Advertencia: smut/soft, sub Grell, lectora dom, lesbiana, Grell con pronombres femeninos (como debe ser), creampie, mamada, mommy kink, Grell lloriquea y es un mar de nervios, primera vez de Grell, cuidados posteriores, lectora ama a Grell como a nadie.
Prólogo: Grell nunca ha experimentado en su vida sexual, y quien mejor que su novia, que esta profundamente enamorada de ella para demostrarselo y cuidarla como es debido.
Eran las 3 de la mañana, tanto Grell como ____, tenían problemas del sueño, normalmente se quedaban acurrucadas una con la otra hasta dormir pero este no es el caso, pasaban los minutos que se volvían eternos para la mayor, sudaba frío y estaba agitada. Era la cuchara grande como todas las noches, pero se sentía diferente.
Prácticamente encajaban perfectamente como un rompecabezas, y poco a poco te hacías más consiente de su estado.
Grell trataba de ocultarlo, moría de vergüenza por la cercanía, por lo fácil que se sentía ahora mismo, si le pedías que se arrodillara y te rezara ella misma hacia la religión con tu nombre.
La conocías, jamás había hecho algo así antes, lo habían conversado y la conclusión fue que en el momento que se diera naturalmente sería.
Te tallaste un poco contra ella, para poder estar segura de que no era tu imaginación obsena haciendo de las suyas, pero para tu sorpresa, Grell estaba dura y al sentir el contacto directo con tu tracero se tensó y se escapó un ligero gemido de sus labios, pobre Grell, ella de verdad sentia que no fue a propósito.
Al siguiente toque optó por tapar su boca antes de que sus quejidos fueran más evidentes, poco a poco fue más constante y su mente daba vueltas, tenía la cara roja haciendo competencia a su larga melena.
Sus shorts empezaban a apretar más de lo usual, sus manos sudaban cada vez más y sus gemidos se volvían incontrolables, ni ella sabía que era tan sensible a tu tacto.
Rompiste la estimulación por un momento, ganando un suspiro por su parte.
Te diste la vuelta, quedando cara a cara, ella era incapaz de verte a los ojos, con la cara enterrada a las almohadas de terciopelo. Tomaste su cara entre tus manos depositando y largo y apasionado beso, mordiendo su labio, solamente para darte paso libre a su boca, entre mordiscos y gotas de sangre por los afilados dientes de tu novia se separaron al último momento cuando les faltaba aire, dejando un hilo de saliva que las conectaba a ambas. Pasaste tu mano por sus caderas acariciando por debajo de su camisa para dormir, notando como se tensaba a tu tacto.
"cielo, ¿estás bien con hacer esto?, yo me puedo detener si eso es lo que tú quieres." dijiste ahuecando su mejilla colorada.
A lo que asintió en respuesta nerviosamente sin mirarte a los ojos.
"Grell, cariño, necesito que lo digas, no es suficiente asentir." a lo que te miró a los ojos entre sus pestañas largas y pobladas y respondió.
"Si, mami, quiero que lo hagas, por favor, tocame" dijo mientras sentía como su cara ardía y su miembro palpitaba.
Su short tenía una mancha de líquido preseminal qué hacía notar su excitación, así que sin pensarlo más colocaste a Grell boca arriba, y te colaste hacia su regazo quedando estratégicamente sobre tu ereccion.
Te inclinaste hacia su cuello comenzando a repartir varios besos húmedos y pequeñas mordidas qué sabias que a Grell le gustaban por las sesiones de besos previas a este suceso.
Comenzaste a mover tus caderas sobre ella, sintiendo toda su longitud cerca y en tu clitoris, a través de tus bragas de escasa tela.
Los gemidos de Grell eran gloriosos, quejidos de placer que se sentían prohibidos y particularmente excitantes, cada vez abandonando más los tonos graves qué caracterizaban su voz, todo se sentía extremadamente pornografico a los ojos de ambas.
Colocaste las manos de Grell en tus costados, podías sentir lo calientes que estaban debido a sus nervios y como temblaban un poco con cada estocada.
Su cuerpo se tensaba cada vez más, escondía su cara en la curva de tu cuello, escuchando más de cerca su placer.
"____, yo... Me voy a... Correr." dijo tomando bocanadas de aire entre cada palabra importante, no era tu plan que se corriera tan rápido, querías disfrutarla más, y hacerla sentir mucho mejor que simples roces de cuerpos, necesitabas probarla por primera vez, y hacerle sentir lo que era hacer el amor.
Detuviste el roce, ganando nuevamente un suspiro de inconformidad por su parte.
"Amor, porqué paraste... Yo...yo estaba cerca, tan cerca." dijo Grell tapando su casa con su ante brazo, casi incapaz de mirarte a la cara.
"Creo que hay más cosas que puedes descubrir qué solo roces, ¿no crees, cielo?" Dijiste bajando lentamente por su cuerpo mientras la mirabas, notando como apartaba su mano de su rostro para encontrarse con la imagen de ti apoyada en su ereccion vestida.
Tomaste el momento para pedirle con un sutil," ¿Puedo? ", y al ver su afirmación bajar su short y sus bragas húmedas encontradote con su miembro. Estaba dolorosamente erecto, con líquido preseminal en su punta pálida como ella.
Sin pensarlo más empezaste a lamer su tronco hábilmente desde la base hasta la punta, ganando tus recompensas auditivas, sus gemidos.
Comenzaste a lubricar con tu lengua su miembro mientas la acariciabas de arriba a abajo, saboreando su punta, obteniendo ese sabor salado que tanto fantaseaste por las noches.
