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Kiana Khansmith
Sade Olutola
Acquired Stardust

PR's Tumblrdome
Sweet Seals For You, Always
trying on a metaphor

Love Begins
"I'm Dorothy Gale from Kansas"
i don't do bad sauce passes

No title available
DEAR READER
Keni
Three Goblin Art
hello vonnie
Stranger Things

❣ Chile in a Photography ❣
occasionally subtle
Misplaced Lens Cap
he wasn't even looking at me and he found me

seen from United States
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@kat-murray
"oops! Sorry, did i hurt you?"
Si se hubiera tratado de una persona cualquiera la hubiera mandado al diablo, pero era una seleccionada, y se veía obligada a ser condescendiente con ella. Intentó suavizar la mirada asesina que le dedicó a la muchacha después de haber recibido aquel golpe con la pelotita de tenis. Si las miradas mataran… — No se preocupe Lady Leia, no me dolió. — aseguró, con una sonrisa fingida. Podía sentir como el sector en que le impactó latía. De seguro que le dejaba un moretón. Genial. Se agachó para recoger la pelota, y devolvérsela. — Para la otra tenga más precaución. @tonkeias
— Sólo Zahara, en serio, no hace falta que uses el Lady—pidió, si aún cuando seguía siendo parte de la Selección había encontrado el uso del título completamente innecesario, ahora el sentimiento se veía multiplicado— Bueno, definitivamente esa persona tiene buen gusto. Y, dioses, te queda fantástico—agregó, haciendo un gesto con ambas manos para enfatizar que consistía en, básicamente, englobar con el movimiento la vista del cuerpo de la pelirroja — Gracias, Tabitha lo había preparado antes de que me eliminaran y no tuve tiempo de usarlo, pero insistió en que me lo quedara—respondió con una dulce sonrisa, jugueteando con la tela de dicha prenda— ¿Kat, verdad?— osó a preguntar, simplemente para asegurarse al respecto.
Se llevó una mano a los labios. Había olvidado completamente que dicha señorita ya no llevaba ese título. Irónico, porque sabía que ya no formaba parte de la selección. —Gracias. Ya estaba aburrida de usar el vestido de doncella.. Son tan feos, por Dios. — se quejó dramáticamente, colocando los ojos en blanco antes de soltar una risa. —Yo muero por hacer ropa, pero mis “amos” — enfatizó la palabra, ya que era su manera secreta de nombrar a las personas que servía. —Prefieren comprarla. —Rodó los ojos, demostrando lo poco de acuerdo que estaba con eso. —Tabitha hace ropa preciosa. No me extraña que ese vestido lo haya hecho ella.— agregó, sonriente. —Sí. La ex doncella Jakob. Ahora estoy con el Príncipe Zech.
@kat-murray: “What do you need?”
Un quejido se ahogó contra las almohadas en la que reposaba el rostro del menor de los príncipes de Illéa, que intentaba mantener su mirada lejos de los rayos del sol, tan dañinos en ese momento para la resaca que no había podido evitar después de una noche en la que (tal vez) se había divertido de más. “Nunca hay diversión de más”, dijo una voz en su cabeza, aquella misma voz que le había hecho beber más de la cuenta. —Ni siquiera deberías estarme preguntando esto, Kat. Ten piedad,— pidió con el grave y ronco tono de voz siendo ahogado a medias en la almohada, sólo un segundo antes de que tomara sus cobijas y se cubriera hasta la cabeza con éstas.. —Necesito… Que me digas que no me tengo que levantar, y que cierres las cortinas. Por favor y gracias.—
Verle en esas condiciones le causaba cierta gracia, recordando viejos tiempos ¿Cuántas veces había tenido que cuidar al alcohólico de Ian? Experiencia le sobraba en el campo de esa clase de “enfermos”. —Si quiere puedo decir que no se siente bien, y que voy va a tener que levantarse más tarde. — ofreció, cerrando las enormes cortinas para oscurecer el ambiente. —Decir que algo le cayó mal al estómago o algo así. Eso todo el mundo se lo traga. — agregó, bromista. —¿No quiere una sopa? ¿O mejor un té? No ¡Ya sé! Una bebida energética. Esa lo dejará como nuevo. — aseguró, juntando su dedo pulgar con el índice, y dejando los otros extendidos como muestra de su fe a la bebida. —Usted de la orden e iré a buscarla.
