No todas las feministas hacemos huelga mañana, ni todas las que hacen huelga mañana son feministas
Hace mucho que no actualizo el blog y hoy me he indignado lo suficiente como para retomarlo ¯\_(ツ)_/¯. Agarrarse que vienen curvas…
Ha venido hoy un compañero, en tono de coña y chascarrillo, a decirme que si yo era de izquierdas y la conversación ha derivado en que cómo voy a ser de izquierdas si yo no hago huelga mañana y su mujer sí, que se va de batucada… Se supone que era en tono jocoso para que yo entrase al trapo que, al parecer, es algo bastante divertido. El tema es que detrás de una bromita o una puyita, siempre hay una indirecta y me toca las narices. Así que espera, socio, que te lo voy a explicar…
Soy de izquierdas, sí. Y mucho. Muy zurda y mucho zurda. Lo que significa que cuando yo voto, me preocupo de documentarme, educarme e ir leidita a votar para hacerlo de la manera más solidaria posible. Ser de izquierdas y tener un seguro médico privado no es incompatible. Lo que yo quiero es que todo aquel que no tenga un seguro privado, pueda tener acceso a una sanidad gratuita y universal que cubra todas sus necesidades. Sanidad que yo pago con mis impuestos aunque no disfrute. Pero se la pago al resto de españoles porque siempre habrá alguien que lo necesite más que yo.
Exactamente igual que con la sanidad me pasa con la educación. Yo voto para que todo el mundo tenga acceso a una educación gratuita y de calidad, porque eso, señoras y señores, es lo que va a asegurarle un futuro a este país – gente preparada y educada. Profesionales que sepan sacar esta patria adelante.
Igualmente, quiero que todo el mundo tenga acceso a una vivienda digna. Que viene a ser querer hacer valer la Constitución:
Artículo 47. Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada. Los poderes públicos promoverán las condiciones necesarias y establecerán las normas pertinentes para hacer efectivo este derecho, regulando la utilización del suelo de acuerdo con el interés general para impedir la especulación. La comunidad participará en las plusvalías que genere la acción urbanística de los entes públicos.
Ay, la Constitución… Me la pelan las banderas. El único trozo de tela que me representa lleva el blasón de la Casa Gryffindor y la única reina a la que rindo pleitesía es Beyoncé. Pero eso no me hace menos patriota que los que salen con la bandera a obligar a aquellos que quieren irse a quedarse. No, señor. Cada vez que yo voto, pienso en ellos. En sus derechos y en sus libertades. En que, si necesitan un médico, lo tengan. En que, si tienen que llevar a sus niños a un colegio público, éste sea de calidad. En que, si una mujer de su entorno tiene que pasar por el jodido trance de tener que abortar, lo haga con la seguridad de que va a hacerlo en condiciones sanitarias adecuadas y no en un sótano lúgubre y húmedo, atendida por un chamán, saliendo de allí con una infección y muriendo a los dos días de sepsis. Mi patria sois vosotros, la gente. No un trozo de tierra limitado por líneas imaginarias.
Yo soy de izquierdas y soy patriota porque pienso en todos vosotros. Incluido tú, aunque me cuestiones mis principios.
Por otra parte, soy feminista. Y mañana no hago huelga. ¿Por qué?
1) Mañana 8 de marzo es el Día de la Mujer, anteriormente conocido como el Día de la Mujer Trabajadora – que se nos ha caído el apellido. Entiendo yo que hago un flaco favor honrando el día si lo paso sin trabajar.
2) Para convocar una huelga, tienes que convocar a toda la población porque si no, sería ilegal. Ahora bien, “estáis convocados, hombres, pero no queremos que vengáis…” Cortocircuito muy fuertemente. Igual es que la herramienta de la huelga no es la más adecuada en este caso... Ahí lo dejo.
3) Mañana hay convocada una huelga laboral, otra de cuidados, otra estudiantil, otra de consumo y otra de transportes. Casi ná…
Laboral: explícame por qué, si yo voto con cabeza a gente para que luche por mis derechos en el parlamento, tengo que palmar más pasta de la que ya pago en impuestos para que éstos hagan su trabajo. Explícamelo, que se me escapa… Que hagan su trabajo como tiene que hacerse, que yo me dedicaré a hacer el mío igualmente.
