♫ El poeta se va, el poeta se va (en medio de abucheos) ♫
Te sigues equivocando al leerme; aunque bien te sirve para sostener tus argumentos a base de especulaciones rebuscadas y persuasivas solo, para la calma de tu vanidad. Podría aclarar cada misiva y ayudarte a contextualizar tus suposiciones, revelar la razón de cada esbozo, pero justificar cada mal escrito para que dejes de atribuirte tanto; no me conmueve en absoluto. Si hay algo o mucho en lo que ves y te incomoda, quizá sea coincidencia, quizá sea un reflejo, quizá sea más mío que de nadie. Quizá te parezca poco convincente, pero vamos, que convencer jamás ha sido lo que pretendo, mucho menos que me creas o promover tu propia defensa acérrima. Sé muy bien que la amargura se me escurre por estos dedos y que, de ellos, hoy en día, solo nacen relatos oscuros, pero no me olvido de aquellos que ayer fueron destellos y que brotaban de mi corazón. Sigo con lo mío, tan vomitivo como despreciable; soy el emisor y el destinatario, por lo tanto, no tengo que pedir permiso ni dar explicaciones. Lo mío no busca adaptarse ni ser de tu agrado, mucho menos requiere de aprobación alguna; podrá ser cuestionable, pero está muy lejos de ser negociable.
Ombliguista.













