se oyen truenos a lo lejos,
se cerraron las puertas del castillo,
En esta noche, como tantas,
me pongo una sonrisa en la cara e,
me dispongo, a servir a mi marido.
al siguiente, me regala un lirio,
más, cuando llega la tormenta,
se convierten en espinos.
La madrugada ha sido larga,
tengo el llanto reprimido,
espero impaciente el alba,
busco entre mis atuendos,
me mezclo entre el gentío.
Algunas me miran de reojo,
otras, sé que me envidian,
porque vivo en un castillo,
porque tengo un bello rostro,
porque tengo un buen marido.
sé que soy vuestra vida, más
para llegar a mi destino.
No recuerdo haber hecho nada y,
cuando quiero estar a solas,
subo a la torre más alta.
Disfruto del sonido del silencio,
mirando hacia el cielo infinito,
Yo, nunca tengo razón en nada,
y tengo mal comportamiento,
siempre subraya mis errores,
se quedan en mi pensamiento.
más llora y me ruega de rodillas,
me dice que, no volverá a hacerlo.
Mi reloj no puede seguir parado,
tengo opresión en el pecho,
ya no quiero seguir así...
¡Voy a salir de éste cuento!
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