Te creí muerta. Hace años lloré tu perdida, te deje sangrando en una calle, herida de bala, órganos afectados, sonreiste al saber que no te quedaba más tiempo y yo cerré un capítulo de mi vida.
Hoy no solo me enteré que sigues con vida, sino de que todo este tiempo me acompañaste en silencio, latente como un motivo de seguir, me guiaste hacia mis deseos más profundos, hablaste conmigo a través de los días divertidos y de placer; yo sabía que te escuchaba en mi playlist, que te veía cuando me ponía delineador negro y que te sentía en mi ansiedad por ser alguien más.
Lloré cuando me preguntaron ¿Qué necesita Morrigan? porque jamás me detuve a escucharte, anhelaba tu vida, tu cabello largo, tu ligereza al caminar y tu firmeza al tomar desiciones sin pensar; que egoísta, era claro que sufrias, lo lamento. Tu buscabas un lugar a dónde pertenecer, querías encontrarte en este mundo lleno de maldad, saber quién eras y tener un propósito, te perdiste en drogas, amores volatiles y la maldad de las calles. Mientras tanto yo necesitaba disfrutar, gozar, lanzarme, dejar de pensar y actuar; fui ciega ante tu dolor y el mío.
Hoy me preguntó si acaso podríamos convivir juntas nuevamente, no en mundos paralelos, sino en el mismo, coexistir para que puedas tener un lugar donde ser y yo pueda desinhibirme, relajarme y vivir mi vida sin dolor, reproches o castigos.
Quiero pedirte perdón, me rendí, creí que mi vida se trataba de hacer lo correcto y te olvide, pero me da gusto volver a verte, cruzando la calle, aún con ropa negra y un cigarro, pero tienes la piel más sana y una mirada más ligera. "¿Dónde estuviste?" Te dije mientras te abrazaba con lágrimas en los ojos y me respondiste "Buscándote".
Soy tu lugar seguro, eres mi lugar seguro, soy mi lugar seguro.









