Desapareciste, como el viento entre mis brazos, sin despedirte, cogida de la mano de la muerte, te fuiste. Pero no te escaparas, no. Permaneceras conmigo siempre, en mis latidos y en cada suspiro, porque cuando el amor es de verdad, se incrusta en el tejido, y se siente donde solo tu supiste llegar; en mi alma.













