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Cualquier otra hubiera quedado algo rota después de esos episodios, pero me miró a los ojos y me reinició. Con esa mirada clara, llena de sentimientos, capaz de convencerme de que es verano cuando nieva. Miente tan bien que te cuestionás tu propia salud mental. Yo elegí creer, ¿qué vas a elegir vos?
You lose your way, just take my hand You're lost at sea, then I'll command your boat to me again Don't look too far, right where you are, that's where I am
No entendía las circunstancias que me habían llevado a esa situación. Entendía que los corazones de las personas se unen y se separan en el transcurso del tiempo por diversas circunstancias, eso sí. El corazón no se regula por la costumbre, por el sentido común o por la ley. Es un órgano que fluctúa, aletea y vuela libre, como las aves migratorias que no saben nada de fronteras. El detalle concreto de mi caso era que me resultaba incomprensible su actitud, irracional y dolorosa. Me sentía paralizado y al menos, el corazón al latir automáticamente, suavizaba el intenso dolor que me provocaba el rechazo de la persona a la que amaba. En cierto sentido actuaba como una especie de morfina para los sentimientos.
Me daba cuenta de que era incapaz de olvidarla, aún la quería.
(La muerte del comendador. Haruki Murakami)
"Lo que sucede es que no deja de parecerme irrisorio y sorprendente donar siete horas de mi día, donarlas así, sabiendo que la muerte existe, y muchas cosas hermosas existen, y muchas cosas terribles, y trabajar así, como si no pasara nada, como si uno no viniera a la tierra por un tiempo breve."
- Cartas a León Ostrov, Alejandra Pizarnik.
Se acabó - dijo
Y entonces empezó
1 febrero, 2014
Recuerdo claramente la primera vez que me dijiste "te quiero". Era una noche fría de invierno y estábamos en un bar de mala muerte. Yo bailaba con mis amigas, vos con tus amigos. Me di vuelta, buscándote, y te encontré mirándome sentado desde una esquina. Te sonreí, me sonreíste, y me acerqué. Te paraste, me abrazaste y me besaste como nunca. Te detuviste, me agarraste la cara despacio, me miraste fijo a los ojos y me dijiste: "te quiero, ¿sabés?". Me reí, porque claro que lo sabía, y porque no sabía cómo decirte que yo también. Al rato me alejé, me agarró un poco de pánico y corrí a contárselo a mis amigas. Se quedaron mirándome, como diciendo "estás al horno". Fui corriendo a abrazarte, y te dije muy bajito en el oído que yo también. Me levantaste y me diste unas vueltas, como si estuviesemos festejando algo. Quizás lo hacíamos, quizás festejábamos el comienzo de todo esto.
Al día siquiente, cuando ella ya no está
te ves queriendo huír pero sin saber de qué,
y entonces entiendes: ningún viaje fugaz
entre unas piernas, te dará eso que buscas.
Sí. Es entonces cuando realmente lo entiendes:
el amor consiste en una cara
donde quedarse a vivir.
Era una casita pequeña, austera, bonita, bien arreglada, con un pequeño jardín. Durante dos semanas ella estuvo tan bien, tan contenta, que, contra toda razón, pensé que podría recuperarse. Una tarde, sentados en el jardín, a la hora del crepúsculo, me dijo que si algún dá se me ocurría escribir nuestra historia de amor, no la hiciera quedar muy mal porque entocnes su fantasma vendría a jalarme los pies todas las noches.
-¿Y por qué se te ha ocurrido eso?
-Porque siempre has querido ser un escritor y no te atrevías. Ahora que te vas a quedar solito puedes aprovechar, así no me extrañas tanto. Por lo menos, confiesa que te he dado tema para una novela. ¿No, niño bueno?.
(Travesuras de la niña mala. Mario Vargas Llosa)
Bach <3
Cello suite N°1
Sus ojos me tendieron un puente. Sonreí y me hundi en su mirada y luego en sus brazos. Cerré los ojos y aspiré su olor. Su cuerpo era mi hogar, mi patria.
(La mujer habitada. Gioconda Belli)
<Necesito tocarla como sea, voy a enloqucer, no puedo soportarlo más, si consigo tocarle la mano, haré lo que me pidas, Dios mío>, pensé.
Lo pensé y lo hice. Fue algo totalmente espontáneo. Recordé que el amor era eso. En realidad funcionaba así. No se trata de dos personas que más o menos congenian, conciertan una cita, se hace de noche, comen, beben, se preguntan qué hacer y hacen planes. En realidad simplemente quieres tocarla, besarla, abrazarla, no puedes resistir acercarte al menos un poco más, tienes tantas ganas de hacerlo que se te saltan las lágrimas, la desesperación, tiene que ser ya, con esa persona, no vale ninguna otra. Eso es enamorarse, recordé.
(Lagartija. Banana Yoshimoto)
Me decía que uno escoge cómo se cuenta a sí mismo su propia historia, que yo podía escoger contármela en positivo o negativo, que hasta mi horrible experiencia podía convertirse en un recurso que me dotaba a mí de una sensibilidad especial para ver y comprender a la gente. Me ayudó mucho dejar de sentirme víctima, dejar de pensar que eso justificaba que me comportara de una forma negativa por el resto de mi vida. Fue casi mágico lo que pasó cuando empecé a contarme mi historia de otro modo. Ahora entiendo que hasta las cosas más terribles pueden convertirse en peldaños para cruzar al lado más claro de uno mismo.
(El país de las mujeres. Gioconda Belli)
Y como quien no quiere la cosa, el cambio de libreta se convirtió en un repaso de los años transcurridos. Mientras pasaba en limpio nombres y direcciones y teléfonos a la agenda nueva, yo iba pasando en limpio también el entrevero de los tiempos y las gentes que venían de vivir, un torbellino de alegrías y lastimaduras, todas muy, siempre muy, y eso fue un largo duelo de los muertos que muertos habían quedado en la zona muerta de mi corazón, y una larga, más larga celebración de los vivos que me encendían la sangre y me crecían el corazón sobrevivido. Y nada tenía de malo, y nada tenía de raro, que se me hubiera roto el corazón, de tanto usarlo.
(Resurrecciones/1, El libro de los abrazos. Eduardo Galeano)
Fin.
Un libro que se cierra y va derecho al cajón de los recuerdos. Un cuaderno en blanco que se abre y nada más lindo que el olor a hoja sin usar, esperando a ser llenada. 2018, Im coming for you.
El amor que a mí me interesa no necesita de subrayados ni de adornos ni firuletes. Para mí, el amor, es un milagro, un inconveniente. No es una planta llena de flores perfectas, sino que aparece como los yuyos en esa tierra que nadie riega al costado de la maceta.
(El amor, el amor, el amor. Carolina Aguirre)