Tras una mañana llena de detenciones e interrogatorios, principalmente debido a la baja de uno de los policías encargados, la vuelta a Detroit tras las pequeñas vacaciones había vuelto a su normalidad ocupada de siempre. Pero así era su rutina. Acababa de salir de la cafetería de todos los días mientras sus pensamientos se resumían en cómo iba a realizar ciertos informes hasta que una voz se dirigió a él.—¿Necesitas algo?
--Uh, sí. Vengo a preguntar algo... Cuando haya otra luna de sangre y hayan más asesinatos ¿a quién le echarán la culpa? --Esa duda llevaba mucho tiempo rondando por su cabeza así que al ver al rubio en el lugar pensó que no perdería nada con preguntarle.







