Me pregunto si alguien está pudiendo construir algo en este mundo descartable. Me pregunto si entre tanta conexión perdimos la capacidad de comunicarnos. Las ondas del wifi nos están afectando profundo, internet se enquistó en nuestros corazones y nos sentimos solos. Solos con nuestros teléfonos. En el contacto real hay una llave. El espejo que necesitamos para crecer. Nadie quiere verse envejecer. Madurar es poco sexy. Nadie quiere ver sus mañas. Nadie quiere encontrarse con su oscuridad un domingo a las siete de la tarde. Nos vendieron que hay que ser libres. Pero, ¿somos libres cuando estamos escapando? ¿Dónde quedaron los “acá me quedo”? ¿Los te veo como una persona real y te elijo? ¿Los me estás mostrando algo que me incomoda pero quiero laburar para hacer de este espacio un hogar? Quiero que hagamos de este hilo que nos conecta una casa con plantitas y una chimenea, que las ventanitas tengan cortinas y una alfombra en la puerta que invite a entrar. A entrar a un espacio donde las máscaras quedan colgadas en el perchero. Tenemos un living que sirve para sentarse y también para bailar, en la puerta de la cocina nos abrazamos. Nos mostramos que nos pesan las ojeras del cansancio de buscar. Buscar cansa. Huir cansa. Dejar cansa. Necesito el remedio que trae mi ser. Ser es sommier de cuatro mil plazas, ser es estar, ser es aire, ser es transparencia, ser es amar, ser es arriba. ¿Vamos más arriba? ¿Querés venir a ser?
¿Cómo se invita a alguien a ser? Supongo que siendo. Soy esto y esto otro también. Soy un entero dividido en tres. 1/3 corazón, 1/3 mente y 1/3 cuerpo. Con el corazón tejo hilos invisibles, con la mente busco controlarlos y si no puedo, busco cortarlos, con el cuerpo los toco. A veces suenan como canciones preferidas, otras es todo todo ruido. No fluye.
Silencio.
En esta parte me apiló así: Corazón Mente Cuerpo
Esta pila es una Meli.
Ahora la mente corrige. Crítica. Dice que es mejor así: Mente Corazón Cuerpo
La mente quiere estar arriba. El cuerpo obedece. El corazón se calla.
Esta pila es un ego.
Ojalá pronto algo me haga latir tan fuerte que nunca más pueda escuchar a la mente.












