—Y me paseé por el huerto de los capuchinos casi en cueros, y feliz y libre —en este punto Toto se puso a agitar los brazos y se contoneó de una forma indescriptible.
En los jardines de un palazzo veneciano, el joven Toto le despliega al sir inglés historias de santos, ángeles, demonios y hombres. San Pedro saquea la iglesia de San Pablo; San Luis se desconcierta ante la desnudez de San Sebastián; los querubines lloran por la falta de sus piernas, y la frontera entre lo sagrado y lo humano se vuelve inestable, casi juguetona.
Seis relatos breves atravesados por la ironía y una sensualidad discreta, donde la tradición religiosa se retuerce sin solemnidad y las figuras conocidas aparecen en situaciones inesperadas y cómicas. En ese vaivén, la narración avanza con ligereza y extrañeza, como si cada historia abriera una pequeña fisura en lo establecido.












