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Mientras te tocaba la espalada pensaba en el recorrido que me había llevado a alguien como vos. Una mujer que sonriendo en pocas semanas me ha mostrado la ruta de permitirme ser feliz y aprender a recibir.
Poco a poco bajaba y entre mis dedos sentía la necesidad de quererte sentir más, como esa luz en la ventana que se reflejaba en tu medio rostro y hermoso.
Bajaba, subía, pegabas tus labios en mis ojos y yo lloraba en ellos, sobre ellos, entre tu piel que olía a jazmín. Como ese olor de las mañanas cuando nos amanecemos juntas.
Me decís con entera verdad que aún te duele,
te digo con nerviosismo que aún tengo miedo,
nos vemos y de a poco vamos consensuando este encuentro,
este entre vos misma y yo misma,
entre dos mujeres que están volviendo a encontrarse.
Que se encontraron,
para caminar juntas, irse, quedarse
o simplemente estar....
la distancia que existe entre nuestros brazos cuando verdaderamente los abrimos...
El terminar de un año es abrir y cerrar ciclos. Hay años fructíferos, años que no se entienden y años que duelen mucho y que por doler tienen el tinte de haber aprendido de ellos. De habernos hecho crecer inmensidades.
Pienso en la luna llena, en la luna nueva, en los días del calendario maya, en la mezcla de los números y las diferentes culturas y sus maneras de hacer rituales para agradecer porque se acaba un año y porque viene algo nuevo, algo que no conocemos.
Hacer recuento de un año es regresar la mirada y ver cuántas cosas soltamos, cuántas nos soltaron, cuántas relaciones se transformaron, cuántas se fueron, cuántas acabaron. Y cuántas nuevas llegaron. Cuántos funerales, cuántas pérdidas, cuánto llanto, cuánta risa, cuántos besos, cuántos abrazos, cuántas alegrías y cuánto perdimos para ganar algo nuevo.
Pienso a cuántas personas leí, a cuántas conocí, cuántas fotos vi. Cuánto pasa ahora en la vida diaria con una tecnología que nos acerca. Cuánto vemos pero no sabemos en el fondo, en la vida de los otros y otras.
Para mí fue un año duró, un año difícil, nunca voy a olvidar mis 28’s, esa vuelta de Saturno en montaña rusa. Porque no todo es color de rosa, no todo son logros, fotos o publicaciones para celebrar, hay cosas y momentos que nos atraviesan.
Pienso en todos los ciclones que me dejaron tirada varias veces durante el año sin fuerzas para levantarme pero con el valor del tiempo para aprender de ellos. En las libras pérdidas, en la soledad profunda del vacío para poder volver al centro. En el cabello que me rape y ya creció como un arbolito de jacarandas, en lo nuevo que habita el corazón y la piel. En todo eso que se me cayó. En el cansancio que desgasta, en la Guatemala que a veces se vive desde el dolor, desde la rabia, ¿Cómo se permite que este sistema nos desgaste tanto? ¿Cómo estamos construyendo con otras y otros para transformar de a poquito este pedazo de tierra sin pasar por nuestro propio territorio, sin pasar por lo individual?
Pero también pienso en que perdemos para poder ganar. En la mierda que nos toca vivir propiamente para sembrar nuestro propio abono. En las sonrisas de las mujeres y hombres que me han acompañado, me acompañaron y me acompañaran en los momentos de la vida, en los viajes y países nuevos que conocí, en el helado de chocolate que siempre me hace reír, en los atardeceres, en los bailes dónde reí, en las flores que no conocía, en los brazos y las personas que me sostuvieron (de tantas maneras, en lo hermoso de dejarnos acompañar y apoyar), en que no se necesita ser Súper Mujer. En el valor vital de la familia, en la vivencia incalculable e individual de que cuando el feminismo es personal y político atraviesa la vida entera y lo demás solo ha sido el camino que nos llevo a ello.
En la distancia que existe entre nuestros brazos cuando verdaderamente los abrimos.