Él la miró a ella, y siguió la mirada ajena de la freidora al bol con patatas listas. Se sentía casi un intruso, pero no parecía que estuviera siendo específicamente una molestia. ¿Se lo podía permitir? Lo haría, lo intentaría. —¿No le molesta? Claramente seguí el olor, pero no la veo con nadie… así que asumo que está cumpliendo o los antojos de su encargado o los propios. No quisiera inmiscuirme —le aclaró, o dijo para que ella le aclarara, pues casi le era un impedimento físico el no tener, como se diría, la película clara. De todos modos se aproximó al bol con patatas, casi seguro, por alguna razón, de obtener un negativo a molestia. —De todos modos, y si sirve de ayuda, no soy mala compañía —comentó, sacando una sola patata y mordiéndola a la mitad.
Su forma de hablar era tan… exquisita. Escucharle hablar era una bendición. —Estoy haciéndolas para mí, sino le habría ofrecido freírle unas a parte. Soy muy minuciosa con mis…— Amos iba a decir, pero esa palabra sonaba muy esclavizante, como si se encontrara en cautiverio, y ese no era el caso... ¿Cierto? —encargados. — finalizó, alcanzando el bol con las patatas crudas, ya que parecía que el Duque prefería servirse solo. No podía evitar mirarle de reojo ¿Por qué era tan guapo? ¿Todos los Germánicos eran así? Una suave risa salió de la boca de la doncella, que le dedicó una mirada de soslayo. — Con lo guapo, lo dudo. — Murmuró, echando las patatas a la freidora, para luego abrir los ojos como platos ¿Le abría escuchado? O más bien ¿Le habría entendido? —Ay, digo… Claro que no lo es.
Un pequeño silencio se forzó entre ella y ellos mientras los últimos intercambiaron una mirada, que luego posaron en ella. —Por favor —dijeron al mismo tiempo, aunque el mayor con las erres más marcadas y el menor con más emoción en la palabra. Aksel se acomodó como si la pelirroja fuera amiga de toda la vida, apoyándose con los brazos cruzados sobre la mesa y mirándola amistoso. Bruno lo miró raro, aunque quizás sólo era el hecho de que él seguía siendo el extranjero que no sabía hablar el idioma local, pero se aproximó prontamente, ocupando un espacio al otro lado de la pelirroja. —Delicioso —olisqueó, y pensó su nuevo intento de interacción —¿Co… ? —miró de reojo a Aksel, que lo miraba momentáneamente, y luego el pelirrojo la miró a ella. “¿Cocinas? Eso quiere saber él” lo señaló con el mentón “creo…”. Bruno asintió.
—Sí, lo hago. Es como un requisito para ser doncella o algo así. No conozco a niguna todavía que no sepa nada de nada sobre cocina. — respondió, intentando repartir su atención en ambos. Era como si le contestara a una persona, pero que ésta estuviera divida en dos… Muy extraño. —De hecho, éste lo hice yo, pero hace un rato…— comentó, mientras se dirigía al refrigerador donde lo había guardado. Lo sacó y lo puso entre ellos, para luego ir a buscar los utensilios que necesitaba. —¿Prefieren tenedor, cuchara, o así no más? — preguntó, antes de dirigirse al pie de limón y trozarlo, para colocarlos en sus respectivos platos. Miró de soslayo al pelirrojo. Que ganas de bombardearlo con preguntas tontas, pero tenía que controlarse. A veces ser doncella le cansaba más emocionalmente por guardarse tantas cosas, que físicamente. Acercó los platos a sus respectivos dueños, apoyando ambas manos en el mesón. —¿No quieren algo para tomar también?
"Your dress is beautiful"
El cumplido de la ex seleccionada le tomó por sorpresa. No estaba acostumbrada a recibir esa clase de comentarios, a menos que se tratase de sus padres, que se los decían aunque estuviera usando un saco de patatas como vestimenta. —Muchas gracias, Lady Zahara. — Hizo una sutil reverencia, tomando la falda de su vestido por ambos lados. —Fue un regalo de navidad de parte… No importa. —Esbozó una rápida sonrisa, esperando que no preguntase nada al respecto. —El suyo es igual muy hermoso. Aunque, bah, todo lo que ustedes usan es hermoso. @zaharxhart
"That smells amazing. What is it?"
Cocinar no era uno de sus dotes que más sacaba a la luz, ya que prefería mil veces hacer ropa, pero habían días donde hacer algún postre o comida rápida le parecían ideas geniales. Como ese día, que se le habían antojado patatas fritas. Estaba con la espátula sacando las patatas que había metido hace unos minutos, cuando oyó a alguien que evidentemente había sido atraído por el aroma. Debió abrir la ventana. Y activado la campana. Y cerrado la puerta. Se reprendió mentalmente, antes de voltearse con una fingida sonrisa amistosa. Aunque ver al Duque hizo que soltara una sonrisa nerviosa. —Oh, estoy haciendo patatas… — Miró la freidora, para luego desviar su vista al bol donde estaba dejando las ya fritas. —Si quiere puede sacar… ¿O prefiere que le sirva yo? — inquirió, moviéndose como si fuera a hacer algo, pero sin hacer nada. @rathan
"That smells amazing. What is it?"
