Hotel Room — A Camtonelli fan fic
Rafa Câmara x Kimi Antonelli!
Trama: Rafa invita a Kimi para jugar FIFA en su habitación de hotel. Thats it.
(Esto estaba hecho para Ao3, pero se cayó, lol. Es mi primera vez posteando un fan fic aquí, así que pido disculpas de antemano por cualquier error que pueda presentarse. Y no lo edite, así que tambien disculpas por las posibles faltas ortográficas)
Honorable mention to: @emensemble (seguramente la única persona aparte de mi que los shipea)
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Tras coronarse como ganador de el campeonato de la FIA Fórmula 3 2025 con el equipo Trident Racing, los amigos mas cercanos de Rafa en la F3 decidieron organizar un viaje a un resort para celebrar.
Sus amigos que se habían convertido en rookies de la F1 también se encontraban presentes.
La distancia que tenían desde la escalada que dieron Ollie y Kimi, era notoriamente grande. Aunque seguían hablando por teléfono a veces, no era lo mismo. Así que nada mejor que un viaje todos juntos en Costa Amalfitana.
Era un lugar espectacular, privado y con vistas hermosas. Era un lugar algo —demasiado— caro también, pero el dinero para ellos no era un problema.
En ese momento, Kimi se encontraba recorriendo los largos pasillos del Anantara Convento di Amalfi Grand Hotel.
El lugar se encontraba envuelto en una gran calma y silencio.
Ese silencio que tanta paz le traía a Kimi, ejercía el efecto contrario en el joven Câmara.
Rafa se encontraba dando vueltas en su habitación cuestionándose si había sido buena idea haberlo invitado a jugar con él.
Después de tantos meses sin verse en persona, las cosas tal vez se pongan incómodas. Aunque esa no era la única razón de su preocupación.
Rafa llevaba desde hace un tiempo teniendo un crush en el italiano.
Tal vez no notaba mucho dado que el no suele ser el mejor expresándose, usualmente es una persona algo inexpresiva; pero eso era algo bueno para él, ya que así Kimi no se daría cuenta de sus sentimientos hacia él.
El brasileño no sabe como pasó, solo sabe que un día en la F4 se despertó y ese bombardeo ya se encontraba en su corazón.
Tal vez era por la forma que tenía el menor para expresarse, o su lindo acento, tal vez su personalidad...no lo sabía, sinceramente.
Después de tanto tiempo no sabe como va a reaccionar al estar tan cerca de la joven promesa. Incluso se afeitó las piernas, las axilas, el pecho y... demás —aja— de los nervios pensando en el momento en el que tuviera que usar traje de baño cerca de este.
Tal vez estaba exagerando un poco...
Sus pensamientos se vieron interrumpidos por unos golpes en la puerta de su habitación, había llegado.
Rafa se limpió el sudor de las manos, de pasó rápidamente una mano por el cabello y abrió la puerta.
—Kimi, hola.
—Hola, Rafa. ¿Listo para perder? —Dijo con una sonrisa —.
Rafa soltó una pequeña risa tímida que captó de inmediato el más alto, se encogió de hombros y lo dejó pasar.
—Cantas victoria muy rápido.
Ambos se acomodaron en la cama, pegados a la cabecera y empezaron.
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Las horas dos horas que habían estado jugando pasaron volando.
Kimi hablaba mucho, en especial después de anotar un gol. Celebraba como si estuviera en un partido real, y Rafa no podía evitar sonreírle y reírse de forma baja.
Rafa no era el mejor en esto, pero disfrutaba de la compañía del joven Antonelli y eso era suficiente. Aunque si quería ganar.
Cada vez que perdía, el menor bajaba la vista al suelo y maldecía en silencio, —o al menos eso creía Kimi que no entendía lo que decía porque hablaba en Portugués— luego subía la vista y se acomodaba los lentes. Su rostro que usualmente parecía más reservado, hoy estas más suelto que de costumbre. Reía, fruncía el sueño, hacía muecas.
Fue en una de estas últimas que apareció un pequeño "puchero" por parte del mayor; tenía el labio fruncido y los ojos ligeramente iluminados, con cara de concentración. Era un gesto algo infantil.
Kimi lo miro y río por lo bajo.