Pienso en eso y muchas más tormentas que tocó cruzarme, nadarlas, sentirlas y vivirlas este año, pero que sin duda agradezco haberlas vivido. Sin duda el 2018 me dolió en el centro y me hizo llorar muchísimo pero qué bueno que pasó porque el pasado solo puede pasar cuando asumimos que pasó, que toca permitir caernos, vulnerarnos, perdonarnos y perdonar, asumir la vida propia, levantarnos y atrevernos a caminar diferente. Con uno mismo, en su silencio, en su soledad, en el espacio de aquella habitación propia y aquellos viajes individuales que saben a nuestros fondos más profundos y maravillosos.
Que bueno que el dolor sale y se libera, porque el dolor es abono para soltarlo no para aferrarse a el, andarlo cargando o vivir a través de ello sino para sembrar otros campos, otras flores... Nuevas alegrías.
Porque las tormentas siempre traen cosas maravillosas. Y que alegre saber la vida, el viento, la mar, los lagos y las montañas. Los ojos llorosos de sentir la vida.
Felíz año Q'anil maya (que ya viene)
Feliz año chino (que también viene)
Felíz nuevas lunas llenas y esta luna nueva de hoy con el
fin de año 2018 y llegada de 2019
Necesito irme porque vos ya te fuiste
Tengo que escribir sobre vos, contar en letras el mundo que quedo después de.
Pienso en tus ojos, en tu boca, en la intensidad del tiempo y la fuerza de las dos intentando construir mundo, otras posibilidades.
Fuiste mi amiga, mi amante, mi primer amor feminista y también mi cómplice, fuiste tuya y fui mía y al medio de todo también fuimos.
Hoy ya no somos, hoy ya no estamos y la tierra sabe a humedad, a un invierno próximo que se acerca con la certeza de que el fuego que quemó se empieza a despedir. Despedir de vos, de mí, de nosotras, del camino construido.
No puedo regresar al pasado y hacer las cosas que no hice, que no dije, no puedo voltear y lanzarme frente a vos, no puedo aunque quiera.
Necesito irme
porque vos ya te fuiste.....
Perderte
Perderte significo caer lentamente al vacío que siempre existió entre las palmas de mis pies rajados. Mis propios vacíos.
Perderte fue sentir el frío de mi cabeza sin raíces, la intemperie de un universo dónde nunca existieron las estrellas, ese al cual le mostraste la ubicación de la luna entre mis dedos.
Perderte fue sentirme sola para reconocer que siempre me tuve a mi misma, el reproche de las cosas que no hice y la aceptación de las cosas de ayer que no puedo cambiar. Pero el inicio de lo que si puedo cambiar en mí; quitar, arrancarme.
Perderte fue reconocer tu falta, tu ausencia, tu espacio, pero también reconocer mi falta, mi ausencia, mi propio espacio. Añadir con flores la distancia y el tiempo que me esta viendo crecer.
Perderte fue llorar el silencio, la noche, el egoísmo, la soledad y la violencia. El ultrajo que habitaba mis carencias.
Asumir la lluvia y empezar a sembrar mi propio jardín.
Perderte me hizo perderme
Perderte me hizo encontrarme
Ojalá no tuviera que escribir sobre lo que fue perderte y haber asumido lo maravilloso que fue encontrarte.
no me salvo el feminismo
No me salvo el feminismo, me salvo la amiga que me vio a los ojos y con amor me dijo que la estaba cagando.
No me salvo el feminismo me salvo el abrazo de la amiga que no tenía las respuestas pero me acompaño, antes y después de la tormenta.
No me salvo el feminismo, me salvo el camino y las amigas que me llevaron a reconocer las violencias, mis propias violencias, sin violentarme.
No me salvo el feminismo como competencia intelectual sino la amiga que me enseñó y camino conmigo a mi tiempo y a mi espacio.
No me salvo el feminismo, el discurso y sus doctrinas sino eso que atraviesa el cuerpo, el corazón y la mente
eso que nos hace otras por completo....
Hola, veo que te gusta escribir y yo estoy interesada en alguien que me pase letras verdaderamente buenas, ya que tengo entre manos un proyecto de rap femenino español a modo de manifiesto feminista. Si te interesa, por favor, no dudes en contactarme para mas información. Un saludo.
con gusto :) escribamonos
De que parte de guate sos?
De la ciudad :)
por fin conmigo….
