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@mmingo
Top 20 Álbumes de 2015 (1/2)
Prólogo
2015 ha sido un buen año. Un buen año de buena música. Buena música, buenos artístas, buenos conciertos... He escuchado más música que el año anterior pero menos que el próximo, y en ese impás en el que uno cede el testigo al otro, me dispongo a recopilar mis 20 álbumes favoritos de 2015.
Matizo el concepto de este Top 20: Ordeno, de peor a mejor, lo mejor del año según criterios de calidad. Por encima de ello y de todo, prevalece mi gusto personal. Apuntado esto, si seguís leyendo, sois bienvenidos a un fabuloso viaje sonoro y sensorial. Melómanos, be warned.
20: Dover – Complications
El REGRESO. Así, con mayúsculas y en negrita.
Dover ha traído, por fin, el sonido rockero que se le lleva rogando desde hace ya 10 años. Los álbumes comerciales y experimentos étnicos dejaron huérfanos a su legión original de fans, y estos se convirtieron en zombies nostálgicos y desamparados cansinos. ¿Sació este nuevo álbum esas ansias de grunge?
A mi sí. Tengo el Late At Night orgulloso en mi Top 3 Ever y, aunque no esperaba la misma pegada y frescura de aquella masterpiece, acepto gustoso esta nueva venida de las hermanas Llanos. El que no se contenta es porque no quiere.
19: Mark Knopfler – Tracker
El frontman de Dire Straits forma parte de ese olimpo de guitarristas universalmente conocidos, cuya música a muchos nos inicia en el rock y nos siembra la semilla de un criterio musical bueno y consciente (o al menos eso es lo que pensamos entonces).
Pasa el tiempo, se amplían nuestras miras y dejamos atras esos grupos esenciales, ahora denostados bajo etiquetas infames como el dad-rock.
Una mañana te levantas y: “Coño, Mark Knopfler ha sacado nuevo disco”. Lo pones en streaming mientras te duchas y: “¡Coño!, suena de puta madre”.
Muy cuidado. Buena música, sin paliativos. Una cuidada campaña que trajo buenos resultados comerciales. Un gusto poder enmarcarlo entre lo mejor del año. Una putada no haberlo visto este año en directo, que vino a Lanuza (Huesca).
18: PXXR GVNG – Los Pobres
Me lanzo de tirabuzón y medio a la piscina del trap español. Reconozco el hito musical y cibernetico que han alcanzado todo los artistas del género anotando, en esta decimoctava posición, al que seguramente es el mayor grupo nacional, PXXR GVNG.
Música barriobajera de cojones. Tampoco me lo he pasado mejor escuchando otras más altas composiciones.
17: Death Grips – The Powers That B
JENNY DEATH WHEN. El hype en grado sumo. Death Grips ha retorcido aún más su ya polémica estrategia de comunicación pública. Poco después de lanzar el primer disco de este álbum doble, anunciaron su separación, para más tarde lanzar una críptica mixtape instrumental.
Meses después, tras mucho rondarle, Jenny Death, la segunda mitad de The Powers That B finalmente llegó. Si aún no lo habéis hecho y estáis interesados en una mezcla bestia de electrónica y hip hop capaz de volaros la tapa de los sesos, no dudéis en escucharlo.
16: Kamasi Washington – The Epic
Este es un triple album que, si no habéis escuchado a tiempo y lo tomáis ahora, en los confines de 2015, podéis plantaros sin daros cuenta ya en 2016. Tres horazas de música. Cuidao.
Soul, R&B y, principalmente, jazz confluyen en este proyecto con mucha solera y que, a todas luces, hace honor a su nombre, The Epic.
15: Jamie xx – In Colour
Jamie xx es, como la cover del album da a entender con esa pata suelta de una gran X, una cuarta parte de The xx. DJ y reputado productor, debuta en solitario con este album de colorida música electrónica y portada.
