Puedes culpar a tus padres, puedes culpar a tu infancia, puedes culpar a tus amigos, puedes culpar a tu primer amor, puedes culpar al bullying, puedes culpar a la sociedad, puedes culpar al karma, puedes culpar al diablo... pero si reflexionas nadie te puede obligar a ser quien eres. Solo tu puedes decir una cosa así. Tú te conviertes en quien quieres ser, no ellos.
