Siempre me gusto jugarte el cabello, también me gustaba verte los mapas que se dibujaban en tu rostro y las cordilleras que juntas construimos.
Ya no recuerdo bien esas rutas, tampoco la transfiguración de las líneas de tu cuerpo y las facetas del tiempo que de seguro nos hicieron otras. Otras a la que nuestra experiencia en el amor las transformo luego del caos.
Han pasado casi 6 años de esa hecatombe, pero pareciese que cuando el dolor quema hay que voltear para seguir de verdad…
-Me permití voltear y de nuevo, te encontré.-
Quise hablarte, decirte:
-Me dolió herirte, me dolió saber en el hoy cuanto nos dañamos.
Observo entonces mi mano y veo la cicatriz que me quedo en la muñeca, las imágenes de caminar sin sentido y quedar varada frente aquel puente donde lo único que quería era traerte de vuelta, sin imaginar que la única que necesitaba volver era yo. Las semanas encerrada sin comer, los primeros meses infernales medicada, los gritos, el llanto, las cartas sin fin que te escribí. Pasando del llanto al enojo, del enojo a la tristeza, de la tristeza a la melancolía y de la melancolía hasta mis montones de intentos por pedirte perdón. Las veces que huí de los lugares donde estabas porque la ansiedad me ponía a vomitar, a sudar y a llorar. Y así la sucesión de ladrillos que tuve que colocar aunque se cayeran una y otra vez. Contarte que esa relación me hizo otra, que no soy la misma, que mi feminismo no es de papel, que la cague con vos pero también conmigo, que me dolió lastimarme tanto, que todos los días sigo aprendiendo a perdonar lo que un día fui, con vos y después de vos.
6 años suenan fácil pero fueron 6 años para entender lo que la violencia puede traspasarnos la vida, el cuerpo y el corazón.
Te veo del otro lado del mar como siempre, y te sigo viendo con rabia. Quisiera abrazarte y decirte que de verdad lo siento, pero me cansé, me cansé de intentar e intentar, tengo que entender que es tu derecho no querer responder, que sanar es un proceso individual, un proceso duro, durísimo. Que no solo se trata de mí, sino de dos personas que fueron en algún momento de esta historia.
Tengo que soltarte y soltarte de una vez por todas. Pesaste y pesaste mucho porque me aferre al dolor, al drama, a la victimización. Doliste mucho, dolí mucho, costaste mucho. Ya no puedo seguir cargándote, recargándome una culpa que no es mía, una culpa que hoy empiezo a reconocer como responsabilidad no como atadura. Porque hacernos responsables es asumir que la cagamos, perdonarnos y lanzarnos con fuerza a esa aventura que es -sanar-.
Que te dañe mucho, que me dañe a mi misma estando con vos y después de vos, que en ese camino de reconstrucción para volver a mí también dañe a otros y otras.
que
H O Y
ahora
estoy frente a vos
aunque no te pueda ver
bajando las maletas y dejándote en algún lugar del camino,
con mis raíces cortadas y desnuda
agradeciéndome, agradeciéndote.
soltando el miedo por un pasado que no puedo cambiar
con frío, sola y con el viento golpeándome en la cara
aquí estoy, con la piel abierta
en el lugar donde escojo quedarme,
no dónde creí que me dejaste
aquí estoy,
abrazando a mi padre, perdonando sus violencias y mis violencias aprendidas
besando a mi madre, soltándola, para aprender lo que es acompañar
amándola también a ella, después de años de huirle al amor por miedo a revivir este dolor, a vulnerarme, con un amor que quizás solo sea mío, pero dejando de huir para afrontar de verdad
asumiendo los errores del pasado y escribiendo para enterrarlos
aquí estoy,
colocando ladrillo por ladrillo
llenando de nuevo mis bolsillos con flores que esta vez son solo para mí
a veces llorando y otras riendo
recuperando todo lo que perdí, a mi tiempo, a mi espacio
aquí estoy,
abrazando la tristeza y la depresión cíclica
reconociendo lo que fui pero ya no soy, ni quiero volver a ser
con la cama desecha a medio día, con el rostro mojado, permitiéndome todo, absolutamente todo
aprendiendo a estar sola, sin ruidos, dejando de evadir lo que es mío y de nadie más
aquí estoy,
respetándome, poniendo límites, abriendo la boca para decir no, no quiero, no puedo más
aquí estoy,
aunque no sepa quién soy pero si sabiendo a dónde voy
aquí estoy,
iniciando el camino que siempre quise recorrer
migrando el corazón, el cuerpo y la mente
AQUÍ ESTOY
después de vos,
de todo
por fin conmigo….