Bien podría suprimir algunos colores de la rueda y dejar los suficientes para elaborar la bandera del Reino Unido, pues lo que entrega es una clase maestra en algunos géneros patrios: Rave, UK garage, house...
Me quedo sobre todo con el minimalismo de muchos temas, que con unas pocas notas arpegiadas o ritmos básicos, se basta para resolver en auténticos temazos y baladas.
14: Periphery – Juggernaut: Alpha & Omega
El metal progresivo, otro de esos géneros que está viviendo una época dorada. En él, el djent, mezclado con músicos extremadamente virtuosos, estiran los límites de sus condiciones musicales. Siempre te sorprenderán con una canción con un ritmo más complejo, unas melodías más disonantes, un breakdown más bestia, más heavy, más enrevesado...
En este caso, el tercer (y cuarto) album de la banda estadounidense Periphery es uno doble: Alpha y Omega. Con sonidos diferenciados entre sí, presentan un abanico de estilos sonoros. Accesible para el oyente corriente (y no solo para el tremendo friki progger, algo de agradecer), puedes escuchar coqueteos con el rock y pop o enclaustramientos en el jazz. Muy disfrutable todo ello, como digo.
13: Panopticon – Autumn Eternal
Black metal y folk. ¡Que me aspen si hay una combinación jodidamente mejor! Seguro que no, y menos si viene de la mano de Austin Lunn, Panopticon.
Autumn Eternal supone su séptimo álbum, último de una trilogía, y un hito cualitativo en la carrera del músico. La mezcla es perfecta: Baterías frenéticas y muros de distorsión, muy orgánicos en composiciones preciosas; y destellos acústicos con violines y banjos.
12: Sufjan Stevens – Carrie & Lowell
Destilamos la música y dejamos solo al cantautor con poca instrumentación más que su guitarra. Sufjan Stevens toma este testigo y presenta su recopilación de canciones más personales hasta la fecha.
Aunque pueda intuirse un disco vacuo en forma, las harmonias y sobre todo las letras compensan y definen a este, un disco esencial.
11: We Are The City – Violent
Particularmente esta posición y la siguiente son claves para entender la concepción de este ranking y mi enfoque sobre la música en este 2015.
En el descubrimiento de ambos albumes, las sugerencias de Spotify y mi gusto se alinearon. La plataforma de streaming me proporcionó dos pedazos de música que me atraparon y que tuve en repeat todo el año. Mi argumento para recomendar estos discos no es más, ni nada menos, que el de que “me encantan” (luego pasaré a discernir por qué).
Recalco también que, hasta la hora de redactar estas líneas, no sabía nada sobre sus autores. Este hecho presenta una dualidad:
No conociendo a los autores, no portando la fama de la banda, el historial, la expectación... Permite el gusto más auténtico por su música. Crea un vínculo honesto que, si es bueno, ayuda a perfilar el gusto musical propio. Se discierne de manera genuina qué es lo que a uno le gusta y, especialmente, qué es lo que a uno le encanta.
La otra cara de la moneda: Por pereza, no me había informado. Al hacerlo, he descubierto cosas tan reveladoras e importantes como al escuchar la música en cuestión. Depués de todo, elaborar este ranking, aparte de una manifestación de frikismo, resulta un ejercicio productivo. A continuación, algunos datos:
We Are The City emplea la fe cristiana de sus integrantes para elaborar los temas de sus canciones, pero sin predicar en ellas. Violent fue estrenado en 2013 y es, en realidad, la banda sonora de una película homónima. Detallitos muy aptos para descalificar a este trabajo de figurar aquí.
Pero, a todos los efectos, este album ha visto su gran estreno este año, e insisto en que contiene buena música. Esto pasa por una batería que rehuye de ritmos convencionales, una voz sensible, composiciones superadictivas... Escuchadlo para ver a lo que me refiero.
