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Ouch
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Argentine policeman
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Toa baja en la kasaa
Me apunto con el
Los primos sí se exprimen…
Dicen que difícilmente se olvida el primer amor. En mi caso, un primo mío. No estaba enamorado, estaba enchuladisimo. Sí, familia, primos, y? Jeje… Yo era menor de edad, preadolescente, nos diferenciamos por 5 años. Todo comenzó un día mientras jugábamos briscas en casa de mis padres… Todo iba bien en el juego, yo muy inocente. En el momento en que nos encontramos solos, yo sentado en el piso, él se me hacerca en cuclillas, con una mano sostenía sus briscas, mientras su mano libre la metió dentro de mis pantalones y su dedo central tocando mi culito. Me asusté y le pedí que quitara su mano, mientras me decía “shhh, cállate y disfrútalo”. Dentro de aquella inocencia fui obediente y dejé que su dedo continuara tocando mi culito. Les juro que tenía el corazón acelerado y no precisamente por el susto que de momento sentí en el principio. No sucedió nada más. Pasados los días volvimos a encontrarnos para jugar. Cabe mencionar que éramos vecinos. Nuevamente tomó esa atrevida iniciativa de tocarme las nalgas y el roto del culito. Sentí que me gustaba esa sensación extraña. Estaba experimentando algo distinto. Él, muy varonil y la forma en la que me poseía era extrañamente agradable. Ese juego se volvió costumbre. Y llegó el día. Estábamos dentro de su casa. Sus padres ausentes y uno de sus hermanos en su cuarto a puerta cerrada. Su otro hermano fue al baño y en ese instante en que estábamos solos el muy cabron me dice “Toma”. Cuando miro aquello que me ofreció, ufffffff, tenía fuera de su pantalón el bicho grande, gordo, cabezón y bien peludo. Estaba duro, bien parao. Inocentemente y algo nervioso le digo que no. Él se echó unas carcajadas, sabía lo que estaba provocando en mi. Su hermano se presenta. Al rato su hermano vuelve al baño. Esta vez, mi primo se levanta del sillón se asegura que nadie estuviera cerca, me mira y mientras camina hacia mi se saca el bicho duro, aquel cabezón rodeado por unos pelos largos y me lo pega en los labios mientras me decía abre la boca y mama. Fui obediente, abrí mi boca, mientras él me empujaba el bicho. No por mucho, pues cuando se escuchó abrir la puerta del baño, mi primo se guardó el bicho y volvió al sillón. Comenzó a gustarme ese juego secreto entre nosotros. Se hizo costumbre yo entrar a su casa cuando él estaba solo, o él entrar a casa cuando yo lo estaba. En ocasiones nos íbamos escondidos entre árboles. Un día me pide doblarme en la cama para él metermelo. Accedí pero no se pudo. El bicho era demasiado grande y gordo como para entrar en mi culito. Entonces me pidió seguir mamando. Cuando de momento me dice “voy a botar leche en tu boca”. Y asustado, pues fue la primera vez que escuché algo así y no sabía a qué se refería le dije que no. Él me insistió pero le seguía contestando que no. Entonces cuando el bicho explotó recibió la leche en su mano mientras me decía “mira pendejo, era esto”. Nos mantuvimos en ese bellaqueo durante años. Y fue entonces como me enchule de mi primo, del bicho delicioso que tenía y supongo sigue teniendo jejeje. Recuerdo todo tan claro mientras escribo. El gran tamaño, el grosor que hacía ver la cabeza tan grande y gorda, las bolas guindando demasiado y esos pelos largos. Ni hablar del olor que se sentía. Puñeta, tengo el bicho duro y lubricando. Fue el primer bicho que mamé y me encantó. Creo que por esto me encantan los bichos similares, peludos, gordos, cabezones. Es mi historia, una inocente y candente para mi. Jeje…