—¿Siempre actúas así? No recuerdo haberte visto hacerlo antes.
—¿Así como?
Replicó el más bajo con confusión, resaltando aún más el gesto.
—Así —Kimi lo señaló con el dedo meñique dando pequeños círculos hacia él—.
Rafa soltó una pequeña risa.
Se vio interrumpido por el sonido de su teléfono. Era un mensaje de Pepe Martí. Rafa tomó el teléfono y abrió el mensaje delante de Kimi.
Decía: "Hi, cutie. Solo quería que supieras que Ollie, Isack y Niko planean que vayamos a la playa. Yyyy hay un restaurante genial que abre a las 8 p. m. en una hora así que iremos después de esto. Avísale a Kimi si lo ves. Buenas noches, pretty boy".
Kimi frunció el ceño. ¿Por qué llamaba a Rafa con apodos como "Cutie" o "Pretty boy"? Ciertamente Kimi podía notar de lo que estaba hablando el español, no lo podía negar..., pero aún así algo se movió en su estómago.
—Entonces...¿quieres ir?
El brasileño fue el primero en romper el silencio que se había formado entre ambos.
—No. Ellos pueden irse si quieren. Hoy solo seremos tú y yo, ¿capito?—una sonrisa apareció en su rostro intentando ocultar lo que sea que le provocara el mensaje de Pepe—.
Las mejillas de Rafa se tornaron de un ligero rosa.
—Sí...tienes razón. Solo tú y yo.
Siguieron jugando, mas la atención del italiano ya no se centraba únicamente en el juego —lo que le costó tres goles—, sino que ahora no podía despegar su vista del mayor. Estaba descubriendo facetas de él, y le encantaba.
La forma en la que fruncía el ceño cuando se concentraba, la felicidad cuando lograba un gol, y esos pucheros que tanto le llamaban la atención por alguna razón, a pesar de que este solo había hecho dos en la última media hora.
Kimi se encontraba ligeramente embobado.
La partida se detuvo repentinamente cuando la pantalla se congeló, apareció un texto que decía: "Tu PS5 está demasiado caliente. Apaga tu PS5 y espera hasta que haya disminuido la temperatura".
Ambos jóvenes bufaron en respuesta a esto. Kimi apagó la PS, y procedió a sentarse en la cama junto al dueño de la habitación.
El silencio llenaba el especio entre ellos; ninguno sabía que decir. Así que se pusieron a usar sus teléfonos, uno al lado del otro sin hablarse, pero aún así haciéndose la compañía necesaria.
En un momento Rafa hizo lo impensable, recostó su cabeza sobre el hombro del más alto. No lo hizo a propósito, estaba demasiado distraído que ni siquiera se dio cuenta. El italiano se tensó por un segundo, en lugar de apartarse, permaneció quieto temiendo molestar al brasileño. Permanecieron así un rato hasta que Kimi decidió hablar.
—¿Estás cómodo, Rafa? —susurro de manera divertida.
Rafa levantó su cabeza de golpe.
—¡Perdón! No era mi intensión. En serio, lo siento mucho, yo-
Rafa se calló al ver la sonrisa de diversión que tenía Antonelli en la cara.
—No tienes que disculparte, yo también estaba cómodo, ¿sabes?
El aire cambió.
Una burbuja se había formado alrededor de ellos, una que ninguno quería romper. Era como si el mínimo movimiento pudiera reventarla. Ninguno sabía en que momento habían empezado a acercarse.
Rafa levantó la vista, encontrándose con los ojos más claros con una mirada que logró dejarlo sin aire rápidamente. Cuando la mirada bajo a sus labios, Rafa tragó saliva.
Antonelli dio el primer paso.
Se inclinó despacio hacia el más bajo, dándole tiempo de apartarse si quería. Lo tomo del rostro suavemente con una mano, y sucedió.
El beso fue algo tímido, se sentía muy íntimo por la delicadeza que manejaban. A pesar de solo haber durado 10 segundos, se sintió como una eternidad.
Se separaron lentamente sin saber que decir. Justo cuando Kimi se iba a atrever a romper el silencio, se vio interrumpido por una notificación que provenía del telefono de Rafa.