10: The Amazing – Picture You
Continuo la defensa conjunta con el último album. Si el anterior me gustaba, este aun más. A saber:
Música etérea, esa cadencia psicodélica que a muchos tanto nos gusta... Voz distante y de nuevo muy sensible, un falsetto masculino que también encuentro en otras de mis bandas favoritas... Guitarra muy presente, nada ostentosa, tocando arpegios que parece que han hecho a mi medida, como si de un traje se tratara... Ese es mi terreno común de afinidad musical y esta banda ha aterrizado en él de lleno.
Googleo el disco y lo primero aparece es su crítica en Pitchfork. Esta comienza así: “Christoffer Gunrup, de The Amazing, haría buenas migas con Mark Kozelek”. Joder que sí. Benji fue mi album favorito del año pasado. No van mal encaminados, no.
Una historia de G.A.S.
Esta es una historia de G.A.S. No de gas, no. De G.A.S. (Guitar Acquisition Syndrome), síndrome de adquisición de guitarras. Esta dolencia afecta a guitarristas de toda índole y su cuadro clínico no trasciende más de un hilo cualquiera de un foro online de músicos.
El G.A.S. es LA PUTA NECESIDAD DE COMPRARTE UNA GUITARRA NUEVA y, como el que aplaca el picor de un picotazo de mosquito con el caduco placer de rascarse, se combate recorriendo el stock de las principales tiendas de música y fantaseando sobre tu posible nueva compañera de 6 (o más) cuerdas.
El tito Malmsteen nunca ha sufrido de esto.
Hasta aquí nada nuevo. Esto es algo que para muchos de nosotros siempre ha sido así, que a veces ha sido más facil de sobrellevar (y otras no tanto), y que siempre será. Hablemos ahora de mi.
Los hechos
Toco la guitarra desde hace 5 años. Comencé a hacerlo allá por 2010, fecha en que me hice con mi primera (y actúal y única) eléctrica, una Yamaha Pacifica 112V.
Es gracioso porque esta NO es mi guitarra, sino su antecesora. Vino con la circuitería jodida y tuve que pedir una nueva.
Por 250€, una starter sólida que aún hoy me permite exprimirle mis sonidos propios y que, con las limitaciones que siempre ha tenido, pienso, optimista, que no ha viciado mi forma de tocar.
Desde entonces, todo un crecimiento musical se ha visto en mi a través de las guitarras por las que he babeado, fruto del G.A.S. que ya conocéis. Aquí una progresión cronológica:
Comencé por los sueños húmedos con las Les Paul de Slash, las Explorer de James Hetfield y el genial killswitch de Buckethead. Todas ellas bien fuera de mi alcance, ya fuera por la cara insignia de la marca Gibson o el caracter vintage de las guitarras del guitarrista de Metallica.
En esta etapa sí que logré algo: En 2012, le instalé este killswitch a mi Pacifica. No funciona bien, nunca lo he usado y, de hecho, ni me acordaba que lo tenía puesto... Igual no, en esta etapa no logré nada.
Tanto ídolo virtual... Con el paso de los meses y probar una señora Fender en persona se me quitó la tontería. Madre de dios, ¡qué confort tocar en un mástil profesional! Que le jodan a las guitarras recargadas, de puentes flotantes birriosos y trastes intratables.
Claro que también cambiaron los referentes musicales. Los “palancazos” del señor Vai y su prole, o el saber utilizar la alta ganancia con cabeza, entraban en juego. Al mismo tiempo también, empezaba a sentir debilidad por la pastilla pegadita al mástil y su sonido más jazzero.
Quedó abierta la cuestión que me ocupa desde entonces: ¿Versatilidad o especificidad de género? En cualquier caso, ¿qué guitarra es más versatil? o, de centrarme en un género, ¿en cual?
Jason también pensaba mucho sobre estos temas. “¿Señor Becker me presta su fabulosa Carvin azul?”
La historia
Esto se suponía que iba a ser una historia y, de momento, no está siendo más que unas memorias redomadas de mi trascurso guitarrístico. Paso a lo que quería contar realmente.
