Me resulta tan absurdo. Y confirmo nuevamente que es cruel el tiempo.
Ocho años estuvimos juntos.
Y nueve meses han pasado sin ti.
Muchos asegurarían que no te he olvidado.
Pero te juro, que difícilmente recuerdo algo de lo que vivimos juntos.
A veces llegan como flashes, breves instantes, pero se diluyen como el azúcar en mi café.
Quizás si no te hubieras convertido en lo que fuiste al final, estaría aún anclada a la memoria.
La verdad es que haberte visto los colmillos, las garras y la furia en tus ojos, sirvió mejor de lo que pensé.
Si miro una foto tuya difícilmente puedo explicar que sentía yo por ti, ¿amor? ¿costumbre? ¿apego? ¿miedo?
Es un alivio.
Es una pena.









