#1 Libro: Herederos del Tiempo
Alteración genética y biología especulativa, dos de mis ingredientes favoritos.
Lo siento, pero yo no sé hablar de un libro/serie/película sin entrar en su contexto y su trama. Así que sí, habrá spoilers. Ya están advertidos.
Antes de empezar, quiero decir que mi intención era usar la portada cómo imagen, pero tenía ganas de dibujar una araña, las amo, así que hice algo rápido, ya después me dirán que tal quedó:
En Herederos del tiempo seguimos dos hilos narrativos. Por un lado, la historia de Portia, una araña saltarina (y desde ahí ya empezamos bien, ¡las amo!) y su travesía evolutiva, gracias a un virus, hecho con la intención de hacer evolucionar a los monos. Por otro, tenemos a Holsten, un humano que forma parte de la tripulación de la Gilgamesh, última esperanza de la humanidad. Y de vez en cuando aparece la doctora Avrana Kern, quien juega un papel clave en ambas historias.
De estos tres mi favorita fue Portia, percibir el mundo a través de un arácnido fue, simplemente, fascinante.
Podría explayarme hablando de cientos de cosas, pero quiero tocar solo tres: la mirada de las arañas, la “hermana” de Kern y el paso de tiempo para Holsten.
Portia. Una de las cosas más interesantes de escribir y leer, es darte cuenta que cada personaje ve el mundo filtrado por su contexto, por la época en la que vive, las oportunidades a las que tiene acceso (o que no tiene), sus creencias y circunstancias. Es lo que le da sentido a las acciones de los personajes, lo que te hace cómo lector predecir sus movimientos y sus posibles errores.
Ahora, conseguir esto con personajes no humanos es todavía más complicado. He leído muchas historias con el cliché de que no se parecen a los humanos físicamente, pero en todo lo demás, no hay diferencia. En esta novela, el autor, logra presentar la vida a través de las arañas. Con Portia, descubrimos el mundo a través de vibraciones, los movimientos de las patas, perspectivas verticales y colgantes. Una cultura donde las hembras mandan y los machos, bueno están ahí (a Portia le tomó muchas generaciones reconocer los logros de Fabian y ya ni hablar de todo el género).
Adoré como se presentó la transformación de la civilización arácnida desde que apenas comenzaban a descubrir su capacidad de auto reflexión y trabajo en equipo, hasta que fueron capaces de construir una defensa planetaria en el espacio.
Y aunque las arañas son el foco principal, mención especial merecen las hormigas, que lograron hazañas tan asombrosas como manipular el metal para fabricarse armaduras y armas. Convertir un sistema natural en habilidades como tener un lanzallamas biológico, fue de lo mejor.
Otro punto a mencionar es el tamaño, a pesar de que son enormes, en comparación con las especies que existen actualmente, me gustó que no eran monstruos gigantezcos de 10 metros.
Los humanos. La segunda línea narrativa de la novela. Su historia es rica, aunque más clásica: cultos, motines, disputas internas y, por supuesto, un planeta destruido por nuestras propias manos. Lo realmente interesante para mí fueron dos cosas:
La mezcla de inteligencia artificial y mente humana que se da en el caso de la doctora Kern.
La forma en que se pierde el sentido de la vida cuando Holsten experimenta saltos de tiempo enormes.
Kern. La doctora Kern es la razón de que las arañas y otras especies del planeta (denominado Kern, por ella misma) hayan evolucionado. El contexto es clásico: proyecto de terraformación que presentó a los inversionistas como una oportunidad para “ser dioses” en nuevos mundos, con la plena intención de hacer lo que quería sin preguntar. Como parte del plan para “salvar a la humanidad (lo que quedaba), desarrolló un virus diseñado para acelerar la evolución y fomentar la inteligencia. La idea era aplicarlo en primates, pero, por una serie de eventos al inicio de la historia, terminó en arañas.
Lo mejor de su arco, para mí, es lo que sucede con su propia mente tras un ataque a su estación espacial. Kern hace una copia de sus recuerdos, que termina fusionándose con la inteligencia artificial de la sonda de escape en la que viajaba. El resultado es un híbrido, pero uno donde Kern queda dominada por la copia que cree ser la verdadera y se presenta como su “hermana”.
Ser reemplazados por una copia es uno de los grandes temores humanos. Eso de desaparecer sin que nadie note nuestros gritos de fondo, y Kern encarna muy bien ese miedo, y lo mezcla con su obsesión de control y su creencia de que sigue siendo una deidad para el planeta que “moldeó”.
Otro de mis favoritos es la escena donde Kern se da cuenta que la civilización con la que estuvo comunicándose eran arañas y no primates. Entró en pánico, lo pensó bien y adoró lo que habían logrado sus “hijas”. Fue un momento en que todo tuvo sentido para ella y decidió ayudarlas a evitar a la plaga humana que tarde o temprano regresaría al planeta.
Holsten fue, de los tres, el que menos me gustó. No por él como personaje, sino porque su historia es usual en lo que leo; pero la forma en que fue perdiéndose, porque la vida, literal, pasó mientras él estaba dormido, es algo que vale la pena mencionar.
Él despierta por periodos cortos cuando lo necesitan para traducir algo y lo demás lo pasa en criogenia, en intervalos de cientos de años. Cada vez que abre los ojos, hay menos gente conocida a su alrededor, más caras nuevas, menos referencias familiares y más problemas. Hace pensar en lo acostumbrados que estamos a la inmediatez, a saber lo que está pasando en todo momento, y cómo afecta a la psique perder esas pequeñas certezas cotidianas. También está la nostalgia y el dolor de perderte la vida de las personas, porque ellas siguieron envejeciendo y cambiando mientras él permanecía, relativamente, joven, atrapado en pausas forzadas.
El final, porque tengo que hablar del final, tiene un tinte esperanzador, donde humanos y arañas encontraron una forma de coexistir y ayudarse mutuamente, (los humanos, convencidos gracias a un pequeño ataque químico, que hizo cambios en su pensamiento y percepción sobre las arañas; que no pude evitar compararlo con la forma en que las arañas lidiaron con las hormigas (haciéndolas sus trabajadoras multifuncionales), así que resultó menos esperanzador para mí.
De todo a todo es una novela que recomiendo si te gustan las arañas, tienes curiosidad por cómo sería una sociedad arácnida si pudieran reflexionar como los humanos, leer sobre cultos, motines y copias de la mente.