Anoche mi fiel amigo me dijo ''Sal y describe el cielo desde tus ojos, para mí esa es la poesía que agrada más''
Las siguientes horas me quedé pensando en lo extraordinario que es para mí observarlo siempre, en todos sus momentos, cuando está estrellado, cuando está nublado, cuando está que arde, es como si fuese una persona que conozco desde siempre mostrando todas sus facetas, pues solo yo me he dedicado a contemplarlo tanto estos días, como si no existiese para otros, solo para mí.
Pero esta noche, esta noche estaba diferente, no sabía exactamente que era lo que transmitía, estaba feliz pero también algo confuso, no sé, cielo mío, no sé que tienes hoy, pero mira cuantas estrellas se dejaron ver, mira cuan hermosa estaba la luna, mira que alegría emanaba de ella,
Lo más encantador al caer la noche fue el hecho de que no lo contemplé sola, sino con alguien que de verdad quería, mi amiga,
dulce pequeña, niña herida, que cuando se ríe rompe el silencio tan agonizante de la infelicidad, mi dolor de cabeza, mi alivio, tan inocente externamente pero tan perversa a veces, pláticas espontáneas, momento ideal para cantar, sí, cantar como un par de mujeres ebrias y libres sin miedo a interrumpir la cena de las casas vecinas, sin pudor de que salgan de sus casas y nos manden a callar.
Ya se había hecho tarde, ya me tenía que ir
Pero por primera vez en tanto ¡Que dulce fue partir!
No sé si te has detenido mientras caminas ¿Que disparatado suena cuando lo dices, no? Pero sí, te detienes y a la vez no, porque te haces uno con la naturaleza, te haces uno cuando contemplas el recorrido y a la vez aceleras el paso, te das cuenta que la libertad está allí, junto a la noche, tus cabellos se mueven con el viento, el brillo de cada bombillo en el camino iluminan más que ayer, sin saber porqué, la oscuridad a medias te ha de brindar una sensación de seguridad que tal vez no sentirás jamas, los grillos están felices y para mostrarlo su buen sonido emiten, pero más allá del ruido de cada automóvil que a tu lado pasará hay algo tácito, lúgubre, que sin él quizás, la noche dejaría de ser noche.
¿Cómo se le llama, paz? ¿Qué es? ¿Eso tal vez? Quizás, no lo sé.