Comenzaste a succionar suavemente hasta que te sentiste lista para hundirla en tu boca completamente, era un tamaño generoso al cual te estabas sometiendo y la verdad estabas demasiado satisfecha con ello.
Comenzaste a ahuecar sus suaves y cargadas bolas, escuchando como gemia descontroladamente como si no existiera nada más en este mundo que su habitación.
Grell, empezó progresivamente a entrar en confianza agarrándote por el pelo, forzandote un poco a ir más profundo por su propia excitación, mientras se mordía el dedo índice dejando una estela se sangre a su paso.
Ella no sabía que habían consecuencias para estos actos hasta que te separaste abruptamente de ella sin explicación alguna.
"Creo que alguien no sabía aceptar mi ritmo, verdad?." Dijiste trepando hacía ella nuevamente, besando desde su vientre hasta su cuello, ganando un escalofrío con su parte.
Te agarro de las caderas atrayendote hacia ella y susurrando a tu oído. "Lo siento, mami, haz lo que quieras conmigo, pero por favor, no me dejes así, quiero sentirte."
No ibas a dejarla mucho tiempo más sin atender, se había disculpado tan bien, y tenías las ansias de montarlas más grandes que las ganas de castigarla, puede ser para la próxima ocasión.
Así que quitándote tus bragas frente a ella y tirándola a algún lado de la habitación, te inclinarste para besarla nuevamente y sentir como se habría paso dentro de ti poco a poco.
Podías sentir a Grell tensarse y apretar su agarre en tus caderas, mientras gemia contra tus labios.
Cortaron el beso, y todo lo que se podía escuchar en la habitación eran los sollozos de tu amada novia, ya no se proponía esconderlos, y eso te encantaba, no querías presionarla a nada así que la dejaste ir a su ritmo.
En vez de comenzar las embestidas, empezaste a hacer círculos con ella dentro, solo podías escuchar murmuros de parte de ella.
"mami, por favor, montame, salta sobre mi, no puedo esperar más." Y así lo hice empecé a saltar lentamente sobre la ella, sintiendo como se abría paso en mis entrañas y me expandida poco a poco, tocando cada punto clave de mi que no sabía que tenía, me hacia sentír llena, satisfecha de poder estar con la mujer que amo.
Aceleré el ritmo, escuchando como Grell se desesperaba y me atraía hacia un beso cargado de excitación, mientras yo dirigía sus manos a mis pechos para que los amasara mientras mis manos estaban sobre las suyas dirigiendo su ritmo.
Pequeños gemidos salían de mi boca, sincronizados con los de Grell, aunque ella era más dominante en ese ámbito.
Mientras estaba sobre ella le acomodé el cabello rojizo pegado a su frente sudada por la acción, sintiendo un nudo caliente en mi vientre mientras más avanzaba.
Grell estaba cerca también, empezaba a desesperarse, tocándome por todo mi cuerpo, gimiendo más desesperadamente, e impulsando sus caderas hacia mi para conseguir más profundidad.
"____, mami, yo... Me voy a correr pronto. " Dijo jadeando con un pequeño hilo de saliva corriendo por la comisura de sus labios, la cual lamiste, degustando a tu amada.
"Pu... Puedo correme, mami, por favor. " a lo que le respondiste de inmediato.
"Vamos, linda, correte, correte dentro de mi." Grell se sonrojo ante la propuesta, asintiendo rápidamente contra la almohada mientras se mordía el labio.
Empezaste con estocadas más descuidadas y rápidas contra tu amada, sintiendo cada contracción de su miembro, hasta que luego de unos segundo Grell se corrio dentro de ti abrazándote mientras te pegaba contra su pecho y gemia a tu oído lo bien que se sentia y lo mucho que te ama, al paso de unos momentos sentiste tu propia liberación contrayendote en su pecho.
Continuaron abrazadas mientras trataban de reponerse ante la descarga de adrenalina, hasta que se recostadon una sobre otra, con Grell en tu pecho mientras le acariciabas el cabello, rascando su cuero cabelludo y dejando sobre ella una retaila de besos por su rostro mientras agarrabas sus desglas mejillas, dejando el rastro de todo el amor que tienes para ella.
El abrazo parecía interminable, y ambas querían que así fuera, que se pudieran fundir una con la otra hasta ser un mismo ser creado y producido por el amor incondicional que hay en los corazones de cada una.
Ver el rostro enamorado de tu amada, con pequeños detalles de lo que quedaba de tu lápiz labial que habías olvidado quitarte antes de dormir, decorandola como la mejor obra de arte jamás creada, su cara llena de devoción, como sus ojos te miraban, sintiendo la calidez de tu sentir.
Grell corto la distancia entre ustedes, pudiendo notar como se le escapaba una sonrisa entre beso y beso qué se podía notar contra tu piel, como sus manos bajaban hacia tu cintura y profundizando el contacto.
Al separase lo único que se podían escuchar eran los rezos a su nombre.
"Qué linda es mi novia, te amo mi Grell. "
"Amo pasar mi vida contigo, es el mejor regalo que he podido tener. "
Ella escondió su rostro entre tu pecho escuchando los latidos de tu corazón, sintiendo tú vida, y lo acelerado que seguia estando solo por el hecho de pronunciar su nombre.
"Te amo, te amo, te amo." lo único que se podía escuchar en la habitación mientas Grell repartía besos en tu pecho y cuello, antes de ambas caer dormidas presa del cansancio.
Desde el primer día, en cada momento junto a ella, lo único que podías sentir es como el amor por Grell crecía a lo largo de todo tú suave corazón, sin un atisbo de arrepentimiento o duda, sabes perfectamente que es la mujer de tu vida, y darías lo que fuera para que lo sea por toda la eternidad.