...
— Soy Kiara ¿quien eres? — volvió a consultar al escuchar que era una voz masculina. Llevaba consigo una linterna para devolverse a su cabaña, por lo que prendió está y luego de moverla por algunos segundos buscando a quien estaba cerca, pilló la sombra y se quedó apuntando. — Perdón si te asuste — comentó ahora con la voz un poco más suave.
Oh, hola —saludó, creyendo reconocer a la chica, o al menos a su nombre. Justo cuando abrió la boca para decir quién era él, sintió una luz sobre su rostro, metiéndole otro susto que lo llevó a gritar— ¡Dios Santo! ¡No hagas eso! —exclamó después, colocando una mano sobre su pecho—. Casi me da un infarto —murmuró, un poco más calmado, estallando luego en un ataque de risas nerviosas—. Soy... soy Keith, por cierto.