Por circunstancias laborales personales, parece que vislumbro una futura llegada de ingresos que, si dios quiere, será generosa y constante.
Off-topic: Vivimos en 2015 y tengo 20 años. Tomémonos un instante para valorar qué se considera una cantidad generosa. Sinceramente, no lo sé ni yo.
Este verano también, estoy quemando la guitarra más que nunca. La toco con empeño y, la música que saco, cada vez más digna, me gusta.
Parece que está todo a favor y que solo falta el último empujoncito para lanzarse. Pues ese empujoncito llegó hace unos meses en Malta en forma de verdad absoluta, una reflexión que nunca me había parado a hacer:
Gastarte “x” dinero en una guitarra está bien invertido. Total, es un instrumento musical.
Putamente cierto. No habrá 300 ñapos más amortizados que los que me gasté en la Yamaha Pacifica. Si hay algo en lo que puedo invertir con total convencimiento de ello, es en pillarme una guitarra nueva: Mi segunda y flamante hacha.
Por la definición del G.A.S. ya sabéis que esto va por temporadas. Y en cada una, salen a salen a relucir selecciones nuevas de guitarras contendientes.
Las guitarras
Tres candidatas, todas rondan los 800€ y todas quiero que tengan el mástil bien clarito. Son:
Fender American Special
La que más tiempo he tenido en la recámara. La oportunidad de hacerse con aquella strato que me enamoró, años ha, en una tienda de la bretaña francesa podría llegar de la mano de esta preciosidad.
Eso sí, no una strato cualquiera, la pala del clavijero bien grande. Y siempre queda la posibilidad de escalopar el mástil y acabar con una bicha como las de Yngwie Malmsteen, antes citado.
Fender Baja Telecaster
Hablaba Risto Mejide hace poco de “actualizar los héroes de la infancia”. De enano esta guitarra me parecía lo más feo del mercado. Hoy día, no puedo más que rendirme ante su sonido y la versatilidad que todo el mundo le alaba.
Eso sí, no se si estoy preparado para dar el salto al puente totalmente fijo. ¡¿Qué digo?! PALANTE.
Chapman ML-3 Traditional
La alterantiva a la Tele clásica. La compañía del guitarrista de YouTube está en boca de todos y parece que respalda su fama con buenas guitarras. Me molaría echarle mano a una de estas ya que, aunque Fender sea la referencia, no es para nada la marca que me define.
El símbolo del infinito en el traste 12 me mata. Por lo demás, derrocha estilo por todas partes. ¿He dicho ya que me gustan los acabados en madera vista? :)
La canción
Concluyo tan tremendo tocho con un tema de una banda que me tiene estas semanas pilladísimo, CHON. Son cuatro chavales de San Diego jovencísimos y de aspecto muy bizarro, pero que tocan a unas cotas de complejidad y gracia como no había visto nunca.
Si tuviera que meter una cuarta guitarra en mi selección, seguramente iría una Ibanez como las que tocan estos chavales.
Y es que generalmente hacen temas instrumentales pero este, de corte muy emo, le viene al tema del G.A.S. que ni pintado.
Trying to find, you left me lost, But I just want you home now, Though, I'll see you again but, I can't wait forever.
Vinyl Update: Mayo
Dos fechas han marcado la ampliación de este mes de mi colección, que está a punto de alcanzar la decena de discos:
La 9ª Feria del Coleccionismo Musical de Zaragoza. La fila superior muestra lo que me llevé a casa tras pasar por este evento.
Arriba a la izquierda, la banda sonora de la reconocida película de François Truffaut, Jules et Jim. El primer 7” en entrar en mi estantería y el disco más antiguo hasta el momento, de 1962.
Y arriba a la derecha, el album casi-seminal de la música electrónica: “Kraftwerk - Autobahn”. Aquí tuve un dilema bastante importante, ya que acudir a una feria de coleccionismo para llevarte un remaster nuevecito e impecable pues parece de ser un poco estúpido.