17.06.2018
27.06.2018
https://www.youtube.com/watch?v=YUWyUE6kqoU
A M O R
L I B E R T A D
A L E G R Ì A ❤️💛💚💙💜
Desfile de la Diversidad Sexual 2018
Ciudad de Guatemala
sanar y sanar a otras después de ella
A ella le gustaba frotarme con sus labios las mejillas, cada vez que lo hacía me tocaba el corazón y me acariciaba los muros. Los muros se volvieron flores y las flores ternura. También el gustaba trepar los muros, las paredes y las grietas.
Ella decía que las heridas eran como grietas pero que el hecho de que existieran no tenían porque estar abiertas.
Ella no lo sabe, pero con las yemas de sus dedos me sano mis grietas. Me enseño a confiar de nuevo, a valorarme y nombrarme como lo que soy:
-Una mujer lesbiana feminista, activista y artista-
Ella me curo los miedos y las inseguridades más profundas, ella tomo mis manos y aún en su intensidad y tormenta supo regar este jardín, supo como hacernos florecer.
Ella supo llegar, tocar con cautela y abrir. Ella supo tocar a mí niña más profunda.
Ella fue flor, jardín y girasol.
Ella me conoció, ella me traspaso, ella fue y seguirá siendo...
Ella se quedó detrás de la puerta y a mí me dejo viendo un atardecer profundo.
A ella y a mí nos falto mundo
pero nos sobro camino....
Aprender a sanar y sanar a otras después de ella es su mayor regalo.
2017-2018
https://www.youtube.com/watch?v=CIGJcS7wJHI
A esta ventana vine hace 9 años, tenía 18. Un morral, una pantaloneta y mucho miedo de abrirme. Luego vine a los 21 queriendo saber de la memoria de mi abuelo de su lucha social, con rabia y enojo. También a los 23 con aquel dolor de que creemos que vamos a morirnos de amor por alguien cuando lo que estamos haciendo es morir por falta de amor hacia nosotros mismos. A los 25 queriendo entender la vida y mi salud mental, con ese reencuentro conmigo misma que apenas empezaba. Un marzo de 2017 con 27, atravesada y destruida como mujer y feminista, desde el corazón hasta la última piel. Hoy estoy aquí con casi 28 años cerrando esos 9 años maravillosos. Han pasado muchos ciclones, muchas gentes maravillosas, muchos dolores pero sobretodo muchas alegrías, muchos retos, muchas pruebas de ternura más que de resistencia. Aquí empecé mi feminismo sin saber que era, sin nombrarme, aquí acompañé mi sexualidad y su liberación, mi cuerpo como primer templo. Acá conocí a una de las maestras de mi vida, del camino feminista y de luz. Aquí aprendí otras formas de amor, de perdón, de comunidad, de deconstrucción y construcción de que es la familia y lo necesario que es sanarla, el principio de todo, el útero, la madriguera, el árbol de cerezos y jacarandas. Aquí enterre, aquí sembre, aquí estoy. Aquí fui, soy y seré . -Aquí volví a nacer, aquí perdí el miedo, el dolor y la rabia, a desnudarme, a cambiar de piel. Aquí descubrí lo importante y el regalo que es empezar a sanar la memoria, Guatemala, el ser, la energía, el cuerpo, mi vida. Según la numerología y muchas culturas los 27 años es cerrar ciclos, como cada ciclo de 9 años. Hoy se cierra algo sin duda y se abren otras puertas, otros caminos, otros mundos. ✨💙🌕🌻
-Celeste Mayorga
y eso es lo que más me duele...
Sola pero conmigo.
