Todo está en movimiento, excepto yo
Las hojas de los árboles, las manecillas del reloj, los autobuses, los espacios públicos, los pájaros, los balones de un patio de recreo, los astros en el espacio...
Excepto yo.
Unos van rectilíneos, otros de forma circular, otros en trayectoria parabólica y otros en un movimiento armónico simple.
Excepto yo.
Yo no me muevo; no siento la fuerza del viento que empuja, ni la prisa del día a día que avanza, ni la presión insistente del tic tac.
Yo solo me percibo inmóvil ante los ritmos, las leyes y las direcciones.
Amelia Rodríguez