Se estaba por echar una cucharada a la boca cuando escuchó esas palabras, bajándola de inmediato. Su cara de sorpresa no pudo disimularse al reconocer al príncipe que tenía en frente, junto con su traductor, que si no fuera porque venía de Federación Germánica, apostaría que era algún primo suyo. A menos que se haya equivocado, y lo haya contratado en Illéa… Debía averiguarlo de alguna forma. Si o si. —Oh, perdón. — se disculpó ¿Cuánto tiempo estuvo mirándolo con cara de babosa? No quería saberlo. —Es pie de limón ¿Les sirvo un poco? — preguntó, con su vista yendo del príncipe al traductor, a la medida que se levantaba del asiento lentamente. @rathno
"I'm not sure it's a great idea to be in this neighborhood after dark."
Le miró, torciendo ambas cejas, con los ojos bien abiertos, como si la otra doncella estuviera hablando incoherencias. — ¿Qué? Noooo. — Aseguró, haciendo una gesto con la mano. —Dudo que nos pase algo. — Ella estaba acostumbrada a esa clase de vecindarios en su natal Sonage, y creía que aquel no podía ser peor que el de allá. Aunque valía mencionar que era una costumbre de Kat restarle importancia a todo, por muy serio y grave que fuera, por lo que no era una buena referencia para juzgar la seguridad de ese barrio. @mcrgostky
Meeting of the Muses
"Hi, sorry, I saw you from across the room and had to say hi. Hi."
"Oops! So sorry. Did I hurt you?"
"I think they gave me your coffee by mistake."
"Your dress is beautiful."
"That is an adorable dog. What's their name?"
"Wow. What a jerk."
"I don't suppose you have a pen, do you?"
"Where did you get that coat? It's gorgeous."
"Is there a problem here?"
"Are you okay?"
"Did you loose a cat?"
"You left your bag behind."
"Sorry. I didn't mean to stare."
"You don't look good. Are you feeling okay?"
"It's raining and I don't have an umbrella."
"This is going to sound crazy but my car died and I need to call AAA but I left my phone at home. Can you call them for me?"
"You wouldn't happen to have seen a pair of sunglasses around, have you?"
"Have you been crying?"
"You look hungry, let's get you something to eat."
"I don't get modern art."
"I'm not sure it's a great idea to be in this neighborhood after dark."
"That smells amazing. What is it?"
"I have been trying to come up with a good opening line for a while and keep failing."
"Are you okay?"
"Is this your car? I'm afraid I nicked the door."
"Could you turn the music down?"
"Can you believe that asshole?"
"Sorry, let me move my stuff."
Al ver a su amiga se levantó del verde pasto, sin hacer mucho ruido, porque al parecer Morfeo estaba apoderándose de Brianna. Se sentó en la superficie verde, de cara a su amiga con una gran sonrisa. En los pocos encuentros que habían tenido, las dos habían congeniado muy bien, y la consideraba su amiga. Hacía un tiempo que no se veían, por lo que la morena sintió la necesidad de estrechar a la pelirroja entre sus brazos siendo así su saludo. –Me alegro de verte, Kat. –confesó. –Muy bien. De momento Brianna es todo un amor, y jugando parece que le ha entrado el sueño. –dijo observando a la niña con expresión divertida. –¡Me encantaron! Te agradezco muchísimo los regalos, son geniales. Llevo puesto el perfume que me regalaste. –pronunció las primeras palabras en una exclamación, pero manteniendo el tono de susurro para no molestar a Brianna.
El abrazo le pilló por sorpresa. Kat no solía ser muy buenas con las demostraciones de afecto, pero no le molestó. Aquella doncella era de las pocas personas con las que había podido formar una relación de amistad o algo parecido. — Yo también me alegro de verte. — Una genuina sonrisa pareció en sus facciones, antes de volver su atención a la menor, que aparentemente se llamaba Brianna. Hizo una mueca, que fue reemplazada casi de inmediato con otra sonrisa. Los niños no eran sus criaturas favoritas, pero al parecer a Keira le fascinaban. — De verdad me alegro, porque dar regalos no es uno de mis talentos ¿Enserio? Con razón tu olor se me hizo familiar. — Hizo como que la olisqueaba, para luego reírse tapándose la boca, en un intento de no hacer ruido. — Eso de ser madre postiza no se te da mal ¿Cuántos años tiene?