Rafa abrió el mensaje de parte de Pepe, decía:
"Hello, mon amour. Estoy aquí con los chicos, cambio de planes, conseguimos unas cervezas así que lo del restaurante quedará para más tarde
seguro que tú y Kimi no quieren a venir? Ollie está consiguiendo unas chicas lindas para todos claro que no para mi, sabes que no soy de esos
Y la vista es preciosa. Así que dejame saber si cambias de opinión, guapo. Byebye”
Kimi rodó los ojos con irritación.
—¿Él siempre te llama por apodos así? Primero “cutie” y ahora esto.
Rafa se encontraba sorprendido por el comportamiento del mas alto.
—El usualmente es así conmigo, cosas de amigos supongo —dijo en un susurro—.
Kimi lo tomo de la cintura y lo acerco más a él.
La cara de Rafa estaba ardiendo, antes de que pudiera decir algo más, Kimi lo envolvió en otro beso. Este beso fue más largo que el anterior, los brazos de Rafa habían encontrado el camino hacia los hombros de Kimi rápidamente, mientras este se encargaba de robarle cada respiración.
Finalmente se separaron por falta de aire, con las respiraciones agitadas, el pecho subiendo y bajando y un sentimiento ardiendo en el pecho de ambos.
Kimi volvió a romper el silencio.
—Ahora respóndeme lo que te había preguntado. Por favor, Rafa.
Rafa ni siquiera recordaba del todo la pregunta, su mente estaba hecha un caos.
—¿So-sobre Pepe? —dijo mientras intentaba recuperar el aire— Él usualmente es así conmigo.
—Bueno, eso tendrá que cambiar —dijo con un deje de irritación, volteando los ojos—.
¿Kimi Antonelli celándolo? Tenía que estar soñando, no había forma de que esto fuera real.
—Bueno…¿quieres decirle algo?
Rafa le pasó el teléfono al menor con el chat abierto.
—Aún espera una respuesta, así que…
Kimi no dudó ni un segundo en tomar el dispositivo entre sus manos y ponerse a teclear.
“No iremos. Estamos ocupados, no vuelvas a escribir.”
Y presionó enviar. Corto, preciso, transmitía perfectamente el mensaje. Quería mucho a Pepe, pero no iba a dejar que coquetearan tan libremente con su —posible— futuro novio.
—Ellos pueden tener diversión sin nosotros, sobrevivirán. Ahora, ¿donde estábamos?
Rafa volvió a juntar sus labios rápidamente sin darle tiempo a Kimi para pensar. Este fue mucho más hambriento que los otros dos.
Kimi lo levantó, y acomodó en su regazo. Rafa tenía las piernas a los lados de sus caderas, mientras que lo abrazaba por los hombros sin querer despegarse. El brasileño soltó un ligero gemido cuando sintió como el otro bajó hacia su cuello dejando un rastro de besos.
Las manos de Kimi apretaban su cintura de forma posesiva, y Rafa no se ponía resistencia.
—Es-espera, ¿si? No dejes marcas donde los otros puedan ver
—Mejor, así ninguno intentará acercarse a ti de nuevo. Jamás.
A pesar de decir eso, Kimi obedeció.
El teléfono de Rafa empezó a sonar, pero solo lo ignoraron.
Sus bocas se encontraban una y otra vez sin descanso con una intensidad que los hacía olvidar quienes eran y donde se encontraban. Los dedos de Kimi se escabulleron bajo la camisa de Rafa, acariciando su piel desnuda, haciendo que este tenga escalofríos.
Todo estaba escalando muy rápido.
Kimi sonreía contra sus labios, fascinado por Rafa. Más embobado de lo que nunca ha estado.
Ni siquiera ese dieron cuenta cuando el celular dejó de sonar.
Se volvieron a separar por falta de aire. Mientras sus pechos subían y bajaban, ellos se miraban a los ojos. En algún momento las gafas de Rafa terminaron en el suelo, y el cabello de Kimi se encontraba completamente desordenado —cortesía de Rafa—.
Se sonrieron el uno al otro, y un leve puchero apareció de nuevo en el rostro de Rafa.
¿Como una persona podía ser tan linda?
Se preguntaba Kimi internamente.
Antes de que pudieran decir algo, se vieron interrumpidos por el sonido de la puerta.