Tuve en mis manos, además de esta versión, una re-edición española de 1977 (originalmente salió en el ‘72) del album original, en un estado bastante regulero, por solo 10€ más. ¿Cual llevarme?
Valorando que mi nivel de sibaritismo no alcanzaba todavía cotas tan altas y que, si me llevaba una edición original distinta a la del '72, estaría limitandome para el día que las alcanzase, opté por llevarme el remaster nuevo, que también contenía la funda original y una libretita con todo el artwork.
También, el precio por el que lo vendían, era 2€ inferior a la oferta de Amazon, así lo consideré una buena compra.
Y pasamos a la fila de abajo. El resultado de mi segunda incursión en Discogs, un par de EPs traídos de una tienda alemana.
Si alcanzáis a leer la pegatina del disco de la izquierda, no hará falta que os explique nada. "Ali G & Shaggy - Me Julie". Cuatro versiones del tema en el que el mítico personaje de Ali G colaboró con Shaggy. Para mi, un eterno fanático de la película, un "must".
Y a la derecha, otro pasito en mi camino a conseguir el catálogo en formato físico completo de una de mis bandas favoritas: "Mattafix - Cool Down The Pace".
Seis mezclas del mismo tema, original de Gregory Isaacs, contiene este disco de preciosa cover que cifra en 9 el total de vinilos que descansan en mi estantería.
La decena está a la vuelta de la esquina y mi cumpleaños es el próximo día 20, si los regalos no son muy desacertados, este próximo mes de junio se sumarán a mi colección algunos discos muy chulos y me quedaré sin dedos en las manos para contarlos.
Mario Mingo.
...
Feria del coleccionismo musical.
...
Discogs.
...
Vinyl Update.
...
Forever.
Es coña! xD
Dejo el link a mi usuario en Discogs, donde mantengo al día todos los detalles de mi colección. Checkeadla si queréis:
http://www.discogs.com/user/mmingo/collection
Hasta la próxima, el vinyl update del mes que viene, que a ver si llega pronto y mi cartera me lo permite. :P
-Mario.
XVII Media Maratón de Zaragoza
Vaya una experiencia para mi primera media maratón, mi primera distancia superior a los 15km.
He preparado esta carrera siguiendo el mayor número de consejos posible y he salido despacito y muy conservador, como sugerían todas las webs de atletismo pertinentes.
Iba un poco a lo loco en el tema de que no sabía si seguiría una liebre o no. Los consejos me decían que sí, la última, de unos largos 2:10; pero la experiencia me decía que no, que no me distrajera con los corredores de los globitos.
Ha sido en torno al km. 4 cuando se ha disipado esta duda: Me ha adelantado Jean Pedraza, corredor ciego y manco del brazo izquierdo que tuve el placer de descubrir en la Carrera del Ebro, y su guía.
Con una mezcla de respeto, de decir "si el puede, yo también"; y de seguridad, "ellos seguro que pueden", me he pegado "a su rueda" y he continuado la primera vuelta entera junto a ellos.
Había encontrado con la liebre perfecta, pues han llevado un ritmo tal que, en el puente Giménez Abad, hemos sobrepasado a la liebre de las 2:00. Genial.
Cruzando el Pilar y enfilando la segunda vuelta, he replanteado los objetivos. Jean y su guía bajaban su ritmo tras los avituallamientos y la liebre de los 2:00 comenzaba a achuchar. Me he despegado y he tirado en busca de mi profesor de inglés en el CPA, Raul, que corría bastantes metros por delante.
En lugar de deshincharme poco a poco hasta la meta, he tirado y tirado desde el kilómetro 11. En el 13 lo he divisado al otro lado del Puente de Hierro, y finalmente en el 17, de nuevo en el Puente Giménez Abad, lo he alcanzado.
