Hoy traté de superarme a mí mismo.
Me arreglé y noté el pésimo gusto que tengo por la ropa. No supe combinar las prendas y no me sentí cómodo.
Me maquillé para verme algo guapo, y noté el desastre que hacen mis manos al querer ser cuidadoso.
Intenté practicar guitarra y terminé desesperandome al no poder lograrlo.
Hoy me encuentro aquí escribiendo más cosas para el desahogo mental que me ataca día con día, y noté que no soy quien quisiera ser.
Noté que he desperdiciado mi vida en buscar algo inexistente en el mundo, el amor. No pude encontrarlo en otra persona, debí encontrarlo en mí.
Ahora que intento arreglar mi vida, encuentro el caos al abrir la puerta de mi alma...ver lo maltratada que está, lo olvidado que me he tenido todo éste tiempo. Quisiera abrazarme y pedirme perdón infinitamente, hasta sanar las grietas invisibles del cuerpo. Encontrarme a mí mismo y tener ese impulso de ser quien siempre quise ser.
Ahora me encuentro con otro gran reto, que nuevamente me es imposible...enseguida me sienta en el suelo, me mueve por todos los rincones de mi cuarto... sólo para acostarme en mi cama, mirar a todas partes y lamentar el desperdicio de persona que soy...
La causa perdida que me he provocado, el mayor saboteo que podré conocer, la imperdonable traición que le he hecho a mi vida....
Pobre de mí y me maldigo por ser tan duro conmigo, cuando pude amarme y ser algo mejor...
Ser diferente ahora no es tan genial, veo a todos triunfando...mientras me ahogo cada vez más en el mismo problema de hace 8 años...
Espero y con suerte, y algún milagro...jamás poder abrir los ojos...y estar muerto en verdad, porque en realidad...estoy muerto en vida.