One Nice Bug Per Day
Show & Tell
TVSTRANGERTHINGS
d e v o n
Claire Keane
Alisa U Zemlji Chuda
taylor price

Kaledo Art

Andulka
PUT YOUR BEARD IN MY MOUTH
occasionally subtle
DEAR READER

#extradirty

pixel skylines

tannertan36
No title available

Product Placement

shark vs the universe
Jules of Nature
h
seen from Egypt
seen from Morocco
seen from Morocco
seen from Singapore
seen from Morocco
seen from Netherlands
seen from Brazil
seen from United States
seen from United States
seen from United States
seen from United States
seen from United States
seen from United States
seen from United States

seen from United States

seen from India

seen from United Kingdom
seen from Russia
seen from Netherlands
seen from United States
@meanwhile-smile24
quiero estabilidad emocional como regalo de Navidad
That side of depression
Why do people never talk about the part of depression when you just don’t want anything anymore? Everybody talks about when it hurts like hell, when you cry, when you cut, when you take drugs, when you break down. But no one ever talks about when you just lay down in your room, with a hole inside of you that you don’t know how to fill, and you don’t want to do anything even the things you usually like. So you just spend your day kinda waiting for it to end. And it’s horrible because you feel empty and guilty for that at the same time.
“Hay problemas que resuelvo en tanta gente pero nunca los resuelvo en mi.”
— Beret. (via dxpresick)
N o p u e d o c o n t o d o
Me resulta patéticamente ridículo e inmaduro que porque hayas tenido problemas con alguien le envenenes la mente a tus amigos para que también le odien cuando el asunto no les compete en nada.
Piensas que no eres suficiente para los demás,
Tu apariencia no va a cambiar y al final, nadie te amará,
Te hicieron pensar que el físico es lo único que va a importar,
Y que en tu personalidad nadie se fijará.
Te hicieron creer que no me mereces felicidad,
Al pensar que nunca vas a triunfar,
Y que el amor no ibas a encontrar.
¿En que momento dejaste de soñar?
¿Cuando fue que permitiste que te dejaran lastimar?
¿Donde está la persona que amaba la vida?
¿Acaso olvidaste tus sueños de niña?
-Els.
Estoy harto de que todo le salga bien a todo el mundo, y todo me salga mal a mí.
Mi fantasía sexual es llegar a pasar un día entero sin estresarme, ponerme triste o de mal humor.
Has lo que creas que te haga feliz porque aún mejorando al mundo habrá alguien que te critique.
Stop beating yourself up. You’re a work in progress, which means you get there a little bit at a time not all at once.
Regalos insignificantes como un beso en un momento inesperado o un papel escrito a las apuradas, pueden ser más valorados que una joya.
- Julio Cortázar.
Do you have a valentine?
no, i have anxiety
Psicológicamente, la peor sensación del mundo es no saber si esperar o darse por vencido.
Es muy vrdd me a pasado
Más de 200 huesos y aún no aprendemos a seguir en pie cuando nos rompen el alma.
@poetaprohibido (via poetaprohibido)
Si tuviera que pedirle perdon a alguien, me lo pediría a mi misma, por todo lo que me hago y me he hecho.
vía - (not-all-are-the-same)
Me acostumbré a perderte.
Me acostumbré a tu sonrisa, a tus palabras encadenadas, a tu peculiar forma de ver la vida. Me acostumbré a esperarte, tanto como fuera necesario, a inyectar en mis venas una dosis extra de paciencia, a saber parar el tiempo. Me acostumbré a guardar silencio, a tragarme las preguntas, a bañarme entre dudas y nadar entre melodías inacabadas. Me acostumbré a abrigarme con recuerdos, a acercarme a la nostalgia, a tapar con vendas rotas las heridas que no cierran. Me acostumbré a necesitarte, a tenerte como parte imprescindible de mi vida, aún sin estar en ella, a guardar tu historia en un rincón bajo llave para que nadie pudiera estropearla. Me acostumbré a pensar en ti, sin apenas darme cuenta, a tenerte de manera improvisada en mi memoria, en el momento menos esperado, en el instante más impreciso. Me acostumbré a buscarte, por todas partes, en los lugares y personas más recónditos y extraños, sabiendo que, posiblemente, no te encontraría. Me acostumbré a recorrer cada tren, cada barco, estación y puerto, deseando que algún día, la caprichosa casualidad, volviera a ponernos en el mismo camino. Me acostumbré a imaginar que estabas bien, aún sin saberlo, a imaginar que, de alguna forma, tú también te acordabas de mí. Me acostumbré a borrar lo malo, a quedarme con lo bueno, a pintar enormes cuadros con tus dulces promesas. Me acostumbré a refugiarme en todo lo que me dijiste. Me acostumbré a seguir la historia, por mi cuenta, ignorando por completo la parte del punto final. Me acostumbré a escuchar todas tus canciones, tus poemas y frases, por si, tal vez, algo fuera para mí. Me acostumbré a arriesgar sin pensármelo dos veces, a aguantar cien mil tormentas, a lanzarme al vacío con un solo motivo. Me acostumbré a sentirte cerca, estando demasiado lejos, a sentir escalofríos cuando escucho tu nombre, a perderme inesperadamente con una simple fotografía. Me acostumbré a pensar que, tarde o temprano, sentirías lo mismo, que vendrías a mí del mismo modo que lo hiciste el primer día, que sólo era cuestión de aguantar un poco más. Me acostumbré a tenerte como un contacto más, sin ser un contacto más. Me acostumbré a visitarte en sueños, al fin y al cabo, era la única forma de tenerte cerca. Me acostumbré a seguir aquí, justo aquí, por si alguna vez necesitabas algo de mí. Me acostumbré a llegar a ti, para luego tener que volver a echarte de menos. Me acostumbré a todo. Me acostumbré a nada. Supongo que, después de todo, me acostumbré a perderte.