Knock, knock.
El golpe los paralizó por un instante, pero Kimi se negaba a soltar al mayor. Puso sus labios en el cuello del contrario una vez más, y empezó a dejar besos por todas partes, causándole cosquillas.
—Ki-kimi, basta —dijo entre risas— nos van a escuchar. Hay que abrir.
Dijo sin hacer el mínimo esfuerzo por levantarse.
—Que escuchen todo lo que quieran —respondió mientras apretaba su agarre en la cintura.
El golpe se repitió más fuerte, esta vez escuchando una vos familiar del otro lado. Era Pepe.
—¡Chicos! Necesitamos su ayuda.
Kimi volvió a poner los ojos en blanco. Esta gente no los dejaría en paz, ¿verdad?
Rafa contestó.
—¡Un momento! Estamos ocupados.
—MUY ocupados —agregó Kimi refunfuñando en su cuello.
El brasileño soltó un suspiró antes de levantarse contra la voluntad del italiano.
—¡Apúrense!
Kimi estaba molesto, pero aún así cedió. Después de que salieran de esto, iba a matar al español.
Ambos corrieron al baño a lavarse la cara. Aunque sería difícil de ocultar la imagen que veían frente al espejo: labios hinchados, mejillas rojas, cabello revuelto. Un desastre.
Rafa intentó peinarse la mejor posible mientras recogía sus lentes del suelo para colocárselos. Se apresuró en abrir la puerta, dejando atrás un Kimi molesto sentado sobre la cama.
Pepe tenía las mejillas coloradas y la ropa desordenada, parecía haber estado corriendo.
—¡Chicos, no saben lo que pasó!
—Shhh, vas a levantar al resto de los huéspedes. —le dijo el brasileño.
—Nadie se duerme a las nueve y media, por favor —protestó. El olor a alcohol inundó los sentidos del latino— esto es urgente.
—¿Cuanto bebiste Te ves terrible…
—Eso no importa, ¿si? Digamos que tal vez rompimos un tipo de decoración muyyy rara y muyyy cara en el cuarto de Ollie, y ahora no sabemos que hacer. Tienen que ayudarnos, por favooor —Pepe suplico encerrando las manos del brasileño entre las suyas.
El mayor apartó sus manos rápidamente. Kimi se levantó y caminó hasta la puerta, quedando detrás de Rafa.
—¿Y exactamente que quieres que hagamos? Ese es su —dijo enterrando su dedo índice en el pecho del más alto— problema. No nuestro, byebye.
Kimi intentó cerrar la puerta, pero fue detenido por Pepe.
—¡Por favor!
—Lo sentimos, Pepe, pero estamos algo ocupados.
Entonces Pepe finalmente los miró de arriba hacia abajo, luego miro hacia la habitación y las sábanas desordenadas. Sus ojos se abrieron con sorpresa.
—Oh.
—Sí, Pepe, “Oh” —replicó molesto el italiano.
—Kimi, no seas tan grosero, por favor —susurro Rafa.
—Ash, ¿sabes qué, Pepe? Bien, te ayudaré. Rafa, te puedes quedar si quieres mientras yo intento resolver lo que estos idiotas hayan hecho.
Rafa asintió, esta había sido una tarde-noche agotadora, y tenía muchas cosas que procesar todavía.
Pepe comenzó a caminar antes que Kimi, no podía verlo a la cara.
—Apúrate, Antonelli. Los chicos nos esperan.
El italiano asintió con cara de pocos amigos. Pero antes de irse, se inclinó hacia Rafa, cambiando su tono de voz a uno mucho más suave.
—Mañana hablaremos de esto, ¿okay?
—Ujum —Rafa asintió—. Solo no dejes que los chicos se metan en problemas. Tenemos mucho de que hablar.
Las mejillas del mayor se habían vuelto a poner rosas al caer en cuenta de lo que había pasado.
—Eso creo…hasta mañana, Rafa —Tomo su mano para darle un beso en sus nudillos.
—Buenas noches, Kimi.
El mayor se despidió dejando un beso en la mejilla del italiano. Luego, lo vio alejarse en el pasillo.
En cuanto cerro la puerta, se tumbó en su cama boca abajo. ¿Que había pasado?










