Siempre he querido expresar lo que siento sin temor a ser criticada o a que se burlen de mi.
Quiero un amigo o una amiga que me escuche y no trate de corregir mis sentimientos.
Quiero sentir que tengo derecho a ser humano.
Quiero recuperar mi dedicación y mi propósito de ser; camino tambaleándome, cayendo al suelo, arrastrándome, me vuelvo a levantar para volver a repetir el ciclo; muchas veces quiero detenerme y no volver a caminar, pero por alguna razón no puedo dejar de caminar, aunque me sienta pesada, agotada, adolorida, sedienta, hambrienta y desesperada no puedo dejar de caminar.
No puedo sentirme cómoda en mi piel.
No puedo sentirme cómoda en mi mente.
No puedo sentirme segura de mis piernas.
No puedo ver mi reflejo sin darme asco y negar lo que veo.
No puedo levantar la cabeza.
Momentos como este me hacen querer tener compañía, pero no la tengo.