De cuidados: soy una mujer soltera que vive sola. Si yo hago huelga en mi casa significa que viviré entre mierda ese día y que no comeré. Igual ha fallado algo aquí, porque no se ha pensado en todas… ¿Qué pasa con las madres solteras; con quién dejan a los niños? ¿Y con las parejas de lesbianas? Dadle una vuelta, que ellas también son mujeres. A lo mejor hay que trabajar en las políticas sociales para fomentar la conciliación familiar y eso no se hace en una batucada, se hace en el parlamento y votando con cabeza. Recordad, niños: a votar se va leído.
Estudiantil: hace nueve años que no me aplica…
De consumo: esta es la única que medio puedo entender. Dejaré el pan comprado hoy.
De transporte: no trabajo en este área. Me afectará, pero oye, darse un paseo al trabajo no viene mal…
Es decir, de cinco convocatorias: no estoy de acuerdo en dos, otras dos no van conmigo y hay una que medio entiendo pero que me da bastante igual.
4) La igualdad es un concepto al que se ha querido sacar mucha punta últimamente. Mi posición frente a todo lo controvertido es siempre la normalización, no sacarlo de quicio exponiendo su singularidad porque, entonces, se desvirtúa el concepto base. Tener un día especial para acentuar la individualidad femenina, bajo mi punto de vista, rompe radicalmente la normalización de la igualdad.
5) Mañana se van a esgrimir lemas y se van a utilizar métodos de protesta con los que no estoy de acuerdo y que no me representan.
Me jacto de mi manejo de la escritura y del idioma español – del inglés, también, pero eso queda para otra entrada. Me ha costado muchos años de educación, lectura y práctica, y no estoy dispuesta a dejar que se patee el diccionario por un falso concepto llamado “lenguaje inclusivo”. El español ya es inclusivo y lo demuestra a través de los artículos. Que se utilice un pronombre o adjetivo en masculino para denominar a un grupo o colectivo, ni me ofende ni coarta mis libertades. Que os folléis a la lengua española en defensa de un concepto erróneo, hace que pierda paz mental y que hagamos un flaco favor a las generaciones venideras que heredarán un lenguaje desvirtuado y poco práctico. Expresar los géneros con “e”, “x” o siendo redundante no hace a nadie más tolerante o feminista; le convierte en un paleto analfabeto.
Soy mujer. Y tengo la regla. Y hago caca. Y hago pis. Y me tiro pedos. E igual que no me gusta ver caca en anuncios, a un tío meando en la calle o que se tiren un pedo delante de mí; no me gusta ver cuadros pintados con sangre menstrual, ni a alguien con la cara ensangrentada porque, entre otras cosas, me mareo con la sangre.
De la misma manera que no consiento que un tipo esté sin camiseta delante de mí en un entorno que no sea la playa o la piscina, porque es una grosería de tres pares de pelotas, el top less fuera de estos dos mismos escenarios, me parece fuera de lugar. Y a tenor de las reacciones de los machirulos, no funciona y, encima, se coge frío.
¿Ponerse unas bragas en la cabeza o como un bandido a punto de atracar una diligencia? Pues oye, haz lo que quieras mientras las bragas estén limpias; de lo contrario, tenemos que hablar…
De lo expuesto hasta ahora, un segundo compañero me ha dicho que me compraba todo menos lo de “palmar pasta” y luego ha argumentado sobre los derechos ganados por trabajadores que no se podían permitir huelgas.
Es mi percepción que, en el siglo XXI, la huelga es una herramienta obsoleta. Pero lo realmente importante para mí es que soy una mujer trabajadora e independiente a la que, según la estadística, le cuesta ganar el dinero un 30% más que a un hombre. Defenderé mi derecho a la igualdad, trabajando duro para demostrar que me merezco cada euro que gano exactamente igual que cualquier hombre de mi alrededor y no cederé ni un céntimo, cobrando así, efectivamente, menos que mis compañeros este mes. NI UN CÉNTIMO. Mujeres mejores y más listas que yo, lucharon hace años para que yo esté aquí hoy trabajando, ganando mi dinero para mantenerme sin un hombre a mi lado y pudiendo pedir una hipoteca sin permiso de mi padre – que hubiera sido una risa que flipas, tú – como para que yo ceda parte de él al sistema del patriarcado. Vengastaluego.