El flato le había hecho mella y lo he recogido andando. Hemos cruzado el puente juntos y en el km. 18, enfilando por última vez Echegaray, me he despegado y he empujado casi por última vez.
Aquí ha sido uno de los peores momentos de la carrera, pues se me ha secado la lengua hasta un punto en el que había que verme las caras que ponía en busca de hidratación y saliva. Finalmente he llegado al último de los dos avituallamientos por vuelta que había, he bebido agua, y he girado por San Vicente de Paúl hacia el último paso por la zona centro.
Superada la barrera de los 20 kilómetros, he bajado por la Calle Don Jaime con los ánimos de las patinadoras, cruzado por Espoz y Mina con los gritos de los corredores que ya habían terminado ("¡¿Pero todavía estais por aquíii?!"), y esprintado en los últimos metros de la Calle Alfonso, repleta de gente.
Qué escalofrío al verme empujando todavía tras 21 kilómetros arropado por toda la gente! Qué felicidad al ver el cronómetro de la meta marcando unos exactos 2:00:0x! Y, todo hay que decirlo: Qué miedo al parar tras cruzarla, que pensaba que me desplomaba del cansancio físico y mental!
En esos últimos 30 segundos he vivido los instantes más intensos, los mejores y los peores. Si los sumo a las sensaciones de las otras 2 horas de carrera, creo que me da una valoración total positiva, experiencia que otro año no dudaré en repetir!
Quería dar las gracias también a mis padres por acompañarme y echar alguna fotillo durante el trazado y, sobre todo, a todas las personas que han hecho posible esta carrera: Organizadores, animadores, patinadores, gente de avituallamientos y demás personal de asistencia. Es un gusto correr por las calles de tu ciudad bajo una organización y una estructura tan bien montada.
PD: Dejo el link a la práctica en Endomondo con algunos de los tiempos y detalles técnicos de la prueba:
http://www.endomondo.com/workouts/337817173/6127887
Vinyl Update: April Primer mes de colección! El mismo día 7 del mes pasado llegó el Rival Dealer EP de Burial para abrir la colección y 30 días más tarde ya son 5 los 12" que residen en mi estantería. Sempiternal, de Bring Me The Horizon (abajo-izquierda) cayó el Día del Libro con la excusa de un regalo-capricho para mi hermana. El resto, un promo y un white-label de Mattafix (¡autores de mi album favorito!) y un EP de los míticos Massive Attack, han llegado por correo esta mañana. Seguiré buscando ampliar mi colección a base de EPs y singles de mis bandas favoritas, que los LPs se cotizan muy caros! Hasta entonces, que Discogs nos bendiga. xD
Selectividad
Tengo que exorcizar esta mierda de mí. Escribo esto para lograr paz interior. Supongo que los delirios de la edad y la histeria de selectividad, en mi caso, se materializan en esto. Allá va.
No he estudiado una mierda para selectividad. Nada. Cero. Estas dos semanas han sido el mayor despropósito de mi vida, una pérdida de tiempo, una espera agónica al palo final que dé paso al verano. Dos semanas autoconvenciéndome de que tengo, que debería, que debo, que voy a estudiar. Fallo. Re-optimizo los planes de estudio. Empiezo mañana, y no. Me encuentro ya en pasado viendo que ayer no hice ni ademán de ello. No solo me tengo que convencer a mí mismo, sino también a los que me rodean. Tengo que hacer ver a mi familia que me lo curro y a mi hermana un ejemplo que dar. Jodido. Factores secundarios, pues la movida va dentro de mi cabeza, pero factores que están ahí.
En realidad tampoco lo necesito. El año que viene voy a cursar un grado superior de producción audiovisual —en una institución privada, presumiblemente. En momentos como este, factores secundarios como el antes citado cobran importancia. — así que no necesito la nota de selectividad, la del grado me servirá dentro de dos años en su lugar. Pero los derechos de examen están pagados y el principal promotor de hacerlos fui yo. No puedo rajarme ahora.
