanté y ella de rodillas me bajo el boxer, comenzó a jugar con mi pene y provocándome un clímax de excitación increíble; nunca me habían dado tanto provocación como lo hizo ella
La levante de la posicion en la que se encontraba, la recoste en la cama y ahora era mi turno de hacer que su cuerpo se estremeciera, subi sus brazos y con una de las sabanas ate sus manos a la cabecera de la cama, comencé a besarla, baje por su cuello hasta sus pechos, me detuve un poco y jugue con ellos, mientras con mis temblorosas pero firmes manos baje su ropa interior, con mi boca inicie de nuevo a bajar hasta su ombligo para luego llegar hasta su clítoris e iniciar una dulce tortura con mi lengua, el sonido de sus gemidos aún recorren mi cabeza como una dulce melodía armónica.
La noción del tiempo comienza a perderse y vuelvo a subir a su dulce boca para besarla, volver a pasar mi lengua por su cuello y sus pechos; los pensamiento se distorsionan para que la lujuria comience a hacer su trabajo, le vende sus ojos con mi camisa desgarrada y la penetre, no olvidare ese gemido, cómo se mordía los labios y el susurro que libero diciendo cómeme toda. Comencé a moverme con fuerza y lentamente para poder disfrutar ambos de aquella locura que ella provocó, entre más gemía yo más duró le daba, ella grito y pidió que lo hiciera más rápido y mucho más duró, me segue cumpliendo su deseó, casi pierdo el control y termino el momento muy rápido, tenia que bajar un poco el ritmo y manejar los pensamientos para poder alargar más el momento; así que, pensé que era el momento de jugar un poco mas con ella y su delicioso cuerpo.
Saque una corbata del clóset, la amarre contra el espaldar de la cama y cogí un hielo, lo puse en mi boca y comencé a pasarlo por todo su cuerpo, ella se retorcía con mucha excitacion y solo decía quiero más, puse mi dedo índice en su boca, lo chupaba y saboreaba como si fuera un bombón o algo similar, eso me excitaba mucho y me calentaba más; la desamarre y la puse boca abajo con fuerza, la agarré del cabello y le di como cajón que no cierra.
Ella me empujó con los pies y dijo algo como que "es mi turno", me bajo unos minutos, luego me arrinconó contra el espaldar de la cama para besarme y luego comenzó a moverse sensualmente, siguió hasta aumentar la velocidad y no paraba, yo estaba apunto de venirme cuando ella se vino primero, calló aún lado y comenzó a reírse, yo estaba sorprendido porque era la primera vez que una mujer se viene conmigo, entonces me dijo quiero más, yo seguía erecto y salimos al balcón, yo enceguesido le di tan duró que me importó un culo los vecinos, la gente desde su balcones nos apuntaban con las linternas de los celulares y nos decían cosas, pero nosotros no parábamos, seguíamos, seguíamos y hasta que yo no pude resistir más y cai sentado al suelo, luego ella se tiró encima mío y me abrazó, me dijo que jamás había tenido una noche así como la que habíamos acabado de vivir y nos quedamos ahí un rato besándonos mientras recobrabamos fuerzas para levantarnos, al rato pudimos pararnos, nos entramos y nos acostamos a dormir.
Al día siguiente no la encontré a mi lado al despertar, me dejó una nota donde me agradecía por todo y que volvería en la noche para estar conmigo nuevamente.