La figura de la pequeña se encontraba estirada junto a la de la doncella en el pasto verde de los jardines. A la morena le pareció buena idea que Brianna saliera a tomar el aire fresco y a entretenerse con las maravillas del lugar, ya que a pesar de todo la niña era muy juguetona, y sus ganas de tocar todo no se desvanecían. Sorprendentemente, la pequeña se divertía mirando hacia arriba, al igual que Keira, observando el cielo y las aves y mariposas que volaban por los alrededores. Los señalaba con diversión, en señal de que todo aquello le fascinaba, pero un cierto cansancio se podía notar en sus facciones después del largo día, y aunque no se dormía, la doncella presentía que no tardaría en hacerlo. Mientras, ella se limitaba a observar las sonrisas de su acompañante y sus gestos, sin poder evitar que sus comisuras se curvaran y que de vez en cuando soltara alguna que otra risa entretenida por lo que veía. Su mirada seguía posada en el cielo azul, agradecida por aquel momento de tranquilidad.
Como Kat apenas tenía dieciocho años, no le encontró sentido en ser la tutora de otro niño. Es decir, hace menos de un año que había dejado de ser una menor de edad, y además, para todos todavía era una niña ¿Por qué una niña se haría cargo de otra u otro? En ese caso los dos necesitarían a otro tutor. Respiró hondo, de forma cansina.Todavía no asimilaba que ya no sería doncella de Lord Jakob, y necesitaba hablar con alguien. Salió a los jardines, cuando divisó a una de sus compañeras acostada en el pasto junto a una niña. Se acercó sigilosamente, para no llamar la atención de la infante ni la de Keira. Una vez cerca, miró unos segundos a la pequeña, que parecía estar entrando en un sueño tranquilo. —Hola Keira ¿Cómo estás? — preguntó en un susurro, sentándose al lado de la otra doncella, pero sin quitarle la vista de encima a la menor. —¿Te gustaron mis regalos para navidad?
“We need to talk.” .
Su caminar constante por el pasillo se vio inmediatamente interrumpido y una especie de deja vu llegó a sus recuerdos. Escuchó sus bromas resonar en su consciente y el mirar enfadado de la fémina que ahora lo detenía. Una sonrisa, sin embargo, adornó sus facciones en una mera señal de saludo —. Soy todo oídos — murmuró, exagerando la amplitud de sus orbes —. ¿Es sobre los tickets? — y quizá no tenía tanto sentido retomar la temática que muy bien había quedado expresado en cartas, la doncella sentía un notable desagrado por su persona —. Porque estoy pensando en darles fecha de vencimiento si no te apuras a cambiarlos… @kat-murray
Ver sólo su cara le causaba ganas de poner los ojos en blanco y decir algo sarcástico, por lo que tuvo que aguantarse con todas sus fuerzas de hacer algo estúpido como eso. Quería hablar con él (o más bien intentarlo) pero para eso tenía que poner de su parte. —No, no. Los tickets están bien. Voy a pedir unos días para usarlos con mis amigos.— respondió rápidamente. Era increíble lo rápido que el Lord se retractaba de hacer una buena acción. — Es más bien sobre la promesa que le hice… — dejó la frase en el aire, esperando la reacción contraria. Quizás él no fuera una de sus personas favoritas (por no decir que no lo era en absoluto) pero Kat cumplía con sus promesas sin importar qué, y esa no iba a ser la excepción.
sms;; Doncella roja de Illéa
B: Díselo a Jean que la abre como quiere, cuando le digo que no lo haga ¿Vale?
B: Es su culpa y ahora ni me responde, por lo que quedas tú de rebote
B: Felicitaciones
B: Gracias, te tardaste más de unos cinco minutos.
Kat: y no me extraña que no lo haga...
Kat: ¿De dónde sacó mi número a todo esto? No soy la única doncella de turno ¿Lo sabe?
Kat: Ay, no creo que en cinco minutos le vaya a dar hipotermia por la nieve en la ventana. Además, me han dicho que Inglaterra no es una playa paradisíaca.
Kat: ¿En qué pieza reside usted?
sms;; Doncella roja de Illéa
B: Como sea.
B: No, honestamente dejar que entre nieve no es algo que me encante
B: Inglaterra
Kat: ¿Sabía que a sus manos bien cuidadas no les pasará nada si toca la ventana y la cierra?
Kat: ¿Todos allá son tan quisquillosos como usted?
Kat: Ya terminé con Charly, ahora iré a ver su dichosa ventana.