Voy a sacar mala nota. De todo lo escrito hasta aquí ya sacamos cosas en claro, las más banales, que voy a sacar mala nota. Pero mi desazón reside más hondo. “Deep stuff, man”.
Yo solía sacar buenas notas. Hasta la ESO yo solía estar en entre las mejores medias de la clase y sin mayores esfuerzos. Cambio de etapa, de instituto, aumento de las exigencias y gente nueva. Pérdida de mi interés en los estudios, o al menos desviación de este hacia otros campos. Remover bien y, ¿qué tenemos? Me he visto eclipsado por compañeros que, con mi misma antigua facilidad, reciben ahora mis medias de notable y sobresaliente. Fuck, man, soy mediocre.
“Me estáis alienando, hijos de puta.” - https://twitter.com/mmingo/status/336750640313274368
¿Soy mediocre? No. Sí. No. Sí. Discuto conmigo mismo. ¿Los estudios importan? Son la aplicación cotidiana de nuestros quehaceres del día a día, por tanto, nuestro mayor indicador de rendimiento. Pero la vida no es estudiar, son muchas más cosas. ¿Promociono en todas esas cosas? ¿Soy apto, progreso adecuadamente, destaco, suspendo, pegatina verde, triángulo rojo? No sé. Hay demasiadas facetas cotidianas a evaluar, pero en las que veo que más me voy a mover en los próximos años tengo serias dudas de ello. Esta auto-infundada mediocridad está carcomiendo todas ellas.
Ya se van revelando asuntos más profundos, aunque poniendo los pies en el suelo de nuevo, podríamos sintetizar las anteriores líneas en que mi poco rendimiento personal me afecta y que, pese a ello, me muestro reticente a sacar una mala nota en “el mayor exámen de mi vida”.
Como en Inception o como en una cebolla, pasamos al siguiente nivel/capa, más profundo. Tiene que ver un recuerdo vago y muy antiguo de la primera vez que pensé en el futuro, en el bachillerato. Estimo que fue en el colegio, a la vuelta de un recreo, alrededor de 4º de primaria, hace unos 8 años. Todavía no sabía que era el bachillerato, pero pensé en él, y en lo mayor que sería la gente que lo cursara. Es muy característico de mí establecer conexiones mentales entre distintos momentos temporales con grandes lapsos de por medio: De Nochevieja a Nochevieja siguiente, de cumple a cumple, o —de forma más tangible gracias a Twitter y el archivo de tweets antiguos, función autobiográfica a la que estaré eternamente agradecido por mi frecuentísimo uso — esta reflexión que hice en la ceremonia de clausura de los Juegos Olímpicos de Londres 2012.
“Se acaban los Juegos Olímpicos de Londres 2012. Ahora llega el momento de mis pensamientos filosóficos: En 2016, en las de Rio de Janeiro ¿Dónde estaré yo? ¿Que será de mi vida? ¿Me acordaré de 2012?...” - https://twitter.com/mmingo/status/234791147820699648 https://twitter.com/mmingo/status/234791436019720192
El tiempo pasó, crecí y descubrí lo que era el bachillerato y la selectividad, no muy bien esto último por cierto, pues adquirí las ideas de que la selectividad era “El examen más duro, más largo y más importante de mi vida”. La deadline se aproximó hasta chocar con el momento presente, en el que escribo esto (La una de la mañana, coño! El primer examen es dentro de diez horas! ). “El ciclo se cierra, toca vivir el momento hace tanto tiempo pensado”. Basura poética, pero en realidad es así como lo concibo. Por todo lo escrito antes y lo recién planteado, no puedo fallarme ahora. ¿Cómo puedo cagar semejante reto? ¿Con qué cara me presento con 18 años sin la suficiente disciplina resignado a sacar unas notas mediocres? Como digo “deep shit, y’all”.
