Desahogo Nocturno
Poco a poco siento que me alejo. Ya no deseo escuchar tu voz, ni anhelo tanto hacer el amor. Algo en mi se apagó, desde ese día que tu engaño me arropó. No fue el primero, sino el segundo. Abrí los ojos y me di cuenta de que para ti nunca fui prioridad, nunca te esforzaste por romance, ni en detalles conmigo. Me dolió saber que anhelabas el cuerpo de otra mientras me “hacías el amor”. Más me dolió que aclamaras tu amor como el más limpio, el más fiel… y terminaras hablando con otra, deseando a otra. Me rompió el corazón conocer que fui segunda opción, no fui importante como para tu sinceridad o para que evitaras herirme, no solo una, pero varias veces. Entonces cada noche me encuentro sufriendo, no todas, pero la mayoría. Cada día me encuentro evadiendo mis pensamientos negativos, oscuros, sofocantes. Desearía olvidar, nunca he deseado algo tan fuerte como olvidar. Quiero lograr amarme, y si entre eso me separo, espero que lo respetes. Si me enfoco más en mí, espero que lo entiendas, porque siento que me enfoqué y te di todo de mi para ti, y ahora estoy recuperando. Recuperando todo el amor, respeto, confianza y dedicación que te di, entre todo eso fallé en atenderme a mí. Así que no tomes a mal que quiera amarme, porque me he tardado en darme cuenta de que solo yo seré capaz de sanarme y aceptarme. Tu ya no puedes hacer nada. Lo siento, pero… a la vez no lo siento.














