No me vas a leer porque me odias… permíteme al menos desahogarme al aire, gritarle a la nada; Gracias, por permitirme ser yo. Gracias por salvarme la vida, gracias por acompañarme y permitirme estar a tu lado. Gracias por tantos años de amistad, viejo amigo. Gracias.
-Peña A.



