Otra reflexión trascendente, del calibre de la anterior, también tiene que ver con la importancia del día de mañana, fecha señalada. La comunión, la boda, selectividad… Formalmente, son una de las fechas claves en el transcurso de la vida de una persona regular. En el supuesto de que tuviera hijos y tuviera que educarles, ya fuera a los 5 años o a mis (sus) 18, cómo le digo que yo hice un examen de mierda. Ah! Cierto, según escribo estas líneas me doy cuenta de que ya me he respondido unos párrafos más arriba. Él me dirá que lo lleva bien y yo tendré que creerle.
Concluyo ya el tocho, pues el objetivo de redacción era, “in the spur of the moment”, plasmar todas mis sensaciones para futuras retrospecciones nostálgicas (que como ya he dicho, me encantan), exorcizarme/liberarme de toda la mierda acumulada estos días y meses, asumir los posibles descalabros que puedan suceder mañana con la mayor tranquilidad posible (aunque sinceramente, con inglés y dibujo mi media no corre peligro de estar suspensa), y purificar mi autoconcepción de vago irremediable, faceta que con fuerza de voluntad este verano trataré de eliminar de mi conducta.
El objetivo no era cargarme el mayor número de horas de sueño posible, cosa que aun así en cierta medida sí he hecho. Cierro ya, ahora sí que sí. Buenas noches.
Making-of de la escena final de Les Quatre Cents Coups (1959), película promotora de la Nouvelle Vague del director francés François Truffaut, protagonizada por Jean-Pierre Léaud (Antoine Doinel).
Estudio de la historia de la literatura: Planteamiento fallido.
Según voy transcribiendo a mis apuntes de literatura decenas y decenas de títulos y fechas de publicación de obras célebres de autores históricos me voy dando cuenta de la inutilidad del método educativo en su conjunto: Pretenden que memoricemos datos o incluso alabanzas de textos que no hemos leído, de las que conocemos escuetamente su contexto histórico.
Mis hojas de teoría me sugieren descaradamente que indique en el examen que Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez, es una "prodigiosa novela", que sus "variadísimos episodios" están "perfectamente hilvanados". ¡Pero si hace una semana ni siquiera conocía el Boom latinoamericano de la novela de los 60!
Durante los últimos meses, tanto en literatura como en historia, he tratado de convencerme para estudiar los datos de estas asignaturas como si pertenecieran a la discografía de algún grupo icónico de la música.
Pero visto así el problema tampoco se soluciona. De hecho, en la música el problema es el mismo: Podrás dártelas de erudito musical habiéndote aprendido el artículo de la Wikipedia de ese grupo del que tanto fardas y acabas de conocer que, si no has vivido el lanzamiento de sus discos, disfrutado de horas de escucha, asistido a algún concierto (con suerte),... Poco fondo y validez tendrán tus palabras frente a las de alguien que sí que lo haya hecho.
Resumiendo y sintetizando la idea principal: Que no veo correcto el balance entre la cantidad de estudio y conocimiento verdadero sobre lo estudiado. Que estudiar paja por estudiarla, es tontería.
Y nada. Que me vuelvo a estudiar el Boom latinoamericano, género que yo ya conocía allá por 1940 2013, antes de que el joputa de García Márquez lo pasara a mainstream se hiciera famoso; que tiene muy buenas críticas en Pitchfork; y que no me he leído una puta línea del mismo tengo todos sus discos. Me encanta.
¿Cuál es la primera nota de la primera canción del primer disco de la carrera de un artista?
Buenas noches. :(
@mmingo
Entre semana, la autopista alemana me lleva desde la mesa de mi escritorio al pupitre de la clase en el instituto.
22 minutos de gloria y abstracción.
El domingo pasado juguemos contra el Delicias y ganemos.
Futbolistas, enemigos vitales del pretérito perfecto simple.
Arranco como n00b esta cuenta en Tumblr, pero yo ya tuve un blog en La Coctelera allá por 2008. Así que comedme todos la polla. Putas.
Me gusta entrar por la puerta grande en estas redes sociales. (L)