Tengo 1 mes y semanas de haber empezado a vivir sola, años de empezar a llamarme feminista, años de hacer algo de activismo, arte y decidir estudiar también algo de Ciencias Sociales, trabajar freelancer, como vivir abiertamente una sexualidad diferente y permanecer soltera. Debido a eso y a unas semanas de cumplir 28 años y escuchar a los de Tigo, la luz, el agua, los bancos, y demás cosas decirme SEÑORA. Me he puesto a cuestionarme ¿Qué es escoger cosas distintas? que puede significar todo eso en un mundo machista, patriarcal, consumista dónde las mujeres o somos para la casa, tener hijos y ya. Pero no solo eso sino ¿Qué es la soledad? ¿Qué pasará cuándo envejezca? ¿Cómo aprendo a convivir conmigo 24x24? No hay libros, recetas, busco entre mis círculos de amigas feministas, solteras, viviendo independientes y tenemos las mismas preguntas, cada vez que nos vemos en vez de encontrar respuestas resultamos con más preguntas, llanto o la ternura de acompañarnos. ¿Qué digo en esas otras reuniones familiares, sociales o de trabajo cuando todos tienen hijos y hablan de sus esposos, trabajos con horarios largos y yo quiero hablar de como nos hace falta ir al parque, jugar con las flores, darme el tiempo de cocinar y disfrutar en la boca el placer que me da comer y vivir esta nueva etapa? ¿Cómo suelto la culpa por el privilegio de tener ciertas libertades que también me han costado? ¿Cómo cuestiono sin imponer con poder? ¿Cómo le puedo compartir al cajero del Banco que está malhumorado y casi me maltrata el hecho de que no quiero pelear, que solo necesito que me atienda y haga su trabajo bien? Con la conciencia en el fondo hablandome y diciendome: «Celeste vos no tenes hijos» y mi lado de carácter personal que es un caos diciendome: «Vos no tenes que aguantar nada, cada quién elige su camino pero por otro lado revisarme los privilegios....» ¿Cómo se suelta a la familia? las respuestas incómodas de ¿Cuándo te vas a casar? o las otras respuestas que se aprenden en estos caminos y etapas como: -No, no quiero. -Tengo que cortar está relación. -No, no puedo sola, necesito pedir. -Tranquila con tu ego, con el poder que ejerces por el hecho de haber tenido la dicha de deconstruirte algo. -No, no pasa nada, no es crisis, solo estás aprendiendo a estar con vos. -Sí, lo que quiero es decir NO aunque me de pena y culpa. -No, yo no odio a los hombres, hay hombres maravillosos pero recordas aquel uno que te gritó «RICA» en la calle y casi te golpea porque no lo volteaste a ver. O peor aún: -El macho no solo son los que nos violentan en la calle, en la familia, en la casa, en el trabajo, en todos los espacios sino el que nos habita adentro, el que también violenta y duele ver, tocarse y empezarlo a sanar. Ese que no es hombre o mujer, ese sin género, raza, clase o condición social. Terminó de escribir esto y voy por una taza de té mientras le escribo un chat a mi amiga hermosa que también por suerte y por regalo del universo es mi vecina, diciéndole: "Necesito descansar, llorar, ya me siento mejor de la última enfermada pero no puedo con todo lo demás...." Veo entonces el atardecer de siempre saliendo del elevador mientras terminó de platicar brevemente con la señora ascensorista que me dice: -Que dicha tener tiempo para descansar, pienso entonces en el cansancio de vida de mi mamá por solo el hecho de haber sido madre y trabajar al mismo tiempo.... Ya empecé a llorar.... esto me está costando, esto me va a costar más de lo que pensé.
Una no solo se muda de casa sino también de piel.
Con vos se me cayó la piel, el tiempo, las máscaras y la dureza de ese árbol que se negaba a descascar.
Con vos no quedaban cercos, las paredes de la casa nunca tuvieron techo y mis brazos no conocieron longitudes.
Con vos las hojas secas se hicieron libros y los jardines florecieron como lo había olvidado.
Con vos nunca me tragué nada, nunca callé nada, nunca use candados.
Con vos no solo se me cayó la piel sino también me nació otra.
Con vos sostuve todo
y olvidé que hay cosas que son insostenibles,
que sostener sola es alimentar esperanzas....